Socios históricos alertan del intento de convertir el Portitxol "en una marina para grandes esloras y extranjeros"

El Club Náutico afronta este martes una asamblea decisiva marcada por el miedo a perder su carácter popular y marinero

23/05/2026

PalmaEl Club Náutico Portitxol afronta el próximo martes una de las asambleas más decisivas de su historia reciente. Los socios deberán votar la ratificación del proyecto de reforma y ampliación impulsado por la junta directiva, una iniciativa que ha provocado una fuerte división interna y que muchos interpretan como una elección entre mantener el carácter social y popular del club o convertirlo en una gran infraestructura orientada a embarcaciones de gran eslora. La reunión, convocada en la sala de actos de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), llega después de semanas de campaña interna y de un clima de tensión creciente entre sectores partidarios y detractores del proyecto.

El punto central de la asamblea será la ratificación del pliego de condiciones de la prórroga de la concesión del club, aprobada por la APB en diciembre de 2025. La concesión original expiraba ese mismo año, pero Puertos del Estado y la Autoridad Portuaria autorizaron una ampliación de 15 años —hasta 2040— condicionada a una importante inversión en las instalaciones. El proyecto prevé ampliar la lámina de agua en más de 12.000 metros cuadrados, construir nuevos pantalanes, un dique exterior de protección, un varadero y reorganizar buena parte del espacio portuario. La junta defiende que estas actuaciones son imprescindibles para garantizar la viabilidad futura del club y adaptarlo a las exigencias actuales del sector náutico.

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Pero muchos socios, como Jaume Garau, consideran que "se trata de una tontería, una inversión millonaria que debemos pagar los pequeños, porque precisamente nos hagan una marina con grandes esloras y propietarios extranjeros. Los precios automáticamente subirán una barbaridad, y buena parte de los jubilados que tenemos el barquito o la barquita en el club de toda la vida, nos quedaremos expulsados", lamenta. Según Garau, "la junta directiva no debería haber aceptado nunca las condiciones que impuso la Autoridad Portuaria, pero está claro que a la población local, la gente normal, nos quieren echar de todas partes, y también ahora del club de toda la vida", remacha.

Crece el número de críticos

Los socios críticos con este megaproyecto se están organizando y cada vez son más los que tienen claro que el martes que viene se les planteará una transformación radical del Portitxol, con unas obras que "acabarán alterando completamente la naturaleza del club que nos ha visto crecer", afirma otra socia que pide el anonimato durante su conversación con el ARA Balears. En los últimos días, los sectores críticos han distribuido documentos entre la masa social advirtiendo que la inversión prevista —de unos ocho millones de euros iniciales— podría dispararse y generar un endeudamiento "inaceptable" para muchos socios. Los opositores denuncian que el modelo planteado está pensado sobre todo para atraer embarcaciones más grandes, un segmento que vive un auge importante en Baleares y que requiere instalaciones mucho más costosas y sofisticadas.

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El temor de muchos usuarios es que los pequeños propietarios acaben expulsados progresivamente del club, porque "no podremos asumir el aumento de cuotas, tarifas y costes derivados de la reforma", afirma un documento elaborado por este colectivo. Este escenario, aseguran, podría acabar favoreciendo la entrada de una empresa privada para gestionar parte de las instalaciones o el conjunto del puerto, como ha pasado en otros espacios náuticos de las Illes. Los críticos consideran que detrás de la modernización se esconde una deriva hacia un modelo más elitista y menos accesible para el tejido tradicional de navegación popular vinculado al barrio del Portitxol.

El caso del puerto pequeño

En este contexto, muchos socios evocan inevitablemente el precedente del Club Marítimo Molinar, que durante años vivió una batalla social y política muy intensa a raíz de un proyecto de ampliación impulsado también con el argumento oficial de modernizar las instalaciones. En aquel caso, sin embargo, la fuerte movilización ciudadana y la oposición vecinal acabaron imponiendo un modelo de puerto pequeño e integrado en el barrio, descartando el macroproyecto inicial. Ahora, en Portitxol, algunos sectores temen que se reabra un debate similar, en este caso con el añadido de que Autoridad Portuaria ya ha impuesto unas condiciones que suponen un aumento del tamaño. El debate entre crecer para competir dentro del mercado de las grandes esloras o preservar un modelo de club más modesto, social y arraigado al territorio está servido.

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La disputa también refleja una diferencia profunda sobre el futuro de la náutica en Palma. Por un lado, los hay que defienden que los puertos deportivos deben adaptarse a la demanda creciente de grandes embarcaciones y a las exigencias económicas del sector. Por otro, los hay que alertan de que esta dinámica expulsa la navegación tradicional y transforma progresivamente los clubes náuticos en espacios exclusivos orientados a grandes patrimonios y usuarios extranjeros.

Por ello, la asamblea del martes es percibida por muchos socios como mucho más que una simple votación sobre unas obras. Lo que se decidirá, aseguran, es qué modelo de puerto y qué modelo social quiere representar el Club Náutico Portitxol durante las próximas décadas: continuar siendo un club popular vinculado al barrio o iniciar la transformación hacia un gran puerto deportivo adaptado al mercado de las grandes esloras.