Cargas policiales

"Tres policías pegaban a la vez a un amigo y, cuando fui a socorrerlo, me apalearon"

Heridos y testigos reconstruyen el final de la manifestación que había transcurrido sin altercados y pacíficamente: el cierre de los accesos, las cargas policiales, los heridos y el caos en los alrededores de las Voltes

27/07/2026 - 22:46 h.

PalmaLa manifestación que este domingo recorrió el centro de Palma acabó con momentos de tensión y cargas de la Policía Nacional en los accesos de las Voltes, después de más de dos horas de movilización sin incidentes. Varias personas resultaron heridas por golpes de porra durante la intervención policial, que se produjo cuando cientos de manifestantes reclamaban poder acceder al punto final del recorrido, donde se estaba leyendo el manifiesto.

Según la versión facilitada por la Policía Nacional, el acceso a las Voltas se restringió porque el recinto había llegado al límite de su capacidad. Sin embargo, varios asistentes aseguran que todavía había espacio disponible y cuestionan la decisión de cerrar el paso.

La tensión se concentró entre la muralla y el Huerto del Rey, donde los agentes establecieron dos cordones policiales para impedir el acceso. Durante varios minutos, los manifestantes increparon a los policías para que les dejaran completar el recorrido, pero la situación se mantuvo limitada a intercambios de gritos y protestas.

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"La situación se tensó porque la gente quería llegar al final de la manifestación"

J.G. es uno de los asistentes que fue testigo de cómo se desarrollaron los hechos, ya que fue de los primeros en llegar a las Voltes y tomó parte activa en la realización de fotografías y vídeos.

Asegura que cuando accedió, el recinto estaba lejos de estar lleno. "Cuando entré no debía haber más de 600 personas. Después se siguió llenando, pero no creo que hubiera más de 1.500 o 2.000 personas. He visto actos con mucha más gente en ese mismo espacio", explica.

Según su relato, la tensión comenzó cuando los agentes impidieron tanto la entrada como la salida de personas. "La gente no entendía por qué se cerraba el acceso y empezó a protestar. Grabé varios vídeos y, mientras yo estaba allí, no vi ninguna agresión ni de los manifestantes ni de los policías. Solo discusiones porque no dejaban pasar".

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J.G. describe que los agentes abrían parcialmente el cordón en algunos momentos y lo volvían a cerrar, hecho que provocó empujones y que algunas personas optasen por superar la muralla para acceder a las Voltes. "La situación se fue tensando porque la gente quería llegar al final de la manifestación, pero lo que vi fueron sobre todo protestas verbales".

"Empezaron a pegar entre tres a mi amigo"

Entre los heridos, que prefiere mantenerse en el anonimato, hay un joven que asegura que recibió varios golpes de porra cuando intentaba auxiliar a un amigo. "Yo estaba en la parte de delante. La gente pedía que la Policía dejara salir porque nos había bloqueado el paso.

En un momento determinado un agente disparó al aire, la gente empezó a reprocharle el tiro y fue cuando empezaron a cargar", relata. Según explica, "a un amigo lo tiraron al suelo y tres policías empezaron a pegarle. Yo y mi chica fuimos a ayudarle y fue cuando empezaron a pegarnos a nosotros".

El joven afirma que, después de intentar alejarse, aún recibió más impactos en la espalda. "Partí hacia las escaleras y dos personas vieron que sangraba. Me llevaron hasta un punto de asistencia". Las consecuencias de la intervención fueron dos heridas en la cabeza y una contusión en el codo. "Me pusieron cuatro grapas y dos puntos". En su valoración, sostiene que la manifestación había sido "totalmente pacífica" hasta que se restringió el acceso a las Voltes. "Si querían evitar disturbios, era tan sencillo como dejar entrar a la gente o llevarla a otro lugar, permitir la lectura del manifiesto y retirar el dispositivo cuando la concentración acabara".

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Otro herido continúa ingresado con una fractura en el cráneo

Entre las personas hospitalizadas se encuentra también A.A.V., que asegura haber resultado herido cuando intentaba proteger a otro manifestante. "Estaba casi en primera línea y vi cómo tres policías intentaban pegar a un compañero a la vez. Fui a ayudarlo y acabé recibiendo yo", explica desde el hospital. La persona herida afirma que la manifestación había transcurrido con normalidad hasta los incidentes finales.

"Estuve allí un buen rato y no vi ninguna pelea. Había niños, padres y abuelos. Las tensiones comenzaron cuando llegó la Policía Nacional". El manifestante asegura que los médicos le han diagnosticado una fractura en el cráneo, además de diversas heridas que han requerido sutura. "Todavía no sé el alcance exacto del traumatismo, pero sigo ingresado desde ayer". Según su relato, "había personas más enfadadas que otras, pero no tuve la percepción de que los manifestantes quisieran provocar una situación violenta". A su parecer, "las cargas sirvieron para dividir la manifestación" y la respuesta policial fue desproporcionada.

Asistencia sanitaria en medio del caos

El testigo consultado también describe momentos de confusión después de las primeras cargas. Explica que, junto con otras personas –entre ellas varios profesionales sanitarios que participaban con él en la manifestación–, ayudó a atender a varios heridos hasta la llegada de las ambulancias.

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En este sentido, explica que el fotoperiodista que sufrió una importante herida en la cabeza fue estabilizado allí mismo antes de ser trasladado. También asegura que vio al menos a cinco personas heridas, dos de ellas con lesiones en la cabeza de mayor consideración. El mismo testigo afirma que las ambulancias estuvieron durante más de una hora rodeadas por un dispositivo policial antes de poder abandonar la zona, una circunstancia sobre la que dice que los asistentes no recibieron ninguna explicación oficial.

Por su parte, el senador autonómico Vicenç Vidal acudió al lugar donde se encontraba la ambulancia con las personas heridas para intentar mediar con los agentes para que esta pudiera partir hacia el hospital y se calmara la situación.

Cabe señalar que los protocolos policiales establecen que los golpes se deben evitar en zonas vulnerables como la cabeza, excepto en situaciones excepcionales en las que sea imprescindible para hacer frente a una amenaza grave. De hecho, algunos de los manifestantes heridos estudian denunciar una actuación policial que consideran absolutamente desproporcionada.