Los aeropuertos de las Islas mueven un 56% más de personas en agosto que hace 20 años
La estrategia de desestacionalización ha servido para llevar más pasajeros a la temporada baja y media, pero el verano no ha dejado de subir
PalmaVeinte años bastan para entender hasta qué punto ha cambiado la dimensión de los aeropuertos de las Baleares. Entre enero y agosto de 2006 pasaron 20,9 millones de pasajeros por los aeródromos de Palma, Ibiza y Menorca. En el mismo periodo de este año ya han pasado 34,3 millones. Son 13,4 millones de viajeros más en solo dos décadas, un incremento que en el conjunto de los aeropuertos isleños se sitúa en el 64,3%.
El crecimiento no es solo resultado del alargamiento de la temporada turística, que es lo que declaran oficialmente y de manera reiterada las instituciones. La comparación de agosto, tradicionalmente el momento de máxima presión sobre las Islas, apunta en la misma dirección. Entre 2006 y 2026, los pasajeros de agosto han aumentado un 52% en Palma; un 72,6%, en Ibiza, y un 52,8%, en Menorca. En total, 2,5 millones más de pasajeros este mes, un 56% más en el conjunto de los tres aeródromos en dos décadas.
Este año, además, Palma e Ibiza han vuelto a registrar máximos en pleno agosto. Son Sant Joan llegó a los 4.808.295 pasajeros, un 2,3% más que en agosto del año pasado, mientras que Ibiza registró 1.519.201, un 2,5% más. Menorca también creció, hasta los 765.701 viajeros, un 1,8% más interanual.
Detrás de esta cifra global hay evoluciones todavía más contundentes. Ibiza ha más que duplicado el número de pasajeros entre enero y agosto en solo veinte años. El Codolar pasó de los 3.237.796 viajeros de 2006 a los 6.778.163 de 2026. Son más de 3,5 millones de pasajeros adicionales y un crecimiento del 109,3%.
En Palma el aumento es menor en términos porcentuales, pero muy superior en números absolutos. Son Sant Joan ha pasado de los 15.729.807 pasajeros de los ocho primeros meses de 2006 a los 24.402.872 actuales. Esto significa 8,67 millones de viajeros más, un 55,1% de incremento. Menorca, por su parte, ha pasado de 1.927.083 pasajeros a 3.142.709: 1,21 millones más y un aumento del 63,1%.
Los datos llegan en paralelo al discurso de contención turística que defiende el Gobierno de Marga Prohens. La presidenta aseguró en el Parlamento el 9 de septiembre que se está produciendo un “cambio de tendencia” y que, durante la temporada alta, las Islas han entrado en un patrón de contención, mientras el crecimiento se traslada progresivamente hacia la temporada media y baja. El Ejecutivo defiende que el objetivo es crecer más en valor y no en volumen, pero las cifras no dejan de aumentar.
1.000 millones para ampliar
Esta evolución coincide, además, con una nueva etapa inversora de Aena. El Consejo de Ministros aprobó el 15 de septiembre el DORA III, el documento que regulará las inversiones, la capacidad y las tarifas aeroportuarias entre 2027 y 2031. El plan movilizará cerca de 13.000 millones de euros en el conjunto de la red estatal y más de 1.000 millones corresponden a actuaciones en los aeropuertos de Palma, Ibiza, Menorca y Son Bonet.
El documento no presenta estas inversiones como una política destinada explícitamente a atraer a más visitantes: Aena las justifica por cuestiones de capacidad, seguridad, calidad, mantenimiento y adaptación de las infraestructuras. Pero la planificación oficial se construye sobre un escenario de crecimiento del tráfico aéreo en todos los ámbitos. El gobierno español prevé que el conjunto de la red supere los 363 millones de pasajeros en 2031.
En las Baleares, las previsiones también apuntan hacia arriba. El DORA prevé 1,4 millones de pasajeros más en Son Sant Joan y 2,12 millones más en el conjunto de los aeropuertos de las Islas durante el periodo de planificación, según los datos recogidos esta semana por el ARA Balears.
El caso de Ibiza ejemplifica especialmente la controversia. La planificación sitúa al aeropuerto en 9,17 millones de pasajeros en 2027 y 9,72 millones en 2031, 550.000 viajeros anuales más en cuatro años. Aena sostiene que la reforma prevista, valorada en unos 230 millones, no tiene como objetivo aumentar la capacidad, sino adaptar las instalaciones a las exigencias de seguridad y mejorar el servicio. El GEN-GOB, en cambio, cuestiona esta interpretación y ha denunciado también las posibles afectaciones de las obras sobre ses Salines.
Todo esto sucede en un contexto en el que la política aeroportuaria se ha convertido en uno de los principales focos de contestación social en las Islas. Después de años de movilizaciones contra la saturación turística, las protestas se han dirigido de manera cada vez más explícita hacia Aena, la ampliación de las infraestructuras y la falta de capacidad de decisión de las instituciones baleares.
En Mallorca, la Plataforma contra la Ampliación del Aeropuerto reclama, entre otras medidas, detener nuevas rutas, limitar los vuelos nocturnos y los jets privados y avanzar hacia un sistema de cogestión que permita intervenir sobre la capacidad de Son Sant Joan. Sus portavoces han lamentado en las últimas semanas cómo gobiernos de izquierdas y derechas han presentado como grandes victorias las aperturas de nuevas rutas internacionales (Estados Unidos, Canadá y Emiratos Árabes) que además se operan con aeronaves de gran capacidad.
En Ibiza, la protesta impulsada por la Asociación de Jóvenes de Ibiza dispone del apoyo de diversas entidades sociales, ecologistas y vecinales, y plantea incluso bajar el número de operaciones.