Música

Rodrigo Cuevas desata la euforia en el festival Nits de Tanit en Ibiza

El artista asturiano debuta en Ibiza con la gira del disco 'La belleza'

29/08/2026 - 12:14 h.

IbizaRodrigo Cuevas puede ser refinado como un dandi; un activista; el vecino más involucrado en las fiestas del pueblo y picante como un gorrión pintado en la puerta de un lavabo. Anoche Cuevas desató la euforia en su debut en Ibiza dentro del festival Nits de Tanit, acompañado de sus inseparables Mapi Quintana, Juanjo Díaz, Tino Cuesta y Rubén Bada. Los primeros aplausos de la noche los recibió Massiel, colaboradora en el tema inicial, "Un mundo feliz. Cuevas bajó a la platea para cantar con ella, y ya no tuvo freno, hasta el final apoteósico con toda la banda y los bailarines cantando entre el público la vitalista La fiesta, unos verdiales malagueños que suenan como si fueran makineros. "¿Cómo puede ser que un artista tan gay como Rodrigo Cuevas guste a mis padres", decía una chica que había convencido a sus padres para ir al concierto. Antes de la actuación, la madre recordaba un recital del violinista Ara Malikian. Al acabar, emocionada, definía a Cuevas como "una pasada".

En el espectáculo de presentación de su último disco, La belleza, Cuevas recibe al público como si estuviera en casa: ante todos aquellos que atacan los derechos de las mujeres, el colectivo LGTB y las personas migrantes, el artista asturiano explica que ha fundado su propio cabaret, La Panoya Dorada, para hablar con el público, progresista como él, únicamente de lo que quiere. En Ibiza subió al escenario, instalado frente a la sede de la UIB en la antigua Comandancia, con los deberes hechos: dijo que de lo único que quería hablar era de "el maíz" y la belleza. Pero más adelante advirtió que todo aquel que hubiera faltado a la fiesta mayor para ir a su concierto era "un hortera", y ensalzó a los voluntarios que hacen posibles las fiestas populares.

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Una reunión de amigos en una sidrería

El puntal del repertorio fueron los diez temas de La belleza. El concierto estuvo dividido en cuatro bloques, cada uno con sus propios vestuarios espectaculares, como el primero, lleno de plumas blancas. Después de Un mundo feliz, sonó otro tema nuevo, BLZA, una reflexión sobre la belleza y sus estragos. El segundo bloque es el más teatral: toda la compañía aparece reunida en un chigre (sidrería), donde Cuevas hace todo de símiles sexuales con las flores antes de interpretar el bolero Xardineru. Poco después levantó al público a bailar un pasodoble a Sácame a bailar. Cuevas culminó esta parte con su homenaje al transformista Alberto Alonso Blanco, conocido como Rambal, asesinado en el año 1976. Para Cuevas, Rambal es una de las personas que se la jugaron, incluso con la propia vida, por los avances de los derechos colectivos. Ahora, hay que ser consciente de que son los cimientos de nuestros derechos, y honrarlos. "Hacer el mamarracho es una responsabilidad", dijo Cuevas, porque la fiesta también es política.

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La tercera parte comenzó con La playa, una crítica a los tópicos sobre las bondades del norte. También sonó Veleno, la colaboración con el músico gallego Baiuca, conocido también por su fusión de electrónica y música de raíz. Y en el tramo final, antes del estallido de La fiesta, sonaron dos temas, de aliento mortuorio, porque Cuevas no da la espalda a la muerte: El día que nací yo, la versión del tema de Imperio Argentina, y Una muerte ideal, un homenaje a los ídolos, entre los que se encuentran Rocío Jurado, Lina Morgan, Concha Velasco, Juan Gabriel y Nino Bravo.