Menos peces, menos algas, menos vida: Cabrera pierde su riqueza marina
Un estudio con datos de 2014 a 2022 alerta de que el parque nacional ha perdido cerca del 40% de su variedad de especies, una señal de que ni siquiera las zonas más protegidas son ajenas a los efectos del cambio
PalmaEl Parque Nacional Maritimoterrestre del archipiélago de Cabrera, uno de los principales santuarios naturales del Mediterráneo occidental, está perdiendo parte de la riqueza de vida que hasta ahora le hacía único. Un estudio científico con datos recogidos a lo largo de casi una década alerta de que el número y la variedad de especies que viven en sus fondos marinos ha disminuido de forma notable.
La investigación, elaborada por investigadores del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) y de la Universidad de Barcelona, ha analizado la evolución de diferentes comunidades del fondo marino entre los años 2014 y 2022. Los científicos han vuelto a los mismos puntos de muestreo hasta fondos muy profundos y desde zonas poco profundas sedimentos y algas calcáreas, y han constatado una pérdida progresiva de formas de vida.
Al comparar los primeros años de seguimiento con los datos más recientes, el descenso es claro: el conjunto de especies presentes en Cabrera se ha reducido cerca de un 40%. Un bajón que también se ha detectado en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas, en Galicia, pero que preocupa especialmente en el caso de Cabrera, por su papel clave como refugio de fauna y flora marinas en el Mediterráneo.
Los autores del estudio recuerdan que la protección que ofrece un parque nacional reduce mucho la presión directa de la pesca, el anclaje y la actividad humana más intensa. Sin embargo, subrayan que estos espacios no viven aislados del mundo que les rodea. "También responden a efectos del cambio global derivado de las presiones humanas", apuntan, en referencia al aumento de la temperatura del agua, la contaminación y otras alteraciones que llegan incluso a las zonas más protegidas.
Para hacer frente a este escenario, los investigadores defienden la importancia de reforzar el seguimiento científico de los fondos marinos con herramientas genéticas avanzadas, que permitan detectar cambios incluso en especies difíciles de observar a simple vista. Disponer de series de datos sólidos a lo largo del tiempo, aseguran, es clave para saber cómo evoluciona la vida marina, anticipar posibles impactos y orientar mejor las políticas de protección y recuperación.
Cabrera sigue siendo un símbolo de conservación en el Mediterráneo. Pero el estudio pone sobre la mesa que ni siquiera los espacios más protegidos son inmunes a los cambios del planeta, y que la riqueza de vida que habita empieza a dar señales de alerta.