Can Arabí intenta colar una empresa tapadera en los comedores escolares después de quedar excluida de ellos
Era la operadora que gestionaba más centros hasta que Salud clausuró su cocina central por deficiencias en la preparación, manipulación y transporte de los alimentos
PalmaCan Arabí intentó volver a los comedores escolares públicos de las Baleares este curso, solo tres meses después de que Salud clausurara cautelarmente su cocina central por diversos incumplimientos sanitarios. Según ha podido saber el ARA Balears, la empresa se presentó a los nuevos procedimientos de contratación bajo otra denominación y con una declaración responsable en la que aseguraba que cumplía las condiciones exigidas por la Consejería de Educación para gestionar los comedores. Una llamada anónima alertó al departamento de que detrás de esta nueva candidatura estaba Can Arabí. Educación comprobó la vinculación y la dejó fuera del procedimiento.
La maniobra se realizó después de un final de curso convulso para la empresa, que hasta entonces era uno de los principales operadores de los comedores escolares de las Baleares. Can Arabí gestionaba 44 centros y cerca de 2.000 menús diarios de 33 escuelas quedaron afectados cuando, solo nueve días antes de terminar el curso, Salud ordenó el cierre cautelar de la cocina central. Educación se vio obligada a reorganizar de urgencia el servicio y repartir los comedores afectados entre otras empresas.
La clausura no fue consecuencia de un único problema. La inspección sanitaria había detectado incumplimientos relacionados con la elaboración, la manipulación y el transporte de los alimentos, y la empresa ya acumulaba antecedentes de inspecciones y expedientes. Entre las deficiencias detectadas a lo largo de los años había cuestiones relacionadas con la higiene, el control de la temperatura, la limpieza, la formación del personal y la prevención de contaminaciones cruzadas. Los técnicos también habían puesto el foco en la capacidad de la cocina, que consideraban insuficiente para asumir el volumen de menús que preparaba.
El caso generó quejas en algunos centros por aspectos del funcionamiento del servicio. En Llubí, la comisión de comedor del AFA del CEIP Duran Estrany elaboró un informe en el que señalaba diversos compromisos del contrato que, según el documento, no se habían acreditado, entre estos el uso de productos de proximidad y ecológicos y la implantación de una aplicación de gestión del comedor. El centro acabó rescindiendo el contrato con Can Arabí antes de que venciera.
Fuera de los nuevos contratos
Tras el cierre de la cocina, Educación decidió que Can Arabí no continuaría gestionando comedores públicos este curso. A principios de septiembre, la Consejería confirmó en primicia a l'ARA Balears que la empresa había quedado fuera de los nuevos contratos y que los servicios se habían adjudicado a otros operadores. “Salud suspendió como operador a Can Arabí en su momento, esto permitió que Educación haya restringido todos los contratos”, explicaron fuentes del departamento.
Así acaba, de momento, la historia de Can Arabí en los comedores escolares: la empresa que hasta hace solo unos meses gestionaba 44 centros y que, según explicaban fuentes conocedoras de su funcionamiento interno, transmitía la sensación de que, hiciera lo que hiciera, Educación se lo acabaría consintiendo. No ha sido así. Tras la clausura de su cocina central y de quedar fuera de los nuevos contratos, el último intento de volver, esta vez bajo otra denominación, ha topado de lleno con Educación. Otro nombre sobre el papel, pero la misma empresa infractora detrás. Y una idea que cada vez gana más peso entre la comunidad educativa: los comedores escolares deben ser espacios seguros.