Pollença convierte la memoria de la Patrona en una historia de cine

‘El último día de mayo’ recupera a los héroes anónimos del ataque de 1550 en un cortometraje que ha implicado a medio centenar de personas y que traslada a la pantalla uno de los episodios más emblemáticos de la historia de Pollença

Bruno Rodríguez
30/05/2026

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PollençaMedio centenar de personas han participado en la creación de El último día de mayo: los otros héroes, un cortometraje vinculado a los hechos del 31 de mayo de 1550 y estrenado esta semana en Pollença en el marco de los actos previos a la Patrona. La producción, dirigida por Martí Pallicer, recupera una parte menos conocida de aquel episodio histórico y pone el foco en personajes que, a pesar de haber existido, no forman parte del relato más popular de la fiesta.

El proyecto combina ficción y rigor histórico, y se ha hecho posible gracias a la implicación de vecinos, entidades, estudiantes, técnicos y empresas locales. Con un presupuesto limitado y una estructura de rodaje muy ajustada, el resultado es una de las producciones audiovisuales más ambiciosas que se han hecho en Pollença sobre su propia historia.

Los otros protagonistas del 31 de mayo

El cortometraje se sitúa durante la conocida como noche de la desgracia, cuando las tropas de Turgut Reis atacaron Pollença la noche del 30 al 31 de mayo de 1550. Pero, en lugar de centrarse en Joan Mas o en los grandes nombres asociados tradicionalmente a la Patrona, la pieza da protagonismo a otras figuras.

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“Los otros héroes porque no salen ni Joan Mas ni Dragut ni ninguno de los clásicos de la Patrona. Son otros héroes que existieron realmente”, explica Pallicer. La base del proyecto es la investigación histórica de Josep Paparrí, que durante años ha estudiado los hechos y los nombres vinculados a aquel episodio.

Pallicer remarca que el corto no es un documental, sino una ficción histórica. Ahora bien, insiste en que parte de una base documentada. “La base de los hechos sí que es rigurosa e histórica. Hay una parte de creatividad y de ficción, pero muchos de los nombres que aparecen son nombres reales”, señala.

El proyecto también tiene una derivada editorial, con un libro del mismo título que amplía la historia y aporta más contexto. Según Pallicer, corto y libro explican una misma historia, pero desde formatos diferentes. El corto, de nueve minutos y cincuenta segundos, concentra la acción en muy poco tiempo.

Un rodaje con pocos recursos

La producción se rodó prácticamente en un solo día, con algunos planos adicionales grabados en una segunda jornada. Pallicer define el proceso como un rodaje de “guerra”, marcado por la falta de presupuesto y por la necesidad de adaptarse a las posibilidades del equipo.

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“Tenía que rodarla en un día porque todo el mundo era amateur. No teníamos los recursos de una producción profesional y teníamos que ir mucho más rápido de lo que sería habitual”, recuerda el director.

A pesar de estas limitaciones, el corto incluye un trabajo técnico cuidado. Adrià Cuadrado se ha encargado de la dirección de fotografía y del color; Joan Ramis, del sonido, la música y la postproducción sonora; y el mismo Pallicer ha asumido la dirección, el guion, el montaje y parte de la postproducción. “Teníamos recursos pequeñísimos y muy pocos, pero creo que ha quedado un producto ambicioso”, resume.

Una producción hecha entre muchos

El director insiste en que el cortometraje no se entiende sin la participación de mucha gente del municipio. Actores amateurs, figurantes, alumnos, asociaciones, empresas y particulares han colaborado en diferentes fases del proceso.

“Esta película no la ha hecho Martí Pallicer. Esta película la han hecho cincuenta personas que se han juntado y, con muchas ganas y pocos recursos, han sacado adelante el trabajo”, afirma.

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La producción ha recibido el apoyo de la Associació 31 de Maig, el Museu de Pollença, la parroquia, la Fundació Roger Villalonga, la Fundació Colonya, el Ajuntament de Pollença y diversas empresas locales. También ha habido colaboraciones en vestuario, atrezo, armas históricas, espacios y logística.

“Todo han sido facilidades. Todos nos han dicho que sí”, asegura Pallicer. “Estoy supercontento y superorgulloso del apoyo que nos ha dado tanta gente”.

Uno de los trabajos más importantes ha sido el del vestuario, a cargo de Marga Seguí. El reto era recrear el ambiente de mediados del siglo XVI sin disponer de un gran presupuesto. “Hemos intentado que no hubiera ninguna barbaridad histórica y que todo lo que se ve en pantalla fuera verosímil dentro del contexto de 1550”, explica el director.

Del casting abierto a los protagonistas

El reparto combina actores amateurs con perfiles más formados. Una de las incorporaciones más curiosas fue la de Joan Martorell, periodista de Pollença, que inicialmente solo había acompañado a su hija al casting y acabó asumiendo uno de los papeles principales. “Yo digo que hemos descubierto una estrella”, comenta Pallicer.

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También participan Joan Lluís Tomàs, Margalida Bennassar, Joan Serra Vila, Guillem de l’Encruia y otros vecinos. Pallicer destaca especialmente el trabajo de Caterina Tugores, estudiante de interpretación en la ESADIB, que, además de actuar, ayudó al resto del reparto a preparar las escenas.

Una mirada audiovisual a la historia local

El último día de mayo llega en un momento en que Pollença continúa reforzando la memoria del 31 de mayo más allá de la celebración festiva. Según Pallicer, sorprende que hasta ahora se hayan hecho pocas producciones audiovisuales sobre un episodio tan importante para el municipio.

“Es sorprendente que sobre una fecha tan importante para Pollença se haya hecho tan poco material audiovisual”, reflexiona.

El cortometraje ya se ha proyectado en la Fundació Roger Villalonga y este sábado se hará una nueva sesión. De momento, no está previsto colgarlo en plataformas como YouTube o Vimeo, ya que los impulsores quieren regularizar primero la inscripción y los derechos de la pieza.

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Con esta producción, Pollença no solo recupera una parte de su historia, sino que lo hace con un formato nuevo y con una participación muy amplia del pueblo. El resultado es una propuesta audiovisual breve, pero con una clara voluntad de dejar constancia de unos hechos y de unos personajes que forman parte de la memoria colectiva pollencina.