Marta Barceló (Según su hermana, Maria Barceló): "Lloraba para subir al tercer piso y después quiso hacer acrobacia"

Maria Barceló, hermana de la dramaturga, nos cuenta los secretos mejor guardados de su infancia

Maria Barceló, durante su infancia
01/02/2026
3 min

PalmaAl ser la pequeña de la casa, estaba condenada a heredar la ropa de las hermanas. La situación la frustró un poco, todo el mundo quiere estrenar algo, y ella no podía: "Para hacerla contenta, mamá la llevó a comprar zapatos sólo para ella: eligió unos zapatos rojos, con piquetes, de estilo sevillano. Era pequeña, pero tan decidida que ni mamá ni la madona de la tienda la contaron la sana la hermana mayor de la dramaturga Marta Barceló (Palma, 1973). Esta determinación es uno de los rasgos que más destaca de su hermana, de quien dice que era más bien una muñeca tímida y callada.

María tiene un gemelo que nombre Alfonso, y entre ellos dos y Marta está Esther. Vivían en un edificio de la plaza de Quadrado, en Palma, y ​​en la misma finca habitaban primos suyos: el ambiente era familiar. Pasaban horas juntos mirando series de la época, como Galáctica, Estrella de combate y V, la mítica historia de los alienígenas; también Los ángeles de Charlie. Sonaba música que ponía su padre, amante de la clásica y las óperas, pero también –como buen socialista, de canciones latinoamericanas "de guerrilla": así, crecieron escuchando a Quilapayún, América Joven y Víctor Jara, que casaban con Michael Jackson, Parchís y Mecano. Las tres hermanas cantaban en una coral, los sábados por la mañana, en una iglesia. María de repente destaca que "Marta canta muy bien". No se sabe exactamente si esta vena creativa que desde pequeña le hervía dentro a Marta viene de herencia familiar, pero quizás haya algo: "Una madrina tenía un hermano que cantaba ópera, y algún pico decía que había cantado en la Scala de Milán, pero no lo sabemos a ciencia cierta".

La hermana mayor explica que Marta empezó a escribir de muy joven, interés que debió de venir empujado por la lectura, una afición que todos los hermanos compartían, siguiendo el ejemplo de los padres y, especialmente, de la madre, que era maestra: Los Cinco, la colección PUC… cada fin de semana, al recibir la paga, uno de los hermanos compraba el nuevo libro de estas colecciones. También la aprovechaban para ir a Cal Che a comprar golosinas, un lugar que hoy es un centro social del barrio.

María piensa que algo que le ha servido a Marta para poder "retratar tan bien" a toda casta de gente en sus obras es el hecho de que, en su casa, las puertas siempre estaban abiertas (tanto en Palma como en Cala Millor y Alcúdia, donde vivían las madrinas): "La madre era muy sociable y teníamos una visita con una visita. Kaspárov, porque su representado en España era amigo de mi padre. Fue brutal", hace memoria María.

Recuerda que Marta nunca sabía qué responder cuando alguien le preguntaba qué quería ser de mayor. El descubrimiento del teatro llegó al instituto Guillem Sagrera, gracias a una optativa que daba Joan Lacomba. Aquella asignatura la marcó. "Cuando dijo que quería estudiar Teatro en Barcelona, ​​la madre se asustó: 'Te morirás de hambre, ¿no quieres pensártelo mejor?'. Pero Marta ya había tomado la decisión", explica la hermana mayor. La familia también se sorprendió cuando empezó a hacer circo y acrobacia. "Nos chocó mucho, porque era muy perezosa… ¡De pequeña se negaba a subir a casa, que estaba en un tercer piso, y quedaba abajo de la escalera rumiando!".

María dice que Marta tiene una "sensibilidad exquisita": "Se da a los demás, siempre está dispuesta a ayudar. Tiene determinación, muchas ideas en la cabeza, y suele conseguir lo que se propone". Es autodidacta, afronta con dignidad los problemas y sabe asumir responsabilidades. Asimismo, resalta la capacidad de sorprender de Marta: "Cuando adoptó a Sabrina, descubrimos a una madre excepcional y nadie sabía que tenía esta vena maternal". Sobre todo, dice María, "es una gran hermana".

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