Por qué no cambiamos el modelo económico

Un grupo de magníficos articulistas escriben esta semana de manera colectiva lo que muchos pensamos: es urgente cambiar el modelo económico de las Islas Baleares. Todos tenemos claro que esto implica reducir unos cuantos millones de turistas y empezar a apostar de verdad por el sector primario y por la industria.

¿Por qué no pasará esto a corto ni medio plazo? Porque tanto los poderes públicos como los particulares hemos sido programados para continuar copiando y aferrando este sistema sin considerar la posibilidad de que nada pueda cambiar.

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Basta ver el ejemplo de las ferias turísticas. Cuando no había internet, eran el lugar de encuentro, de poner cara, de hacer contactos con los operadores turísticos. Ahora, en un mundo que hace reuniones diarias en versión digital con participantes de todo el mundo, tener que ir a darse la mano da un poco de risa. Y, sobre todo, que se gasten millonadas de dinero público para poner cuatro vídeos de playas paradisíacas, sin saturar, porque se graban en invierno, es sencillamente absurdo. Pero no ha nacido el político que tenga el coraje de decir que es hora de coger estos presupuestos y empezar a dar apoyo a los pobres industriales que luchan contra todos los elementos para hacer productos e innovar.

Los vascos tienen centros tecnológicos públicos donde un pequeño o mediano empresario puede encontrar un banco de pruebas para sus desarrollos, sin tener que adelantar todo el coste de una máquina o de una instalación carísima. Aquí, si quieres innovar, te juegas todo tu patrimonio. Y como estamos programados para pensar que solo podemos vivir del turismo, pues continuamos alquilando hasta la casa de la abuela para después llorar por la saturación.