Las vidas que esperan la palabra 'favorable'

La regularización masiva anunciada por el gobierno de España abre expectativas y dudas entre los inmigrantes que viven en Baleares

01/02/2026

PalmaCuando Romina obtuvo la titulación como comunicadora digital en Argentina, salió a la calle disfrazada con sus amigos y le lanzaron "huevos y una mezcolanza de cosas" para celebrar lo que llaman "la recibidaEl imagina, recurrentemente, que una escena así se repite; fantasía de volverla a vivir el día que consiga la residencia legal en España. Tiene 32 años. Llegó a Palma hace casi tres, huyendo de la inestabilidad y de la falta de oportunidades en su país. realidad. Sabía que no sería fácil, pero no tan difícil. No recomiendan a nadie venir sin papeles. Es vivir las 24 horas de los 365 días del año con incertidumbre y frustración constante", reconoce.

Durante este tiempo ha sobrevivido con trabajos precarios en los márgenes, "cuidando niños, limpiando casas o vendiendo pulseras en los mercados ambulantes". Todas las entrevistas se le encajan ". aceptar cualquier trabajo. He llegado a salir de mi casa a las tres de la madrugada para hacer una hora de canguro. La madre del niño es colombiana y tenía que trabajar. Nuestras historias se creen", relata.

Hace ocho meses, solicitó la residencia por arraigo sociolaboral gracias a la ayuda de un compatriota. Cada día esperaba una notificación positiva de su expediente en el buzón. "Me dijeron que no me enteraría por carta, sino telemáticamente. Así que cada día entra en el portal de Extranjería y miro si cambia este 'En trámite'. Ojalá pusiera 'Ya casi', algo que se acerque al 'Favorable' que esperamos todos. Cuando inicias el trámite te dan .

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Por decreto

El anuncio del gobierno de España de una regularización masiva, con condiciones mucho más laxas, lo ha tomado en este limbo administrativo. A la espera. Más que certezas, le ha generado nuevas preguntas. "Me alegro por todos los que puedan beneficiarse, pero ¿afecta a quienes están en mi situación? ¿Pondrán más funcionarios para resolver expedientes? Quiero creer que tienen un plan para sostener esta nueva propuesta". Según el ejecutivo central, la medida busca reconocer una realidad ya existente: personas que viven y trabajan en España sin derechos laborales ni protección legal. El proceso se realizará por decreto y contempla permisos provisionales de residencia y trabajo para quien cumpla determinados requisitos de estancia –cinco meses de empadronamiento– y sin antecedentes penales graves.

La reacción de Romina es común entre muchos inmigrantes en su situación: alivio ante la posibilidad de salir de ese limbo mezclado con desconfianza hacia una Administración que los aboca a una burocracia que, hasta ahora, se ha caracterizado por la lentitud. Beatriz, colombiana que llegó a Mallorca en agosto de 2019, prefiere no hacerse demasiadas ilusiones ante el anuncio. Se obliga a ser prudente. "Tenemos que esperar a que lo estudien bien y que abogados y gestores nos lo expliquen. Solo con las normas que han sacado estos años ya nos manejan de un lado a otro", asegura, en referencia a la última modificación de la Ley de extranjería, que redujo de tres a dos años el plazo para acceder a la regularización.

Está acostumbrada a la letra pequeña. Y que parezca no haberla hace que desconfíe. "Que sea fácil me alerta, porque nada de lo que me ha tocado lo ha sido. Me he ilusionado muchas veces. Yo emigré de forma irresponsable, con improvisación y la máxima de 'Dios proveerá'. Tienes que llegar consciente de que los papeles mandan", confiesa. Sí ve las ventajas de constar en la sociedad: "Regularizarnos permitiría más control y acabaría con un sistema del que se benefician quienes les interesa tenernos fuera. Estudiamos, nos formamos y luego hacemos prácticas a empresas que no nos pagan nada por trabajar. O cuando consigues un trabajo en negro, te pagan lo que quieren o no te pagan."

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Seis años después de llegar a Mallorca, Beatriz, con estudios de tecnología ambiental que no ha podido convalidar, vive con toda la familia en Sóller. Su esposo, ingeniero electrónico, estudia electricidad y catalán, como ella. Todos trabajan en la limpieza, el cuidado de personas mayores o las mudanzas. Lo que les sale. Todos ellos se encuentran en situación irregular y construyen la economía hora a hora gracias a las recomendaciones. A diez euros. A ocho, si no les queda más remedio, ya doce "cuando pagan bien".

Mamadou tiene 36 años y lleva más de dos viviendo en Palma. Dejó los estudios universitarios de Física y Química en Senegal para alimentar a la familia. No puede convalidar los títulos, pero ha completado ya cursos de jardinería, informática, clases de español –aunque ya lo había estudiado en su país y lo habla con fluidez–, catalán y, ahora, la ESO. Hace tres meses solicitó el arraigo socioformativo con un informe de integración social. Espera respuesta. Ahora se siente más esperanzado a raíz del anuncio del gobierno de Sánchez. "Pasé el día recibiendo llamadas telefónicas de amigos ilusionados. Otros me enviaban vídeos de TikTok explicándolo todo. No hablábamos de nada más. Estoy muy contento por todos los inmigrantes, pero tenemos que esperar, porque con los políticos no se sabe qué va a hacer una búsqueda hasta que la medida sea vigente. No estamos aquí para dejarlo, no estamos aquí para dejarlo vigente. sociedad", señala.

Debate político

El anuncio de la regularización ha reactivado también el debate político. La presidenta del Gobierno, Marga Prohens, no esperó ningún acto público y calificó la medida, en las redes sociales, de "irresponsable", al tiempo que advertía del riesgo de un "efecto llamamiento" e insistía en que Baleares ya sufre una fuerte presión sobre la vivienda y los servicios públicos. Pocas horas después, el director general de Inmigración, Manuel Pavón, profundizó en el argumentario del PP e insistió en que las regularizaciones de este tipo "trasladan la idea de que llegar de forma irregular tiene premio" y cuestionó que tener papeles garantice la integración.

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Los populares han insistido en vincular directamente a los beneficiarios del proceso anunciado con los inmigrantes llegados a las Islas en patera. Desde el Observatorio de Migraciones de la UIB recordaron que los principales beneficiarios de la medida serán quienes entraron de forma legal por los aeropuertos y que, al caducar el visado, quedaron en situación administrativa irregular.

Por su parte, el delegado del Gobierno de España en Baleares, Alfonso Rodríguez, calificó la medida de "valiente" y corrigió la idea del efecto llamada, ya que se requieren cinco meses de residencia. "Es dar respuesta a personas que ya están aquí. Beneficia a los trabajadores, que ganan en derechos y obligaciones, ya las empresas, que ganan en seguridad jurídica; sirve para luchar contra la economía sumergida", añadió.

El proceso se abrirá en abril y se prevé un plazo de tramitación de tres meses, aunque quince días después de la admisión a trámite de las solicitudes los demandantes ya podrán trabajar legalmente. El departamento de Extranjería de Baleares tramita actualmente 10.800 solicitudes de regularización amparadas en el reglamento vigente. No son, en ningún caso, los posibles beneficiarios de la regularización masiva, cifra que se desconoce, precisamente, por la situación de irregularidad administrativa.

El discurso del Gobierno contrasta con la posición de las entidades sociales que trabajan a diario con inmigrantes. ONGs, asociaciones y plataformas de apoyo han defendido la regularización como una herramienta necesaria para reducir la explotación laboral y sacar a miles de personas de la economía sumergida. Los sindicatos la consideran clave para garantizar derechos básicos y evitar abusos.

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Este discurso tampoco lo comparten las principales patronales de las Islas. CAEB, Pimem y la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca han recibido el anuncio del gobierno con una mirada pragmática, centrada en una realidad que conocen: la falta estructural de mano de obra y la existencia de miles de personas que ya viven y trabajan en Baleares sin poder hacerlo legalmente.

Cobertura de vacantes

Las organizaciones empresariales coinciden en que regularizar estas situaciones permitiría aflorar trabajo no declarado, dar seguridad jurídica a empresas y trabajadores y facilitar la cobertura de vacantes en sectores como hostelería, limpieza, cuidados o agricultura. En el caso de las pymes, Pimem subrayó que la irregularidad no beneficia a nadie y que muchas relaciones laborales ya existen de facto. Los hoteleros, por su parte, apoyan el fondo de la medida, aunque cuestionan el decreto como vía para su aprobación.

Mientras la política discute sobre planificación, recursos y efectos llama, personas como Romina insisten en humanizar la situación de los inmigrantes. "La red humana es importante para sobrevivir: hay que construirla, socializar y sentirte parte de algo. Los amigos y entidades como Cáritas te ayudan a salir adelante", reivindica. Ella ya se ha comprado polvos de colores para echárselas por la cabeza. Fantasea con esta nueva recibida, con enviar un mensaje urgente a los suyos para gritar: "¡Somos legal!". Será cuando entre por última vez a consultar el expediente y lea la palabra "favorable".