Comercio

La tienda que conoce los deseos eróticos de Manacor cumple 15 años

"No todo es sexual" sino que muchos de los artículos que vende "también son terapéuticos y recomendados por fisioterapeutas, para mejorar el suelo pélvico, por ejemplo"

Sebastià Vanrell

ManacorGimena Araujo (Buenos Aires, 45 años) era todavía adolescente cuando llegó a Mallorca desde Argentina. Sus padres se adelantaron unos pocos años al recordado corralito y se establecieron en la isla. "Yo llevo más de media vida aquí. He tenido a los hijos", explica con naturalidad y prudencia. Tanta, que desiste la proposición de tomarle una fotografía para el reportaje. "Quiero que sea un negocio más de Manacor, pero procuro mantener el anonimato tanto de los clientes como el mío. Mi familia no es tan tímida como yo".

De entrada no se parece al estereotipo imaginado, pero es que éste es, al fin y al cabo, el secreto de la longevidad de Provócame, la tienda erótica que desde hace ya 15 años conoce y asesora los deseos eróticos de los manacorenses. "En el 2010, cuando abrí, no había nada con productos eróticos en Manacor" dice recordando un pequeño sex-shop situado junto a la costa de la Torre de ses Puntes "que cerró hacia el 2008, dos años antes de poner la tienda". Eso sí, poco después tuvo que competir con La maleta roja, una franquicia que inauguró en la calle de Ciutat, especializada en fiestas y míticos Tuppersex de un tiempo.

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Pero la competencia no aguantó y Provócame se quedó con el particular monopolio de la ciudad. Araujo sigue explicando: "Empezamos más como una tienda de disfraces para fiestas de cumpleaños y despedidas, con una estantería de productos eróticos… que al final acabaron teniendo mucho más éxito que los primeros. Ahora también tenemos lencería sensual y cosmética, y nos va realmente bien".

Insiste, sin embargo, que "no todo es sexual" sino que muchos de los artículos que vende "también son terapéuticos y recomendados por fisioterapeutas, para mejorar el suelo pélvico, por ejemplo". Productos naturales, de estimulación y de parafarmacia conviven con godomacinos de todo tamaño, dilatadores, ropa interior comestible o productos afrodisíacos.

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El estigma y el tabú hacia este tipo de tiendas, todavía hace que muchos las vean y entiendan "de una forma que ya no es la correcta. De hecho, pronto pienso cambiar el rótulo principal de la entrada por otro más amable y con la palabra love shop,para así cambiar un poco la dinámica", añade Gimena, que acumula muchas anécdotas durante los 15 años en medio de la calle Major de Manacor, al lado de la plaza de Sa Bassa. "A veces entran despedidas o los demonios han entrado a bailar por Sant Antoni".

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procurado que el escaparate fuera visible, pero no ofensivo, con piezas de lencería y algunos productos que no supongan ningún problema". La puerta de entrada es opaca y no deja ver el interior. "Procuramos asesorar y tranquilizar a quien llega algo nervioso y quiere hacer preguntas. Tenemos un conocimiento extenso de los productos que vendemos. Evidentemente, no los he probado todos, pero sé cómo funcionan. Lo importante es ser una persona respetuosa y llevarlo con naturalidad".

Fue cuando se acabó la cóvida que las ventas subieron de manera espectacular, sobre todo en su web, "aunque normalmente despachamos más en la tienda que online. Lo que hace el cliente es mirar qué hay a través de internet para después venir aquí y mirarlo con más calma y pedir de qué material es". En cuanto a los clientes que acuden a la tienda erótica, Gimena tiene claro que "a quienes menos vergüenza les hace pedir es a los alemanes; aunque aquel tabú de un tiempo atrás y la evolución en la educación sexual han hecho que desde que abrí ahora, el hecho de comprar artículos eróticos se haya normalizado". "Aun así, todavía hay gente que no sabe dónde está exactamente el clítoris o el punto p de los hombres".

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Menos vergüenza

Sin embargo, curiosamente "la gente que viene, cuanto más adulta, menos vergüenza tiene en pedir cosas". Las mujeres que transitan la menopausia o los hombres que deben necesitar estimuladores por los problemas de libido y de erección, ya no se sienten tan cohibidos a la hora de encontrar soluciones y útiles que se acomoden a sus circunstancias, "sienten que, llegado el momento, ya no deben dar tantas explicaciones".

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Sí que hay una razón por la que Gimena eligió montar una tienda erótica hace 15 años en Manacor: su tía ya tuvo una en el barrio de Santa Catalina de Palma durante 10 años. Un tiempo en el que ha visto cómo los gustos sexuales, aunque similares, en el fondo, han ido cambiando de forma y se han sofisticado: "De vibradores, bolas chinas o látigos todavía se venden muchísimos. Pero no los disfraces, que van bajando y que ya no llevamos tanto. Ahora por ejemplo, aquí también podemos vender cigarrillos".

Al pedirle si aún se compran succionadores de clítoris después de los años, Gimena Araujo no tiene ninguna duda: "¡Claro que sí! También fue un boom después de la cóvido, cuando todo el mundo quiso tener uno. La ola expansiva del producto todavía continúa. También hay para hombres, por cierto", . "En todas las tiendas nos ayudó mucho. Desde entonces ha sido un producto de enganche para que la gente venda y compre otras cosas. Ya hay de marcas blancas, con formas de varios animales…"

"Vigotizantes, retardantes, bolas vibradoras para la zona externa, vibradores que se pueden accionar a distancia". Lo que más agradece Gimena "es que ahora hay confianza plena en los materiales y en la seguridad de los productos que llevamos. Tal vez son algo más caros que los precios de según qué páginas de internet, pero la calidad tampoco se puede comparar. Con las bragas comestibles, por ejemplo, yo no me la jugaría…"

será hasta que se jubile, sino que "tarde o temprano quiero montar una pizzería, es mi ilusión". Por el momento Provócame continuará abriendo de lunes a sábado de 10 a 13.30 y de 17 a 20.30 h.