San Antonio coge vuelo al Pla a rebufo de los demonios
San Antonio se ha ido recuperando y reinterpretando en localidades donde durante décadas había quedado reducido casi exclusivamente en el ámbito religioso o en las benditas
Las hogueras vuelven a quemar con más fuerza que años atrás en los pueblos del Pla de Mallorca. Sin llegar a la intensidad ni a la centralidad que la fiesta tiene en municipios como Sa Pobla, Muro, Pollença y Artà, Manacor y todo el Levante de Mallorca, Sant Antoni se ha ido recuperando y reinterpretando en localidades donde durante décadas había quedado reducido casi exclusivamente al ámbito religioso oa las benditas. Sólo ha hecho falta soplar el rescoldo que como fuego colgado había quedado encendido.
Pueblos como Sineu, Petra, Santa Eugenia, Vilafranca, Montuïri, Porreres, María de la Salud, Lloret, San Juan, Sencelles, Ariany y Llubí han incorporado o reforzado en los últimos años hogueras populares, tostadas, glosas y, por supuesto, la presencia de demonios. Unas figuras infernales impulsadas por colectivos, asociaciones culturales o vecinos a título particular. Una recuperación que bebe claramente del imaginario festivo que se ha mantenido o reavivado en el Levante, pero que, sin embargo, se construye con identidad propia.
En el Pla, Sant Antoni incluso había sido históricamente fiesta grande y el eje del calendario festivo, vinculado al ciclo agrícola ya celebraciones locales concretas. Aún así, el contexto actual de reivindicación de la cultura popular y la voluntad de hacer pueblo han propiciado que la figura del santo y, sobre todo, los demonios, las glosas y el fuego vuelvan a tener presencia en las calles.
No todos los municipios, sin embargo, miran hacia Sant Antoni. Algaida, por ejemplo, celebra Sant Honorat el 16 de enero, con una tradición propia muy arraigada, marcada por los bailes de los Cossiers, pero sí lo celebra en los núcleos de Pina y Randa. En la villa de Costitx se combina estos días la presencia de foguerons santantoniers con la celebración de San Sebastián, el 20 de enero, patrón del municipio.
Son ejemplos de cómo el calendario invernadero en el Pla de Mallorca se vive de forma diversa, pero con un denominador común: la voluntad de recuperar espacios de encuentro y fiesta.
A diferencia de otros lugares de Mallorca, en el Pla no se habla tanto de continuidad como de recuperación consciente. No es una tradición que no se haya roto, sino una fiesta que se reconstruye y se adapta a los tiempos actuales, un ejemplo sería el Sant Abat montuirer o el Sant Antoni de Hospitalet porrerenc.
Así, entre el fuego, la música y las tostadas, Sant Antoni va cogiendo vuelo al Pla, no tanto como protagonista absoluto, como parte de un invierno festivo que recupera fiestas y rituales, colectivos y, sin duda, refuerza el sentimiento de pueblo, de comunidad.