Violencia policial desproporcionada al final de una movilización pacífica
Varios jóvenes denunciaron la agresividad de los agentes de la Nacional cuando no había, aseguran, ningún motivo para una intervención tan dura
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PalmaNi una pintada. Ni un cristal roto. Ni una sola discusión con los cientos de turistas que paseaban por el centro de Palma. Decenas de miles de personas desfilaron este domingo durante más de dos horas por las calles de Ciudad en una de las manifestaciones más multitudinarias de los últimos años sin que se produjera ningún incidente. El contraste con el final de la protesta fue absoluto. Cuando miles de personas intentaban llegar a las Voltes para escuchar la lectura del manifiesto, la Policía Nacional les cerró los accesos y, pocos minutos después, cargó contra los concentrados con golpes de porra. Diversos vídeos grabados por los asistentes también recogen detonaciones durante la intervención policial.
La movilización llegaba en medio de un fuerte rechazo a las formas de la Guardia Civil los días previos, cuando unas pintadas reivindicativas contra inmobiliarias en Santa Maria acabaron con un despliegue exagerado y la detención de dos activistas. Estos hechos habían encendido los ánimos y habían hecho temer posibles incidentes durante la protesta. Las inmobiliarias seguían con preocupación el paso de la manifestación, especialmente en algunas de las calles más céntricas de Palma. Pero estos temores no se confirmaron.
La marcha avanzó por el centro histórico entre gritos contra la masificación turística, el modelo económico y la crisis de la vivienda. Por el mismo recorrido también paseaban cientos de turistas, aprovechando una jornada de verano con una temperatura más suave e intervalos de nubes. Unos observaban la protesta, otros continuaban sus visitas u ocupaban las terrazas de los bares. Durante todo el recorrido no se produjo ningún enfrentamiento entre manifestantes y visitantes, ni tampoco se registraron pintadas, desperfectos ni incidentes ante hoteles, comercios, terrazas o inmobiliarias.
La situación solo se comenzó a tensar cuando la cabecera ya había llegado a las Voltes y miles de personas aún bajaban por Antoni Maura y las calles del centro. La Policía Nacional decidió impedir el acceso al recinto argumentando que había llegado al límite de su capacidad.
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Se formaron dos cordones policiales: uno sobre la murada y otro en el acceso que conecta el parque del Mar, a la altura del Huerto del Rey, con las Voltes. Durante bastantes minutos, los manifestantes reclamaron poder completar el recorrido y llegar al punto donde se estaba leyendo el manifiesto.
—"¿Por qué estáis cerrando el paso? ¡Si desde aquí se ve perfectamente que cabe más gente!", gritaban algunos jóvenes a los agentes.
—"¿Qué pasa, que tenéis orden de deslucir esto?", espetaban otros.
A pesar de la tensión, durante un buen rato no hubo más que reproches e intercambios de gritos entre los concentrados y los agentes. Los manifestantes reclamaban poder acceder a las Voltes mientras la Policía Nacional mantenía el dispositivo.
La situación cambió súbitamente cuando los agentes iniciaron una carga para dispersar a las personas concentradas ante los cordones policiales. Se produjeron golpes de porra contra diversos manifestantes y, según se puede oír en diferentes vídeos grabados por los asistentes, también hubo varias detonaciones durante la intervención. Las grabaciones muestran la actuación de los agentes sobre las primeras filas y la huida de muchos jóvenes que se encontraban entre la murada y el Huerto del Rey.
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"Por motivos que no entendemos ni tienen ninguna justificación", lamentaba Miquel, uno de los jóvenes que resultó herido después de recibir un golpe de porra en la cabeza. Como él, varios manifestantes tuvieron que ser atendidos por heridas leves provocadas por los impactos de las defensas policiales.
La actuación generó momentos de pánico entre los centenares de personas concentradas en los accesos de las Voltes. Muchos comenzaron a correr mientras se oían gritos de "Policía, ¿de qué vais?”, “Sois unos violentos” y “Vergüenza” dirigidos a los agentes.
Las escenas contrastaban radicalmente con lo que había sido el resto de la movilización. Durante más de dos horas, decenas de miles de personas habían recorrido el centro de Palma compartiendo calles con turistas y atravesando algunos de los puntos más delicados de la ciudad sin que se produjera ningún altercado. Los únicos incidentes de toda la jornada se concentraron en los accesos de las Voltes, cuando la manifestación ya llegaba al final.
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La intervención policial desató también una inmediata respuesta política. MÉS per Mallorca exigió este lunes la dimisión del delegado del gobierno español en las Islas, Alfonso Rodríguez, al considerar que la actuación de la Policía Nacional había sido desproporcionada ante una movilización que, hasta los incidentes finales, se había desarrollado de manera pacífica. La formación también ha reclamado explicaciones sobre las órdenes que dieron lugar a la carga policial y sobre la decisión de cerrar el acceso a las Voltes cuando, según sostienen numerosos asistentes, aún había espacio en el recinto.
Este lunes por la mañana, la plataforma Menys Turisme, Més Vida, organizadora de la manifestación, ha asegurado que a estas alturas tienen constancia de que como mínimo doce personas resultaron heridas durante la carga policial y que todas ellas tuvieron que ser trasladadas a un centro hospitalario por las heridas que sufrieron. Además, se ha informado de que una persona fue detenida durante las cargas policiales y está en comisaría pendiente de pasar a disposición judicial.
La Policía se defiende atacando: "Hirieron a cinco agentes"
El atestado policial de las actuaciones de los agentes de la Policía Nacional asegura que actuaron como respuesta a la agresión a dos turistas y cinco agentes. Según detallan, la persona detenida fue quien comenzó la agresión a una agente que "asistía a los turistas". En cuanto a su actuación, solo lamentan el ataque al periodista, que dicen que se investigará, pero no hablan de la violencia de los ataques y de las imágenes que se han hecho públicas donde se ven agresiones a manifestantes que están completamente quietos sin hacer nada. De hecho, en el atestado hablan de las cargas como una respuesta a "grupos radicales muy violentos".
Por otra parte, en cuanto a la limitación del acceso y prohibir la entrada a las Voltes, la Policía Nacional asegura en el atestado que continuaron con la normativa y con lo acordado antes del inicio de la manifestación. Además, acusan a la organización de encender los ánimos, ya que en lugar de explicar los motivos del cierre de los accesos (como ellos solicitaban) les "tiraron encima a la gente que los acusaba y los señalaba".