Una Mallorca negra y/o musulmana y catalanohablante no sería ninguna sustitución

Según las tesis de la derecha populista y nacionalista europea, se estaría orquestando una ‘Gran sustitución’: un reemplazo demográfico en las sociedades occidentales, sobre todo con la llegada de inmigración magrebí y subsahariana. Todo esto, según la teoría, se habría pensado desde las élites europeístas, que querrían acelerar esta sustitución étnica, detrás de la cual podría haber incluso a los judíos, la conspiración judía internacional y típica, la cual no tendría otro trabajo que ahora mover hilos, vengativamente, para borrar la blancura europea. Es una teoría que ha tenido un gran éxito, porque quien más quien menos teme la desaparición cultural o étnica, y debe su formulación intelectual a un libro de Renaud Camus. El terrorista supremacista que en el año 2019 asesinó a 51 personas en Nueva Zelanda asaltando dos mezquitas había hecho suya esta misma tesis, y había titulado como el libro de Camus su manifiesto criminal de setenta páginas, en el cual consideraba la inmigración musulmana una amenaza existencial para las sociedades occidentales. Este terrorista tenía un precedente europeo, el fanático que en el año 2011 asesinó a 77 personas en Noruega desde estas mismas tesis, hecho sobre el cual han hecho ahora una película de Netflix.

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En la Noruega de este último terrorista la inmigración no llegaba ni al 13%, por mucho que en ciertos barrios de la capital podía ser muy superior. Las proyecciones oficiales todavía calculan que los inmigrantes y los hijos de inmigrantes pueden llegar a ser el 25% en el año 2060, pero de estos solo una parte, muy pequeña, serán musulmanes y africanos de origen… Las proyecciones de futuro de Noruega, sin embargo, ya son nuestra foto demográfica de presente, sobre todo teniendo en cuenta que solo un 60% de la población de Cataluña, por ejemplo, ha nacido aquí, hay más de un 25% de población nacida en el extranjero y un 13,5% de nacidos en el resto de España. Es decir, que el terrorista noruego vivía en una realidad la mitad de ‘diversa’ que la nuestra, teniendo en cuenta que en Mallorca, por ejemplo, el 28,4% de los residentes ha nacido en el extranjero. Con un 13%, al noruego ya le bastó para ponerse demasiado nervioso… Pero en demografía –y sociolingüística– existe una cuestión perfectamente legítima: ¿en qué condiciones una inmigración sostenida puede transformar tanto la composición de una sociedad que la población, la lengua y la cultura preexistentes dejen de reproducirse como mayoritarias? Todo esto es muy legítimo preguntárselo, y es precisamente cuando no se habla abiertamente de estos debates cuando la gente se vuelve loca y cae en teorías de la conspiración. Para toda esta derecha carca y poco o mucho violenta, la sustitución se opera si dejan de ver hombres y mujeres blancos. Pero una Mallorca negra y/o musulmana y catalanohablante no sería ninguna sustitución, como sí lo es una Mallorca castellanizada, por ejemplo, donde no puedes ni coger un taxi sin cambiar de lengua. A fin de cuentas, quizás el problema no es quién llega ni el color de su piel, sino si la sociedad que lo acoge sabe todavía qué quiere continuar siendo.