Salvemos Portopí recoge firmas para frenar los usos industriales en el entorno del Castillo de San Carlos
RCA, GOB, Palma XXI y Fridays for Future reclaman convertir el entorno del castillo, la torre de Señales y el puerto histórico en un gran parque patrimonial y ambiental
PalmaLa campaña Salvem Portopí ha iniciado una recogida de firmas para intentar ganar apoyo ciudadano contra los usos industriales que la Autoridad Portuaria de Baleares prevé concentrar en el entorno del Castillo de San Carlos. ARCA, el GOB, Palma XXI y Fridays for Future reclaman que esta franja del puerto se destine, en cambio, a un parque cultural, patrimonial y ambiental que integre el puerto histórico de Portopí, la torre de Señales y el castillo.
La propuesta choca directamente con una parte de la reordenación que impulsa la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), que prevé concentrar nuevos usos vinculados a la reparación náutica y al tratamiento de residuos en el entorno de San Carlos. El Plan de empresa de la APB para 2026 incluye expresamente la elaboración de las condiciones para construir y explotar un nuevo varadero para la reparación y el mantenimiento de barcos en la ribera de San Carlos, así como la tramitación de una concesión para mejorar la gestión de los residuos MARPOL en el puerto de Palma.
El mismo Plan maestro del puerto de Palma sitúa el nuevo varadero de San Carlos dentro del calendario de transformaciones previstas para los próximos años, junto con otras actuaciones como el traslado de Astilleros de Mallorca, el Museo Marítimo, la nueva escuela de vela y la reordenación de las terminales de ferris. Es precisamente esta concentración de actividad industrial la que las entidades quieren evitar.
La vicepresidenta del GOB Mallorca, Tonina Siquier, defiende que Portopí "es una oportunidad para recuperar espacio público y reconectar Palma con el mar, en lugar de consolidar en él más actividad industrial", ha dicho este lunes. La propuesta de Salvem Portopí plantea unir las zonas verdes existentes alrededor del puerto histórico y del castillo de San Carlos, abrir el entorno a la ciudadanía y crear una conexión más amable con Cala Major y Sant Agustí.
En una fase posterior, la campaña plantea incluso incorporar espacios de pinar próximos y prolongar este corredor verde hasta Marivent y la Fundación Pilar y Joan Miró. Para el GOB, por tanto, el debate no es solo sobre patrimonio, sino sobre qué uso debe tener uno de los últimos grandes espacios del frente marítimo de Palma.
Un conflicto que empezó con la planta de residuos
La polémica ya se había encendido a finales de 2025 cuando se conocieron los planes para instalar una nueva infraestructura de tratamiento de residuos líquidos en la zona de San Carlos. El proyecto incluía depósitos de hasta 25.000 metros cúbicos y tránsito de camiones cisterna con materiales inflamables, de acuerdo con la denuncia formulada entonces por MÉS per Mallorca. El partido advertía que la instalación se situaría muy cerca del castillo de San Carlos y la torre de Señales, ambos elementos protegidos.
ARCA elevó después la presión contra el proyecto y el pasado marzo reclamó formalmente a la APB que no adjudicara la concesión. La vicepresidenta de la entidad, Àngels Fermoselle, calificó aquella ubicación de “error monumental” y advirtió que la planta podía afectar directamente a uno de los conjuntos patrimoniales más importantes del puerto. La portavoz de ARCA ha insistido este lunes en que "el debate no se puede reducir a encontrar un lugar para nuevos usos industriales. Portopí concentra tres piezas de primer orden: el puerto histórico de Palma, documentado desde principios del siglo XII; la torre de Señales, uno de los faros en funcionamiento más antiguos del mundo, y el castillo de San Carlos, con su batería avanzada".
La campaña defiende que estos elementos deben leerse, según ARCA, como un conjunto patrimonial único y no como piezas aisladas rodeadas de actividad industrial.
La APB defiende su proyecto
La Autoridad Portuaria, sin embargo, ha rechazado hasta ahora las principales objeciones de las entidades. Tras una reunión con ARCA a finales de marzo, la APB aseguró que la transformación del puerto responde a criterios de “rigor técnico” e “interés general” y consideró que algunas de las alternativas planteadas por la entidad no eran viables. También defendió que la futura planta MARPOL se situaría muy cerca de las instalaciones de tratamiento que ya existen actualmente y recordó que la gestión de estos residuos es un servicio obligatorio para los puertos.
El Consejo de Administración de la APB dio luz verde al proyecto de la planta el pasado mes de marzo. El organismo la considera una mejora respecto a las instalaciones actuales y una pieza necesaria para hacer el puerto más seguro y eficiente. Es aquí donde Salvem Portopí plantea una alternativa radicalmente diferente.
Las entidades proponen trasladar al muelle Viejo buena parte de las actividades de reparación náutica y evitar tanto el nuevo varadero como la ampliación de usos industriales junto a San Carlos. También rechazan que se rellene una parte de la dársena con tierras, piedras y otros materiales para ganar nueva superficie.
Un parque al final del paseo Marítimo
La campaña defiende que la recuperación de Portopí encajaría mejor con el concepto de puerto-ciudad que la misma APB reivindica. El argumento es geográfico: el renovado paseo Marítimo desemboca prácticamente en esta zona. Convertirla en un parque permitiría prolongar el recorrido ciudadano hasta San Carlos, recuperar el contacto visual con el mar y conectar mejor el centro con los barrios occidentales.
No es, sin embargo, una oposición global a la reordenación del puerto. Salvem Portopí da apoyo a mantener las navieras en las ubicaciones actuales, situar las empresas de reparación náutica en el muelle Viejo, recuperar el paseo de la Riba, ubicar allí la escuela de vela y la escuela náutica e instalar el Museo Marítimo en el contradique Mollet. El desacuerdo se concentra en qué debe pasar entre la torre de Señales y San Carlos.
La campaña ya había sido presentada formalmente el mes de marzo, cuando ARCA, GOB, Palma XXI y Fridays for Future constituyeron un frente común contra la transformación prevista en esta parte del puerto. Desde entonces han mantenido reuniones con responsables políticos, empresariales, militares y vecinales.
Ahora quieren convertir estas conversaciones en apoyos públicos, y por eso las entidades han iniciado una recogida de firmas, preparan adhesiones de personas conocidas de la sociedad balear y tienen pendiente una reunión con la presidenta del Govern, Marga Prohens.
La petición a la APB sigue siendo que se rectifique el proyecto. No cuestionan que el puerto de Palma se tenga que transformar, cuestionan que Portopí tenga que pagar esta transformación convirtiéndose en una nueva zona industrial. Para Salvem Portopí, la alternativa es justamente la contraria: que el puerto histórico, el castillo y la torre de Señales dejen de ser tres piezas rodeadas de instalaciones portuarias y pasen a formar un único gran espacio patrimonial abierto a Palma.