Preocupación de alumnos y profesores de la UIB por la tala y reubicación de árboles para instalar pérgolas solares

La UIB defiende que las actuaciones forman parte del plan para alcanzar la autosuficiencia energética y asegura que los ejemplares se replantarán en otros espacios del campus

PalmaLa tala y reubicación de árboles en el campus de la UIB, especialmente en el aparcamiento de Can López (situado detrás de los edificios Guillem Cifre de Colonya y Gaspar Melchor de Jovellanos), ha generado malestar entre parte de la comunidad universitaria, que cuestiona el impacto de las actuaciones sobre el paisaje y el patrimonio natural del campus.

Una de las voces críticas ha expresado su desacuerdo con la intervención. “Cuando empecé a trabajar en el campus se plantaron más de 200 árboles en este aparcamiento. Después de 30 años, cuando aquellos pequeños árboles se han convertido en majestuosos y bellos, se ha decidido talarlos para instalar toldos metálicos con placas solares. Quizás este sea el futuro, pero me cuesta (mucho) entenderlo”, lamenta.

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La intervención se enmarca en el proyecto de transformación energética de la UIB, que tiene como objetivo convertir el campus de Palma en un espacio autosuficiente energéticamente. Según explica la universidad, esta iniciativa forma parte de la Estrategia de sostenibilidad 2030, que combina la reducción del consumo energético con la implantación de fuentes renovables.

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Lucha contra el cambio climático

Para alcanzar esta meta, la institución ha priorizado el uso de cubiertas de edificios, que permitirán cubrir cerca de un 23% de la demanda energética, pero también ha impulsado la instalación de placas fotovoltaicas en aparcamientos y otros espacios ya transformados del campus, en línea con la legislación vigente en materia de cambio climático.

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En el caso concreto de Can López, la construcción de pérgolas solares ha implicado la reubicación de una sesentena de árboles. Fuentes de la UIB aseguran que muchos ejemplares estaban enfermos y que otros ya habían sido retirados antes del inicio de las obras por su mal estado. Además, recuerdan que una parte significativa de la zona ya se vio afectada por las obras de ampliación del metro hasta el ParcBit.

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La universidad defiende que los árboles sanos serán replantados en otros puntos del campus, siguiendo la política de conservación del arbolado que ya se ha aplicado en actuaciones anteriores. También subraya que se han preservado espacios con un valor natural especial, como el aparcamiento de la entrada de Son Lledó, donde se ha descartado instalar pérgolas para mantener los ejemplares existentes.

El proyecto global prevé la instalación de 7,48 MWp de potencia solar fotovoltaica, una capacidad que permitiría generar más del 100% de la energía que consume el campus. Según la UIB, esto supondrá un ahorro anual de cerca de 1,2 millones de euros y evitará la emisión de más de 3.200 toneladas de CO₂ cada año. A pesar de estos beneficios, las críticas apuntan la pérdida de árboles consolidados y la transformación de espacios verdes, un debate que pone sobre la mesa la tensión entre la transición energética y la preservación del paisaje urbano.