Por Semana Santa, empanadas para todos

¿Para quién son todas estas empanadas? ¿Lo escribiríais así o os detendríais un segundo antes de enviar el mensaje? Si lo dudáis, no sois los únicos: la distinción entre ‘per’ y ‘per a’ es uno de los puntos en que el uso espontáneo y la norma no siempre coinciden. Ahora bien, hay criterios bastante claros que nos pueden ayudar a orientarnos

06/04/2026

PalmaCon la llegada de la Semana Santa, en muchas casas de las Islas se ha repetido una escena bien conocida. La cocina se ha convertido en el centro de todo, con bandejas acumuladas y hornadas de empanadas que se han ido sucediendo hasta el punto que, a menudo, la producción ha acabado superando cualquier previsión inicial. En medio de este ritmo, puede ser que haya llegado un momento en que alguien, medio en broma, medio en serio, ha formulado esta pregunta: “¿Por (para) quién son todas estas empanadas?”. Oralmente, la frase no genera dudas. Nadie se atasca ni ve ningún problema. Pero cuando se tiene que escribir, aunque sea en un WhatsApp, quizás sí que vacilamos un poco: ‘por quién’ o ‘para quién’?

Esta vacilación es del todo habitual. La distinción entre las preposiciones ‘por’ y ‘para’ es una de las cuestiones que más dudas genera a la hora de escribir, especialmente entre hablantes de catalán oriental, como los de las Islas y de Barcelona. En estos hablares, la diferencia se ha ido diluyendo en la lengua espontánea, y ‘por’ tiende a ocupar casi todos los contextos. En cambio, en otras variedades, como el valenciano y el tortosino, la distinción se mantiene mucho más viva.

En registros formales

En cualquier caso, en los registros formales de la lengua estándar se considera pertinente mantener esta oposición. La buena noticia, sin embargo, es que no es necesario memorizar ninguna lista interminable de casos: basta con tener clara la idea general que recoge la gramática.

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De entrada, 'para' se utiliza para indicar destino o punto de llegada. Cuando decimos que hemos comprado un libro “para Pau” o que de empanadas las hubo “para todos”, lo que hacemos es introducir el destinatario o beneficiario de la acción. En el fondo, hay una idea de dirección, de trayecto (aunque sea abstracto) que culmina en un término final.

En cambio, 'por' se utiliza, entre otros valores, para expresar la causa o el motivo. Es lo que encontramos en frases como “le concedieron el premio por su último libro” y “hacemos empanadas por tradición”. En estos casos, no hay ningún destinatario: el complemento sirve para explicar por qué ocurre algo.

Con esta oposición de base, la duda inicial se resuelve sin mucha dificultad. La forma más adecuada es ‘para quién son estas empanadas’, porque lo que se pide es el destinatario. No queremos saber por qué motivo se han hecho, sino a quién van dirigidas.

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La diferencia se percibe aún mejor si contrastamos frases muy parecidas. Así, no es exactamente lo mismo decir “he hecho empanadas por la familia” que “he hecho empanadas para la familia”. En el primer caso, la familia puede interpretarse como el motivo (por ejemplo, porque tocaba, porque alguien lo había pedido o por compromiso). En el segundo, en cambio, la familia es quien las debe recibir.

Ahora bien, esta distinción que funciona de manera bastante limpia ante un sustantivo se complica cuando pasamos a construcciones con infinitivo. En estos contextos, la normativa tradicional fabril establecía una distribución más precisa, pero también más difícil de aplicar, quizás, de manera intuitiva.

De acuerdo con este criterio, hay que utilizar ‘por’ cuando la oración depende de un verbo de acción voluntaria con un sujeto agentivo. Es el caso de frases como “llamamos a la madre para hablar un rato” y “el equipo viajó a Valencia para jugar un partido de baloncesto”. También es la preposición habitual en expresiones metadiscursivas (es decir, cuando nos referimos al hecho de construir el discurso) como ‘para empezar’ o ‘para acabar’.

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En cambio, se utiliza ‘para’ en otros tipos de construcciones finales: cuando dependen de un nombre (“es un libro para aprender cómo funciona la geopolítica mundial”), de un adjetivo o participio (“la sopa de tomillo es ideal para curar el dolor de tripa”) y de un cuantitativo (“no habrá suficiente dinero para cubrir los gastos”). En estos casos, la idea de finalidad no está ligada a una acción concreta e inmediata, sino que tiene un valor más general.

Con todo, la normativa actual es más flexible. La Gramática de la lengua catalana del Institut d’Estudis Catalans admite que, en estos contextos con infinitivo, se puede optar tanto por mantener la distinción como por neutralizarla. Esto quiere decir que tanto podemos decir que llamó a la madre “para hablarle” como “para hablarle”, y también podemos decir que aquel libro es “para aprender cómo funciona la geopolítica” o “para aprenderlo”.

Dos vías posibles

En la práctica, pues, esto abre dos vías posibles: seguir la distinción clásica o bien simplificar y usar siempre una sola forma delante de infinitivo. En ambos casos, lo más importante es la coherencia: dentro de un mismo texto, conviene mantener el mismo criterio.

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Hay, finalmente, algunos contextos en que ‘per’ y ‘per a’ se pueden alternar sin que haya diferencias de significado relevantes. Es el caso de las expresiones de opinión (“para mí / por mí ya está bien”) o de ciertas construcciones concesivas (“para la edad que tiene / por la edad que tiene, está muy bien”). En estos usos, la elección de una forma u otra no altera sustancialmente la interpretación.

Todo lo anterior no quiere decir que el uso exclusivo de ‘per’ que hacemos los hablantes de catalá oriental sea inadecuado en la habla coloquial cotidiana. Al contrario: es una solución extendida y natural, y en la mayoría de situaciones el contexto ya evita cualquier ambigüidad. Ahora bien, cuando escribimos, sobre todo si el contexto es formal, tener presente esta distinción nos permite ser más precisos, cosa que quien nos lee siempre agradecerá.