La educación privada se aprovecha del 'boom' de la FP: "Crear un ciclo es fácil y rápido"

A pesar de que la red pública crece, la lentitud para activar nueva oferta deja un mercado cada vez más atractivo para las empresas educativas

21/09/2026 - 21:47 h.

PalmaLa Formación Profesional (FP) se ha convertido en uno de los grandes espacios de crecimiento de la educación en las Baleares, pero también es un terreno donde cada vez gana más peso la iniciativa privada. La demanda de estudios profesionales aumenta y, mientras la red pública amplía plazas, profesorado y ciclos al ritmo que puede, los centros privados aprovechan los huecos que deja una administración que necesita más tiempo para poner en marcha nueva oferta. El resultado es que la privada ya no es un actor marginal dentro de la FP. En Mallorca, de hecho, ya tiene más presencia que la red concertada.

Los datos de la Consejería de Educación para este curso dimensionan el crecimiento de la FP. Habrá más de 21.000 alumnos y 14.479 plazas de primer curso –464 más que el año pasado y 1.507 más que el curso 2023-2024. La plantilla llega a los 2.088 docentes, 81 más que hace un año y 359 más que hace dos cursos. También se incorporan 25 ciclos nuevos –cinco de grado básico, diez de grado medio y diez de grado superior– y dos cursos de especialización. En total, la oferta llega a los 136 ciclos de 24 familias profesionales.

Este crecimiento no es exclusivamente público. En Mallorca, según datos aportados por fuentes oficiosas, la red pública suma 346 ofertas de ciclos, frente a las 74 de la concertada y las 76 de la privada, contando los grados básicos, medios y superiores. No se trata de 346 titulaciones diferentes: cada centro donde se imparte un mismo ciclo se contabiliza como una oferta. Así, si una titulación se ofrece en cinco centros, suma cinco ofertas. En Menorca, la oferta suma 51 ciclos en los centros públicos, 3 en los concertados y 1 en el privado; en Ibiza, 68 en los públicos y 2 en los privados; y en Formentera, 6 en los públicos. Según la catedrática e investigadora de la UIB Francesca Salvà –es la principal investigadora del Laboratorio de Investigación e Innovación en Formación Profesional–, este aumento de la oferta privada forma parte de un proceso más amplio de privatización de la educación. “La FP está dentro de este paquete”, señala. A su parecer, la iniciativa privada crece “cuando la pública no da respuesta a las necesidades de la población”. “Hemos hecho campañas para decir que la FP es muy importante para aumentar el nivel educativo de la población, pero las administraciones no han hecho los deberes. La privada ha visto aquí un nicho”, afirma.

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La velocidad es una de las claves

La Conselleria admite que hay familias profesionales donde la demanda supera la oferta disponible. El consejero de Educación, Antoni Vera, señala especialmente Sanidad, Administración y Gestión, Informática y Comunicaciones, Actividades Físicas y Deportivas, Servicios Socioculturales y a la Comunidad, Electricidad y Electrónica y Transporte y Mantenimiento de Vehículos. “Sabemos que hay familias en lista de espera, pero la oferta se hace en función de las demandas del mercado”, explica.

Es en este punto donde, según Vera, aparece una de las claves de la expansión privada. “A la Administración nos cuesta activar grados superiores”, reconoce. Poner en marcha una nueva titulación pública implica planificación, profesorado, equipamientos y, en muchos casos, adaptar espacios o crear otros nuevos. La respuesta puede llegar, pero no siempre al mismo ritmo que la demanda. Vera lo ejemplifica con la sanidad. Si la Administración amplía los estudios de grado medio de auxiliar de Enfermería, pero no hace crecer al mismo tiempo otras especialidades de grado superior para cursar a continuación, como las vinculadas al ámbito dental y la parafarmacia, “la privada ve el hueco y entra”. El aumento de la iniciativa privada no responde necesariamente a la creación de un mercado nuevo, sino también a la capacidad de ocupar espacios donde la oferta pública todavía no ha llegado.

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El director general de la escuela de negocios ESERP, Xisco Enseñat, habla directamente de una oportunidad de negocio. “Desembarcar aquí es rentable”, asegura. A su parecer, “el éxito de los grados y la oportunidad de negocio están ahí porque la universidad no da abasto, ni tampoco la oferta de FP pública”. "Crear un ciclo privado es relativamente fácil y rápido”, explica. Según Enseñat, grupos vinculados al sector educativo han ido entrando en Mallorca porque detectan una combinación de demanda de estudios y necesidad de profesionales. La formación relacionada con el marketing, el desarrollo web, la sanidad y el sector náutico son algunos de los ámbitos donde ven oportunidades.

El director del CIFP Juníper Serra, Manel Aragonès, también señala esta capacidad de reaccionar con mayor rapidez. La dificultad para crear nueva oferta, dice, varía según la familia profesional: no requiere lo mismo una formación de automoción y hostelería, con instalaciones y equipamientos específicos, que una titulación que solo necesite aulas y ordenadores. “Vemos que la privada se enfoca mucho en ámbitos como la sanidad y la informática”, explica. “El mercado profesional necesita muchas manos”, añade.

Por su parte, la Conselleria continúa ampliando la red pública. En dos cursos, hay 1.507 plazas más de primer curso y se han añadido 359 docentes. Este septiembre se han incorporado 25 ciclos nuevos. Entre las novedades, hay estudios de Sanidad Ambiental, un grado superior de Formación para la Movilidad Segura y Sostenible, una especialización en Cultivos Celulares y una nueva formación vinculada al aprendizaje automático, la gestión de datos y el entrenamiento. Esta expansión tiene también una dimensión social, según el Gobierno. Vera defiende la FP como una de las vías para reducir el abandono escolar prematuro y dar una alternativa formativa a jóvenes que no encajan en los itinerarios académicos convencionales. La tasa de abandono escolar prematuro se situaba en el 15,2% en mayo, cinco puntos por debajo del 20,14% registrado en 2024.

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También formación a distancia

El negocio privado no está necesariamente en la creación de una oferta completamente diferente de la pública. Una buena parte de los ciclos que imparten los centros privados también existen dentro de la red pública. La clave de su expansión es la manera de ofrecerlos. Los centros privados han apostado con fuerza por la FP a distancia, especialmente en los grados superiores. Esta modalidad permite captar alumnos que trabajan o que no pueden asistir a clase cada día y amplía el mercado potencial más allá de las plazas presenciales disponibles.

Esta es una de las razones que explican que el crecimiento privado sea especialmente visible en los grados superiores, según Salvà. La oferta a distancia permite llegar a un volumen mayor de estudiantes y es más fácil de aplicar en estos estudios que en una FP básica, donde la presencialidad y el componente práctico tienen más peso. Enseñat defiende que la flexibilidad es una de sus ventajas. “La privada tiene más margen para reformular un grado para adaptarse a aquello que pide el mercado”, afirma.

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La diferencia entre redes no es solo de velocidad y modalidad. También lo es de precio. Aragonès calcula que cursar un ciclo en un centro privado puede costar entre 1.500 y 6.000 euros, mientras que en la pública el coste se sitúa aproximadamente entre los 30 y los 160 euros y la concertada, sobre el papel, también se mueve en los mismos precios. “Pagar miles de euros no es ninguna broma”, advierte Aragonès. La diferencia es relevante cuando la demanda supera las plazas disponibles. En este caso, la cuestión no es solo cuántos ciclos tiene cada red, sino qué pasa con los alumnos que no consiguen plaza pública y tienen como alternativa una matrícula que puede costar miles de euros. "Hay una desigualdad social muy grande. Quien paga entra y, quien no, pierde un año", lamenta. Y pone sobre la mesa una realidad: el calendario de escolarización de la FP pública y concertada es el mismo para todos los centros, y la privada lo sabe y aprovecha la ventaja para matricular alumnos antes de que se abra el periodo oficial.

Aragonés pone como ejemplo los estudios de cocina. En centros de Calvià, Alcúdia y Sóller puede haber plazas sin cubrir, mientras que en Palma hay alumnos que se quedan en lista de espera. Algunos de estos estudiantes acaban recurriendo a la Escuela de Hostelería. “Nos llegan alumnos con muy buena nota. Eso hace que los que tienen notas medias queden fuera”, explica. “El riesgo es que haya alumnos que acaben en la privada porque no entren en la pública”, añade. El debate sobre la privatización de la FP no es solo una cuestión de número de ciclos, sino que también tiene que ver con quién puede acceder a las titulaciones más solicitadas cuando la capacidad pública no es suficiente.

El papel de la concertada

La iniciativa privada no es la única que ha crecido a la vez que la pública. La red concertada también tiene un papel importante en la expansión de la FP. El presidente de la Sectorial de Enseñanza de UCTAIB y antiguo director de una escuela cooperativa, Kiko López, recuerda que la Consejería pidió a los centros concertados que ayudasen a ampliar la oferta. “El ritmo tan lento de la Administración pública no permite desarrollarlos y necesitas el apoyo de las concertadas; si no, no sería posible”, explica. Para los centros cooperativos, añade, la FP también ha sido una vía para crear puestos de trabajo y transformar los centros. “La finalidad es generar repercusión en la sociedad y en el centro”. Pero López reconoce que la expansión no siempre se ha hecho de manera ordenada. “Ahora no creceríamos de esta manera”, afirma.

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La discusión no es si debe existir oferta privada. El sector privado defiende que la oferta pública debe seguir teniendo el peso principal. “Que haya oferta pública, bien; concertada, bien; privada, también”, dice Enseñat. Pero añade: “Que todo dependa de la privada no es lo mejor”, dice. “Si fuera público, mejor. La privada debe ser complementaria”, insiste.

Salvà sitúa a las Baleares en una posición intermedia respecto a otras comunidades autónomas. Madrid, Cataluña y el País Vasco tienen un peso más elevado de la iniciativa privada en la FP, en parte por la presencia de grandes empresas de formación a distancia que ofrecen estudios a alumnos de todo el Estado. Las Baleares comparten con territorios como el País Valenciano y Murcia una presencia significativa de la iniciativa privada.

Mientras tanto, la Consejería mantiene la apuesta por ampliar la red pública. Este curso habrá más alumnos, más profesores, más plazas y más ciclos. Pero la Administración reconoce que hay familias en lista de espera y que poner en marcha determinadas titulaciones requiere tiempo. La FP todavía es mayoritariamente pública en las Baleares, pero el negocio privado ya no es anecdótico. En Mallorca, la privada supera a la concertada. Y, mientras la demanda continúe creciendo, la cuestión no es solo cuántos estudios ofrece cada red, sino hasta qué punto la capacidad pública es capaz de absorberlos y qué pasa con los alumnos que quedan fuera. La FP ha pasado de ser la hermana pobre del sistema educativo a ser la hermana con la que todo el mundo quiere compartir mesa.