El toro también es catalán

Cuántas veces hemos visto la bandera española presidida por un toro? Todos tenemos asumido que el toro es un símbolo de españolismo. A pesar de todo, debemos saber que el toro es un animal bien presente en la cultura y lengua catalana

Pau Carbonell
28/03/2026

PalmaEn 1956 el Grupo Osborne, empresa dedicada a los vinos y a las bebidas espirituosas, colocó una valla publicitaria en forma de toro en la carretera Madrid-Burgos. Aquella silueta, de catorce metros de altura, había sido diseñada para publicitar el brandy Veterano. Dos años más tarde, el toro se expandió por las diferentes carreteras del Estado. La popularidad de este animal fue tan grande que, hoy en día, todavía es un símbolo nacional. Hace tres generaciones que dentro del marco mental de los españoles se instaló la idea de que el toro es el animal que mejor representa a España. Tan ha trascendido este animal a la cultura y simbología española que, incluso, en el año 2017 el Tribunal Supremo tuvo que aclarar que el toro no es un símbolo oficial del Estado. Aun así, muy a menudo todavía vemos pegatinas bovinas en los coches. En este artículo veremos que este animal es mucho más que una marca de brandy o un icono españolista. El toro es un animal bien vivo en nuestra lengua, toponimia y lenguaje popular. Tanto es así que podríamos decir que el toro también tiene una raíz catalana.

El toro, igual que el asno o la burra, ha sido, desde tiempos inmemoriales, un animal indispensable en la agricultura mallorquina. Durante siglos, esta bestia ha ayudado a muchas familias a labrar los campos. Cuando todavía no había tractores, este era el animal de carga que hacía el trabajo sucio. Es por este motivo que tenemos tantas expresiones populares vinculadas a este animal que, hasta hace un puñado de décadas, todavía convivía con nosotros. Seguramente alguna vez habéis oído decir “no pases la arada delante del toro” cuando alguien quería actuar demasiado rápido y adelantarse a los acontecimientos. Quizás en alguna ocasión os han dado prisa diciéndoos que caminaséis “a paso de toro”. A veces, cuando alguien llega tarde por sistema se le dice que es “como el toro mascard, que pudiendo ir deprisa siempre llega tarde”. O, incluso, habéis oído que criticaban a alguien con este dicho: “Recién salido del huevo ya se cree un toro”.

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Refranes y frases hechas

Si buscamos la palabra ‘bou’ en el Diccionari Català Valencià Balear (DCVB) no solo encontraremos la definición del vocablo, sino que, además, toparemos con dos docenas de refranes y una veintena de frases hechas. Tenemos refranes como “allà on va el bou va el picarol”, “el bou per la banya i l’home per la paraula” y “més caga un bou que cent orenetes”, entre otros. También tenemos muchas locuciones que usamos en nuestro día a día para expresar una idea o un hecho: “perdre bous i esquelles”, “pujar més la corda que el bou” y “no veure un bou a tres passes”.

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Además de la gran riqueza que aporta el toro al lenguaje popular, esta palabra tiene 24 acepciones en el diccionario Alcover-Moll, lo que demuestra la gran polisemia del vocablo. La mayoría de definiciones hacen referencia a herramientas o arreos que se empleaban en las tareas agrícolas, de caza o pesca que se hacían en tiempos de nuestros abuelos. A continuación, algunos utensilios que reciben el nombre de ‘bou’:

Piedra un poco saliente de una pared y que tiene un agujero apto para atar las bestias. Traviesa que sujeta las dos cabezas de yugo, en el yugo de labranza.Cuerda garrotera que sirve para atar en toda la largura la carretada de gavillas.Pieza de los hilos de cazar, que consiste en una estaca y un conjunto de hilos.‘Pescar al bou’: tipo de pesca que consiste en una gran red estirada por dos barcas, llamadas ‘pareja del bou’.El toro también está presente en la fauna y en la naturaleza y da nombre a animales como el caracol bovino, el toro de San Jorge (poriol) y el toro (molusco semejante a la babosa), entre otros. También encontramos el toro si miramos el cielo. El astro bovino hace referencia al planeta Venus que aparece en el cielo al anochecer. La aparición del astro es la señal para que los boyeros, porqueros y pastores se retiren. El Toro Rojo es una “nube que es señal de lluvia”.

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En la toponimia balear

El toro es también una presencia en la toponimia balear: Son Bou (Alaior), Caló d’en Bou (Eivissa), bassa dels Bous (Santa Maria), cementiri dels Bous (Artà), cingle dels Bous (Escorca), pla del Bou (Pollença, Puigpunyent), penyal dels Bous (Binissalem), etc. Incluso, tenemos los Bous de Costitx, unas esculturas talayóticas de un gran valor patrimonial e histórico y que, además, son más antiguas que el toro de Osborne.

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Después de este recorrido lingüístico, podemos afirmar que el toro no solo pertenece a la simbología españolista, sino que, nosotros, los catalanoparlantes, también tenemos nuestro propio toro y este lo llevamos en la lengua. En definitiva, ¡el toro también es nuestro!

Para acabar, conviene hacer una reflexión. En Menorca dicen que “en tierras extrañas, las vacas comen los toros”. Esto quiere decir que encontrándose fuera de su casa, incluso el más fuerte está en relación de inferioridad. Malauradament, los isleños tanto fuera como en casa estamos en una situación vulnerable y de inferioridad. Más valdría que aprendiéramos a “coger el toro por los cuernos” y plantar cara a según qué animales. Si hablamos de la política lingüística actual podemos decir bien claro que “por amor del toro, lame el lobo el yugo”, cosa que se refiere a las personas que se humillan y se resignan a hacer cosas desagradables, para conseguir un provecho. En el caso de la política balear, vender la lengua propia para mantenerse en el poder. Ahora bien, si en nuestra casa nos quieren hacer comer toro, que como mínimo sea un toro doméstico y sano, no un toro rabioso que embista la lengua a cada paso. Pero, sobre todo, si hemos de tener un toro, que al menos sea un toro que hable, parlotee o hable en catalán.