El paisaje lingüístico del catalán y los creadores de contenido en el espacio digital

El análisis de los usos lingüísticos en el espacio público y en las redes sociales muestra las tensiones y jerarquías entre lenguas, pero también el papel emergente de los nuevos formatos digitales en la visibilización del catalán

Los carteles de un negocio de Palma.
11/04/2026
4 min

PalmaEn hablar de paisaje lingüístico nos referimos a la lengua –o las lenguas– presentes en los rótulos de las calles, en los escaparates de los comercios, en las cartas de los restaurantes expuestas al exterior o en la cartelería efímera, como anuncios de actos culturales o papeles pegados al mobiliario urbano ofreciendo servicios domésticos. El estudio del paisaje lingüístico se inaugura en el año 1997 con el artículo en inglés de Landry y Bourhis, que en catalán sería Paisaje lingüístico y vitalidad etnolingüística: un estudio empírico. Estos autores utilizan el término para analizar la visibilidad y la relevancia de las lenguas en comercios y anuncios, a partir de la observación de los usos lingüísticos escritos en el espacio público de Quebec. Su aportación fundamental fue considerar el espacio geográfico como un ámbito de uso lingüístico más, es decir, como una plataforma para el estudio sociolingüístico de las lenguas. Posteriormente, al estudio del paisaje físico se añadía el paisaje lingüístico sonoro, que amplía el concepto hacia todo aquello que se oye en los núcleos urbanos. ¿Quién de nosotros no ha parado la oreja, caminando por las calles de Palma o de nuestro pueblo, para reparar en qué lenguas se hablan? A veces, sonríes interiormente de alegría cuando oyes a gente joven con un buen catalán por la calle de Sant Miquel.

El estudio del paisaje lingüístico se enmarca dentro de la lingüística aplicada y mide las jerarquías y las representaciones mentales o ideológicas de las lenguas presentes en un territorio. Analiza qué lugar ocupa cada lengua en contacto: qué tipo de letra se le asigna, cuál aparece en primer lugar y cuál queda relegada o incluso ignorada. En la vía de cintura, por ejemplo, vemos carteles bilingües que reflejan la lengua del territorio y la lengua del Estado. La disposición de cada una depende de la normativa vigente y de la voluntad política de cumplirla, o no. Y, si nos paseamos por Palmanova o por el Arenal, observamos que muchos bares y restaurantes tienen la cartelería solo en inglés o en alemán. El paisaje lingüístico, en definitiva, nos informa sobre la economía de un lugar, sobre la política lingüística que se aplica y sobre el peso real y legal de cada lengua.

Redes sociales

Aún más: las redes sociales se han convertido en un nuevo marco para el estudio del paisaje lingüístico, tanto escrito como sonoro, porque hacen visible y audible lo que realmente pasa en la calle. Es un buen ejemplo uno de los vídeos del influenciador mallorquí Àngel Aguiló, incluido dentro de la serie articulada en torno a la pregunta recurrente ¿Hay algún mallorquí por aquí? y difundida en Instagram. Este vídeo se convierte, con acierto, en un auténtico material etnográfico sobre el paisaje lingüístico –visual y acústico– de la calle de Jaume III de Palma, un eje comercial emblemático que concentra, en pocos metros, una parte significativa de la vida económica y simbólica de la ciudad. Muchos lectores seguramente conocen este vídeo, pero permitidme describir’n la secuencia. El relato visual se abre con la voz en off del influenciador que dice: “Jaume III, Palma. Venga, mem”. Acto seguido, sale Àngel Aguiló que formula la pregunta: “¿Hay algún mallorquí por aquí?”. Se oye una voz de hombre hablando en castellano y, inmediatamente después, el ladrido de un perro. Nadie responde. Al fondo, un escaparate en letras de escritura efímera en inglés –Under the Christmas Tree– introduce otra capa lingüística global de referencia cinematográfica. A pesar de la insistencia del divulgador, la pregunta en catalá queda sin respuesta. La secuencia es elocuente: entre la lengua dominante y la lengua global, la lengua propia deja de ser audible en el espacio público.

Otro caso interesante es el del influenciador conocido como Parisioproductions, que recorre restaurantes de la Part Forana en la sección denominada ¡Uep, on dinam?”. A menudo, estos establecimientos tienen el nombre en catalá, mientras que la carta pública en el exterior del local se presenta en castellano. Esta disociación refleja, una vez más, el estatus desigual de las lenguas en contacto en Mallorca y pone en evidencia la fragilidad del discurso que asegura que dos lenguas (o más) pueden convivir en armonía sin tensiones estructurales. En contextos de contacto lingüístico, hay siempre una lengua que se impone y suele ser la que tiene más poder político, legal, económico, simbólico (y demográfico).

Pero, ¿qué nos dicen estos vídeos y qué papel juegan sus creadores en el paisaje lingüístico de Mallorca? Por un lado, Parisioproductions recupera y difunde formas propias del catalán de Mallorca, que quedan bien explícitas en la serie El mallorquín es precioso, que compara con el castellano haciendo uso del recurso discursivo “Aquí no te dicen te estás cogiendo a un clavo ardiendo, aquí te dicen te estás aferrando al blanqueo”. Si este es el paisaje sonoro que nos transmite, el paisaje visual es también interesante, porque pone de relieve los efectos que las traducciones literales tienen en los hablantes. Sus vídeos muestran camisetas o gorras con un ‘don’t look slim’, que solo adquiere sentido si se lee desde el catalán (‘no mires fino’). ¿Y qué nos dice esta traducción literal? Si hacemos una lectura (socio)lingüística, nos evoca que expresiones como ‘ponerse como una moto’, en lugar de ‘encenderse la sangre’, generan un efecto similar al de ‘don’t look slim’. Ambos creadores evidencian, explícita o implícitamente, la minorización lingüística que vive el catalán en nuestra tierra.

El catalán se hace visible y audible

La paradoja es evidente y, a la vez, esperanzadora: mientras constatan, de una manera u otra, la desaparición del catalán en el paisaje mallorquín, al mismo tiempo contribuyen a generar un nuevo paisaje lingüístico digital donde el catalán se hace visible y audible. En este sentido, hay que felicitar a los creadores de contenidos en catalán.

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