Observatorio

Larga vida al emperador

La elección de los fragmentos de 'Memorias de Adriano' es muy adecuada, quizás más necesaria que nunca, en tiempos de esa cólera universal que nos rodea

26/01/2026

Animula, vagula, blandula/ Hospes comesque corpóreos/Quae nunc abibis in loca/Pallidula, rigida, nudula,Neco, ut solas, dabis yocos… Así comienza el poema fúnebre que escribió el emperador Adriano y que inspiró a Marguerite Yourcenar para sus Memorias, como una hipotética carta de despedida que escribe a su joven sucesor, Marc Aureli. Una prenda que en su momento fue de obligada y deliciosa lectura. Años después, nada menos que Maurizio Scaparro se encargó de llevarlas encima de un escenario con una adaptación de Jean Launay, protagonizada por Giorgio Albertazzi, la cual pudimos ver en el madrileño Teatro Albéniz. El propio director la recuperó en castellano, protagonizada por José Sancho, con quien recorrió buena parte de la península Ibérica.

Lluís Homar, de la mano de Brenda Escobedo y bajo la dirección de Beatriz Jaén, es el encargado de dar vida al emperador romano, que había nacido en Sevilla, justo antes de su muerte. Un monólogo de hora y media, un auténtico maratón donde el actor exhibe, una vez más, un inmenso puñado de sus múltiples y demostradas aptitudes, técnica y solvencia. Además de este augusto testimonio por parte del actor, la elección de los fragmentos, aunque podrían haber incorporado cualquier otro del texto de Yourcenar, es muy adecuada, quizás más necesaria que nunca, en tiempos de esa cólera universal que nos rodea. Beatriz Jaén ha incorporado a cinco bailarines para acompañar al protagonista y dar un poco de aire al montaje. Muchos personajes que, en algunos momentos, se convierten en su séquito y otros, en un equipo de televisión que graba el imperial mensaje. Una epístola con la que hace un recorrido por su existencia, desde el camino que tuvo que recorrer para alcanzar el poder, no sin dejar a algunas víctimas en un periplo relleno de luces y sombras, hasta sus últimos días, sospechando de su entorno por miedo a ser envenenado. Por supuesto, no falta su relación con Antinous, interpretado por el bailarín Álvaro Nahuel. Un momento de una fuerza y ​​sutileza mayúsculas.

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El Teatro Principal de Ciudad y el Auditorio de Manacor registraron un pleno absoluto y la despedida fue de los antológicos, como es debido, de los que no se olvidan. Larga vida en el emperador Homar.