Estados Unidos de Europa

No es una idea nueva, pero hoy toma más sentido que nunca: ¿acaso ha llegado la hora de Estados Unidos de Europa? En un contexto de fricción geopolítica constante, con unos Estados Unidos de América desatados en su ofensiva neocolonial, una Rusia militarmente débil pero dispuesta a dinamitar todos los consensos de no agresión establecidos con el fin de la Guerra Fría y una China que va creciendo y expandiéndose silenciosamente dentro y fuera de sus fronteras. el contexto global, y se me ocurren pocas soluciones más sorprendentemente factibles y adecuadas, hoy, que ésta.

Primero fue la invasión rusa de Ucrania. Después, el genocidio del pueblo palestino cometido por Israel en los últimos dos años. Ahora, y justo en las tres cortas semanas que nos ha dado este 2026, el secuestro del jefe de estado de Venezuela (un dictador, sí, pero secuestrado, al fin y al cabo) y la amenaza de invasión o de "compra", en palabras de Donald Trump, de Groenlandia. Europa, más acostumbrada a mostrarse "profundamente preocupada" (el famoso 'deeply concerned' de los altos cargos de la Unión que a menudo las redes parodian) ya "hacer seguimiento" del conflicto, esta vez ha querido ir más allá y mostrar, al menos de forma simbólica, que defenderá su integridad territorial. Con comunicados oficiales, pero también con el hasta ahora impensable envío de tropas a la isla de los inuits. Y eso no está mal, pero… ¿Y si ahora fuéramos más allá?

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No me malentendan: no seré yo quien defienda el rearme y una nueva e innecesaria militarización de la sociedad. Lo que quiero decir es que este momento, con la defensa de una soberanía tan esencial como la integridad territorial de Europa como centro, podría ser también el momento de ir juntos y reforzar otras soberanías. La económica, igual de esencial. Pero también la alimentaria, ahora que el acuerdo con Mercosur amenaza con acabar con el campesinado y la pesca autóctonas. La energética, en un contexto de retorno mundial a los combustibles fósiles. O bien la cultural, en un continente que sí ha sido definido por algo a lo largo de los siglos es por su diversidad lingüística y cultural.

Me gustaría imaginar a unos Estados Unidos de Europa que dieran más voz a las regiones ya las naciones que a los estados. Que las cosas que afectaran a Mallorca, las Islas y los Països Catalans se decidieran aquí, y fueran validadas y potenciadas según criterios comunitarios, y no por los que nos dictan desde Madrid. Me gustaría pensar que Europa, que, al fin y al cabo, es responsable primera de buena parte de los conflictos poscolonials del mundo, podría empezar a formar parte de la solución y de la reparación de estos conflictos, y ser un ejemplo de soberanía, de defensa de los valores democráticos y de los derechos humanos y recordar al mundo que una sociedad que se protege, una sociedad que se cuida y se alimenta y se alimenta de cualquier intercambio o decisión, también es una opción. La nuestra, al menos.