Más 'moros' que turistas
Superado el ecuador de la legislatura, quien gobierna piensa más en revalidar la victoria que en gestionar los problemas de los ciudadanos. Para ser benevolentes, no vamos a especular con porcentajes. El PP de Marga Prohens ha concluido que la masificación nunca será su TIL, su kriptonita, y ha renunciado a aplicar ninguna medida de gran importancia contra la saturación.
Las manifestaciones llegaron pronto, el ruido no se ha sostenido y la temporada turística empezará como siempre. Al final, el Consell de Mallorca tampoco parece limitar la entrada de coches y seguirá vigilando el alquiler turístico ilegal con medios ridículos. Sin mayores consecuencias. Salvo negativas para quienes acaban viviendo en la calle mientras los especuladores se enriquecen ilegalmente.
Cort, en su momento, esquivó el tema de la masificación con una potada hacia arriba: se remitió a los estudios del Govern y tampoco responderá nada polémico que le pidan dentro de su política comunicativa de hierro –eficaz porque obliga al periodista a desistir– de ignorar sistemáticamente las solicitudes de información. Régimen no es sólo dieta.
Las instituciones respondieron con el argumentario conjunto que necesitaban datos para tomar decisiones políticas. Datos y un sanedrín político y de sociedad civil que se diluyó al ver que formaban parte de un papelón promovido por el PP para ganar tiempo. Ni los datos servirán de nada, ni diversificaremos ni cambiaremos el sistema productivo.
Mientras tanto, el PP ha decidido que es mucho más rentable barajar el avispero de la inmigración, que sí consideran un problema real. Evitan el discurso trumpista, racista y xenófobo de los socios, pero lo adaptan para que los suyos no les escapen hacia la extrema derecha. El PP debería abordar la cuestión con mayor seriedad, sin caer en desinformación y sin descalificar la regularización masiva que también aprobó Aznar. Se han apuntado a la islamofobia mientras celebran el Año Nuevo chino como San Sebastián. Allí no importa que no haya integración cultural, que no hablen la lengua ni que vivan en guetos o que abran negocios que antes eran de la gente local. Hacen bien que no les importe porque todo depende de cómo quiera leerse la realidad. Seguro que no serán los marroquíes o, mejor dicho, los 'moros' los que lleguen por millones en agosto. En el aeropuerto. No en patera.