Las familias acusan al Gobierno de consolidar un modelo educativo "cada vez más privatizado"
La entidad critica la segregación lingüística, denuncia la falta de medidas urgentes en los centros y rechaza atribuir la bajada de los resultados de las PAU a la LOMLOE
PalmaLa Federación de Asociaciones de Familias de Alumnos (FAPA Mallorca) ha aprovechado el balance del curso escolar para lanzar una crítica global a las políticas educativas del Gobierno. La entidad considera que la Consellería de Educación ha mantenido una "buena predisposición" al diálogo, pero lamenta que esta no se haya traducido en actuaciones concretas ni en una participación efectiva de las familias. Además, ha advertido que diversas decisiones adoptadas durante este curso apuntan a "un cambio de modelo" educativo hacia una mayor concertación y privatización del sistema.
El presidente de la FAPA Mallorca, Xavier Ferriol, ha reclamado que las familias dejen de ser simples receptoras de información. "Necesitamos una participación real de las familias. La que tenemos ahora no es real", ha afirmado. En este sentido, ha defendido que "de nada sirve" crear espacios de participación "si solo sirven para anunciar lo que ya se ha hecho, sin posibilidad de negociar". "Queremos escucha activa", ha insistido. También. ha criticado el hecho de que se hayan acortado los plazos de trabajo del Consejo Escolar de las Illes Balears (CEIB).
Escuelas que queman
Ferriol también ha criticado la lentitud en las actuaciones de mejora de los centros educativos. Aunque la Conselleria ha anunciado nuevas inversiones en el marco del Plan de climatización y de Infraestructuras, considera que llegan demasiado tarde. "Los centros reclaman medidas inmediatas", ha dicho, recordando que todavía hay escuelas sin condiciones adecuadas para hacer frente a las altas temperaturas. Entre las demandas, ha reclamado sombra, mejor aislamiento de los edificios y protección solar. "No hay ningún edificio público sin aire acondicionado, pero los centros educativos continúan sin tener unas condiciones adecuadas", ha denunciado.
Otro de los principales reproches ha sido la política de inclusión. La FAPA considera que el plan de segregación lingüística y el impulso de nuevas aulas UEECO van en la dirección contraria a una escuela inclusiva. "Se destinan más recursos a separar que a incluir", ha afirmado Ferriol, quien también ha lamentado que el decreto de inclusión continúe sin aprobarse. "Pensábamos que a estas alturas ya lo tendríamos y todavía está dentro de un cajón", ha dicho.
Sobre el nuevo Bachillerato de excelencia, el presidente de la FAPA ha asegurado que "es una manera de crear grupos separados" y ha criticado que se haya implantado "deprisa y corriendo". También ha reclamado un plan estratégico para continuar reduciendo el abandono escolar, más allá del aumento de plazas de Formación Profesional. "No basta crear plazas de FP", ha advertido.
La FAPA también ha replicado las declaraciones del consejero de Educación, Antoni Vera, que atribuyó el descenso de los aprobados en las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) al "fracaso" de la LOMLOE. El presidente de la entidad, Xavier Ferriol, considera que esta explicación es reduccionista. "Atribuir los malos resultados de las PAU a la LOMLOE es muy simplista. Hablamos de alumnos que empezaron la ESO hace cinco o seis años", ha afirmado.
En cambio, la FAPA señala la reorganización del calendario escolar como uno de los factores que sí que podría haber influido en los resultados. Según Ferriol, la Consejería ya había sido advertida de que adelantar el final del curso de segundo de Bachillerato al 29 de mayo podía perjudicar a los estudiantes que debían presentarse a las PAU. "Hay centros que dijeron a los alumnos que ya no hacía falta ir a clase y esto ha hecho que algunos hayan estado prácticamente veinte días más de vacaciones antes de jugárselo todo a la selectividad", ha explicado.
"Indicios de un cambio de modelo"
El coordinador de la Oficina Técnica de la FAPA, Miquel Àngel Guerrero, ha sido todavía más contundente en la valoración general del curso. "Estamos viendo indicios de un cambio de modelo que nos preocupa", ha afirmado. Según Guerrero, la reducción progresiva de las zonas de escolarización, la concertación del primer ciclo de educación infantil (0-3 años) y el cierre de centros públicos responden a una misma orientación política. "Cada vez vemos un modelo más privatizado", ha dicho.
El coordinador ha cuestionado especialmente el argumento de que la reducción de zonas incrementa la libertad de elección de las familias. "Los datos muestran que más familias han podido elegir centro. La pregunta es qué familias y qué centros. Principalmente, familias con más recursos y centros concertados", ha afirmado. Por ello, ha defendido que la Administración debe garantizar que "todos los centros sean igual de buenos" y ha rechazado convertir el sistema educativo "en una competición entre escuelas".
Comedores y conciliación
La FAPA también ha aprovechado la comparecencia para referirse al caso de Can Arabí. Guerrero ha calificado el cierre de la cocina central de "crónica de un cierre anunciado" y ha asegurado que el problema pone de manifiesto la falta de control sobre los comedores escolares. "No nos preocupa tanto qué empresa lo gestione como que la Administración no establezca medidas para que los comedores sean espacios seguros", ha afirmado. En este sentido, ha celebrado que finalmente se haya mantenido la participación de las familias en la gestión de los comedores después de que inicialmente el nuevo decreto la suprimiera.
Por su parte, el miembro de la junta de la FAPA David Edwardes ha denunciado que los órganos de participación continúan sin ser espacios de decisión real. "Participar es trabajar juntos", ha reivindicado. Edwardes también ha criticado los criterios de algunas convocatorias de ayudas. Como ejemplo, ha comparado el límite de ingresos de las ayudas de comedor, fijado en 30.000 euros, con el del cheque de conciliación, que llega hasta los 120.000 euros. Además, ha lamentado que las subvenciones para los campamentos de verano se convoquen en septiembre. "Si una familia no puede adelantar el dinero durante el verano, ¿de qué le sirve la ayuda?", se ha preguntado.