Hito a hito

La ermita de Belén por el camino de Can Canals

Itinerario lineal por el término municipal de Artà siguiendo viejos caminos que unen la villa con la antigua alquería musulmana de Binialgorfa

14/08/2026 - 20:05 h.

PalmaLa siguiente ruta es una caminata larga pero tranquila entre la villa de Artà y la ermita de Betlem. Un itinerario lineal que transita por uno de los paisajes culturales más intensos del gregal de la isla de Mallorca: caminos y posesiones con historia, como Son Sureda y Can Canals, que en época musulmana constituían la alquería de Benimira; barrancos estrechos y alargados con un interesante y muy frágil patrimonio natural; una bella e interesante toponimia que revela usos, costumbres y leyendas estrechamente vinculadas al territorio, como la peña del ermitaño Macari y el observatorio militar de la Coassa. Como siempre, recomendamos el uso del transporte público para nuestros desplazamientos. Para llegar a Artà disponemos de las siguientes líneas: L-325 Alcúdia-Cala Ratjada; L-411 Cala Rajada-Manacor; L-411e Cala Rajada-Palma; y L-421 Colonia de Sant Pere-Artà. En la web ‘tib.org’ encontraréis toda la información sobre horarios y disponibilidad de cada línea.

La ruta

[00 min] Nos ponemos a caminar desde la antigua estación de tren de Artà, lugar donde actualmente hacen parada las líneas del bus TIB, en la avenida de Costa i Llobera. Orientados hacia el mistral del pueblo, nuestro primer objetivo es el camino de Can Canals, que se inicia entre la escuelita Pou de sa Lluna, a la derecha, y el CEIP Na Caragol, a la izquierda, vecino este del IES Llorenç Garcias i Font. Mientras damos los primeros pasos, recordamos que el tramo ferroviario entre Manacor y Artà se inauguró en 1921 y se mantuvo activo hasta 1977, año en que se clausuró la línea que desde Inca conectaba con el nordeste de Mallorca. Actualmente transformado en línea verde se puede recorrer de Artà a Manacor a pie o en bicicleta.

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Ubicados al inicio del camino de Can Canals [15 min], entre la escoleta Pou de sa Lluna y el CEIP Na Caragol, avanzamos en dirección a las afueras de Artà. El camino, asfaltado y con un primer tramo largo y rectilíneo, va haciendo subidas y bajadas. [30 min] Pronto, un cartel nos informa que entramos dentro del ámbito de influencia del Parque Natural de la Península de Llevant. Poco después, la camada gira a la derecha, pierde el asfalto y nos sitúa sobre un importante cruce de caminos. Debemos seguir todo recto y dejar a la izquierda el camino de Son Sureda. Pasamos entre unos cipreses centenarios donde se puede ver, a la izquierda, el pozo de en Petro. Enfrente podemos ver las casas de Can Canals [45 min], que dejamos a la derecha. En época musulmana, Son Sureda y Can Canals conformaban la alquería Benimira.

Seguimos un camino ancho, de tierra, que se adentra en un espeso pinar. ¡Atención! Porque justo dentro de una curva a la izquierda y antes de cruzar un arroyuelo tributario del torrente de Can Canals, debemos ver a la derecha un somier haciendo las funciones de barrera [55 min]. Abandonamos la pista y pasamos este portillo, porque de aquí arranca el camino Viejo de la ermita de Betlem. Después de un primer tramo llano y frondoso –semental de ses Piquetes–, [1 h 10 min] el caminito empieza a subir por las laderas de este largo y estrecho barranco que nace en el Replà, muy cerca del collado de los Pescadores (374 m). Aunque debemos salvar un importante desnivel, la subida es muy suave y cómoda.

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Salimos a la carretera de Artà a la ermita de Betlem [1 h 45 min], a la altura del km 7 (Ma-3333). Nos dirigimos hacia la izquierda, al collado de los Pescadores. A unos doscientos metros de distancia, sobre un recodo a la derecha ya de bajada a la ermita, a la derecha de la carretera, encontramos señalización de la ruta del parque que atraviesa por este lugar. La senda, no muy clara al principio, pronto lo es, y también precisa. Poco antes de salir nuevamente a la carretera [1 h 55 min], pasamos por debajo de la peña del ermitaño Macari. Una pequeña cavidad donde una baldosa adherida a la piedra nos informa de este espacio de leyenda.

Pero, ¿quién era el ermitaño Macari? Según pudo documentar el importante folclorista mallorquín Andreu Ferrer i Ginard (Artà, 1887 - Palma, 1975), nació en Felanitx el 2 de octubre de 1799. Bautizado con el nombre de Bartolomé, era hijo de Bartolomé Monserrat y de Antonia Adrover, de Can Passol. Su vida religiosa se inició en la ermita de la Santísima Trinidad de Valldemossa y, deseando una vida aún más austera, emigró hacia la Trapa (Andratx). Después de un breve período de exclaustración, hacia 1820, recuperó su vocación en la ermita de Betlem hasta su muerte, el 7 de mayo de 1881. El ermitaño Macari hizo vida de santo penitente y se distinguió por la ciega obediencia a toda orden.

En fin, una personalidad que ha devenido leyenda... Así, en la peña que lleva su nombre se cuenta que “el ermitaño Macari, una vez, cavaba grava con algunos hombres justo debajo del roquedal que hacía un poco de cueva”. En aquel momento, todos sintieron con espanto el crujir del peñón que les iba a caer encima. Cuando parecía todo perdido, el ermitaño “paró el peñón con su mano, como si fuera una pequeña piedra”. Creer no es pecado, decía mosén Alcover.

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Bernadeta

Después de la primera atajo salimos al asfalto y nos desplazamos a la izquierda para enlazar la continuación del camino Viejo de la ermita de Betlem. Volvemos a recuperar la carretera y en el siguiente recodo, salimos por la derecha y seguimos el camino hasta la fuente de la Ermita [2 h 05 min], llamada también de na Bernadeta, por la representación que alberga esta pequeña gruta artificial en conmemoración de las apariciones marianas en Lourdes en 1858. Desde aquí, nos dirigimos hacia la ermita de Betlem por un paseo rodeado de cipreses, en su último tramo. [2 h 15 min] La antigua alquería musulmana de Binialgorfa devino ermita en 1805. Fundada por miembros de la comunidad eremítica de Sant Honorat de Randa y de la Trinitat de Valldemossa, tuvo entre sus benefactores al cardenal Despuig y al canónigo Joan Dameto.

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Justo detrás de la ermita, encontramos un pequeño portillo del cual nace, orientado hacia el mistral, un caminito que comunica con la Coassa (325 m) [2 h 25 min], un promontorio con bellas vistas sobre la bahía de Alcúdia, desde donde podemos disfrutar de una extensa perspectiva de la Serra Artana, del pico de Ferrutx hasta la Talaia Moreia. Aquí encontramos también unas construcciones correspondientes a un viejo observatorio militar de finalizada la Guerra Civil. Desde aquí iniciaremos la vuelta desandando los pasos que hemos dado hasta llegar a la estación de Artà [4 h 50 min].

Los datos

Dificultad 3 sobre 5Distancia 15 kmDesnivel 457 mDuración 4 h 50 minAltitud máxima 373 mRuta no circular

@Fita_a_Fita