Dificultad 2 sobre 5
Distancia 2,3 km
Desnivel 34 m
Duración 1 h 30 min
Altitud máxima 23 m
Ruta no circular
PalmaHay paisajes que, un día, dejaron de ser solo paisaje. Una historia hizo nido allí y unos actores seguidos por una cámara dieron vida a un relato que transformó el entorno y la percepción que teníamos de él. Ahora, aquel espacio está condicionado y vinculado a nuestra memoria cinematográfica. Es verdad que antes de que llegase el cine ya estaba el paisaje: la luz sobre el mar, el viento entre las matas, el perfil de las montañas, el silencio de una cala. Pero un día llegó y lo transformó todo, se lo hizo suyo, e incluso le puso nombre: la playa del Mago, en el interior de la cala de Portals Vells, en el término municipal de Calviá.
Y Mallorca pasó a ser una remota isla griega. El verano de 1967 debía iniciarse en Spetses el rodaje de El Mago, una película basada en la novela homónima de John Fowles, dirigida por Guy Green y protagonizada por Anthony Quinn, Michael Caine, Candice Bergen y Anna Karina. Pero el golpe de los Coroneles de 1967 y la situación política griega obligaron a la producción a buscar una alternativa. Mallorca ofreció los paisajes mediterráneos que necesitaban para convertirlos cinematográficamente en una isla griega. La película, estrenada en 1968, fracasó en taquilla y pocos la recuerdan ya, salvo quienes se acercan a este punto de la costa de Calviá y se preguntan: “¿Por qué el Mago? He aquí la respuesta”.
El siguiente itinerario es todo un descubrimiento de este rincón con encanto de la costa calvianera, relleno de historias y anécdotas. El inicio de esta caminata es en Portals Vells, un conjunto de playas (Caló dels Reis, el Mago y Portals Vells), muy concurridas los meses de verano, que se encuentran a 8 km de Magaluf. No disponemos de transporte público para llegar. Se accede por la carretera de Cala Figuera, después de dejar a mano derecha la vía que conduce hasta las urbanizaciones de Son Ferrer y el Toro.
[00 min] Comenzamos a caminar desde el aparcamiento público en dirección al mar. Allí donde acaba la carretera, una gran explanada con bellas vistas de toda la cala, tenemos la playa del Mago, a la derecha, y el caló de los Reyes, a la izquierda. Inicialmente, nos dirigimos hacia esta playa, aunque no llegamos a ella. Nuestra intención es bajar a la terraza que se ubica debajo del balcón desde el cual acabamos de contemplar una amplia perspectiva de Portals Vells. Debemos ir con cuidado en el descenso, se trata de una ladera muy resbaladiza. Por tanto, pasos cortos, siempre asegurando un pie mientras el otro avanza.
Poco a poco, por encima de las rocas, alcanzamos la terraza antes mencionada, debajo del mirador natural donde finaliza la carretera. Estamos en la punta que separa el caló de los Reyes de la playa del Mago, bien encarados a la bocana de la cala, delimitada por la punta de l’Estaca, a la izquierda, y la punta del Xisclet, a la derecha. Si nos fijamos, veremos a nuestros pies, sobre el roquedal que vierte sobre el mar, restos de obra hecha con hormigón: se trata de un antiguo embarcadero que quizás ya existiera antes de rodar El Mago, pero que, si repasáis la película, sale claramente en diferentes escenas.
Continuamos bordeando la costa por el mismo caminito por donde hemos iniciado el recorrido hasta la playa nudista del Mago [15 min]. Atravesamos el arenal y nos situamos en el otro extremo, donde una escalinata nos sitúa sobre un camino que toma diferentes direcciones. Aquella que nos interesa a nosotros es la que gira a la izquierda. Orientados hacia el sur, continuamos dando pasos por encima de las peñas, con el mar siempre a la vista. Vamos a buscar la punta que separa la playa del Mago y la playa Grande de Portals Vells [30 min], donde vierte sus aguas el torrente del Comellar Fondo.
De la playa Grande de Portals continuamos a orillas del mar por encima de las rocas hacia la playa Pequeña, más cerca de la cueva de la Madre de Dios. El sendero pasa por detrás de una caseta abandonada con una pequeña terraza sobre el mar, desde la cual disfrutamos de una bella perspectiva de la bocana de la cala y de la torre de Portals Vells (1585), conocida popularmente como torre del Moro, sobre la punta de l’Estaca. Salimos de la rada orientados hacia el sureste, siguiendo un sendero que se eleva progresivamente desde el mar hacia las canteras de Portals Vells [45 min]. Fáciles de reconocer, porque el primer aspecto que ofrecen es el de unos portales enormes, el acceso a las canteras de arenisca que se encuentran allí desde la Edad Media.
La semejanza de la abertura de las cuevas con un gran portal hace pensar en un primer momento que el lugar recibió el nombre de ‘Portals’ por este motivo y de ‘Vells’ por su antigüedad. ¡Nada de todo eso! El mismo lugar aparece documentado a principios del siglo XV (1419) como ‘pedrera de port alt’ (cantera de puerto alto), en aquel momento propiedad del convento del Carmen de Palma y ubicada dentro de la antigua posesión de Rafaubetx. El nombre de Port Alt, que después se convirtió en plural y se escribió todo junto, proviene de la explanada de roca situada delante de las canteras, desde donde se embarcaban los sillares de piedra de marés para edificar, entre otros, la Seu y la iglesia de Santa Eulalia. Como decíamos, una gran y profunda cantera, documentada en el siglo XV con el nombre de Port Alt de Rafaubetx.
Una vez estamos dentro de las canteras de marés, muchas cosas nos sorprenderán. La primera de todas, porque la encontramos justo al acceder al interior, a mano derecha, es ver una capilla esculpida en la pared noroeste. Parece que albergó una talla de la Virgen, depositada por unos navegantes genoveses en el siglo XV, donde llegaron de manera azarosa a causa de un fuerte temporal. La imagen, muy venerada por todo el mundo, hombres y mujeres de Calvià, estuvo dentro de la cueva hasta el año 1866, momento en el cual fue trasladada al oratorio de Portals Nous, mucho más conveniente.
Iniciamos el regreso desde la cueva de la Virgen, la antigua cantera de Port Alt de Rafaubetx, hasta la playa del Mago [1 h 30 min]. La opción más sencilla es deshacer pasos por el mismo camino que hemos seguido a la ida, lo cual también nos permite disfrutar de una perspectiva diferente del mismo paisaje. También lo podemos hacer por un tramo de la carretera que conecta por un camino de tierra con nuestro punto de partida.
Dificultad 2 sobre 5
Distancia 2,3 km
Desnivel 34 m
Duración 1 h 30 min
Altitud máxima 23 m
Ruta no circular
@Fita_a_Fita