Sergi Querol: "Ningún paciente debería quedarse sin trasplante"

Director del Registro de Donantes de Médula Ósea (REDMO)

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El doctor Sergi Querol.
21/10/2026 - 20:09 h

PalmaCada vez que un hospital necesita un donante de médula, el REDMO pone en marcha una búsqueda que atraviesa registros, hospitales y fronteras. Al frente está Sergi Querol, hematólogo especializado en trasplantes y terapia celular. Antes de dirigir el Registro de Donantes de Médula Ósea, gestionado por la Fundación Josep Carreras, pasó más de veinte años al frente del Banco de Sangre de Cordón de Barcelona y participó en el desarrollo del banco británico Anthony Nolan. Querol explica por qué 44 millones de personas inscritas no garantizan encontrar un donante compatible, cómo funciona esta red internacional y por qué ahora el reto es incorporar a más jóvenes.

Hay más de 44 millones de donantes registrados en todo el mundo. ¿Cómo se explica que todavía haya pacientes para los cuales no aparece nadie compatible?

— Afortunadamente, son pocos. Se trata de personas con un sistema de histocompatibilidad —la marca genética que tenemos— poco representado en los registros. Estos 44 millones de donantes proceden mayoritariamente de poblaciones de ascendencia europea. Por eso, los pacientes de origen africano, latinoamericano o mixto tienen más dificultades. En algunos casos hemos tenido que recurrir a los registros de China para encontrar un donante para un paciente de origen chino. Con las personas de ascendencia africana, a veces buscamos en los registros de los Estados Unidos, Canadá o el Reino Unido, donde hay más población de este origen. En África hay muy pocos registros. Aun así, aproximadamente el 90% de los pacientes en España encuentran un donante. Y no encontrar una compatibilidad casi perfecta no significa que no se pueda hacer el trasplante. Tenemos alternativas: donantes familiares haploidénticos, donantes no emparentados con un grado de compatibilidad inferior o sangre de cordón umbilical. España dispone de más de 60.000 unidades de cordón. Ningún paciente debería quedarse sin trasplante si realmente es la mejor opción terapéutica.

La mediana del tiempo de búsqueda se ha reducido a 26 días. ¿Qué sucede durante este periodo?

— Cuando recibimos la petición de un hospital, el equipo de pacientes de la Fundación Josep Carreras consulta las bases de datos del REDMO y de la Asociación Mundial de Donantes. Mediante programas de compatibilidad, se identifican hasta tres posibles donantes según el grado de compatibilidad y el perfil más adecuado para el paciente. Contactamos con estas personas para saber si mantienen la voluntad de donar y se les hace una encuesta sobre su estado de salud y su disponibilidad. Después se les extrae una muestra de sangre, que se envía al centro de trasplante para que confirme la compatibilidad. Si el centro da el visto bueno, el donante queda reservado durante dos meses mientras se prepara al paciente. Es difícil que aparezcan nuevos donantes después de tres o cuatro meses, aunque mantenemos la búsqueda activa hasta un año. Haber reducido la mediana a 26 días nos sitúa muy bien respecto a otros países.

¿Qué pasa si el mejor donante posible ha cambiado de opinión, no puede donar o resulta imposible localizarlo?

— Puede pasar. La probabilidad de que una persona inscrita sea contactada es de una entre 250 cada año, y la de llegar a realizar una donación efectiva, de una entre 1.000. Lo más habitual es que pasen dos o tres años entre la inscripción y la primera llamada. Durante este tiempo, la persona puede haber desarrollado una enfermedad, haber cambiado de domicilio o encontrarse en una situación que le impida donar. En España, prácticamente el 80% de los donantes continúan disponibles cuando les llamamos. En países como el Reino Unido, los Estados Unidos o Canadá, esta proporción puede reducirse hasta la mitad. Por eso estudiamos hasta tres donantes en paralelo: si uno no está disponible, tenemos alternativas.

¿Qué donantes necesita especialmente el registro?

— Necesitamos más perfiles jóvenes y diversos, pero también incrementar el número total de donantes. En el REDMO tenemos más de 530.000 personas inscritas, de las cuales poco más de 100.000 son menores de 30 años. Queremos duplicar esta última cifra hasta llegar a las 200.000. Todos los donantes son útiles hasta los 60 años y creo que durante los próximos años llegaremos al millón de inscritos. También debemos equilibrar la presencia de mujeres y hombres. Las mujeres representan entre el 64% y el 65% de los inscritos en España, y los hombres, aproximadamente el 35%.

¿Por qué cuesta llegar a los jóvenes?

— Los estudios sociológicos indican que no tienen una información suficientemente clara y que no nos dirigimos a ellos con su lenguaje. La cultura de la donación tampoco forma parte de los currículos de secundaria y bachillerato. Seguimos teniendo una comunicación muy institucional y muchos jóvenes llegan a la donación de médula a través de la donación de sangre, pero este es un grupo reducido. Debemos actualizar la manera de comunicar, utilizar las redes sociales, recurrir a personas que tengan capacidad de influencia y mostrar ejemplos de donaciones. Estamos convencidos de que los jóvenes son tan solidarios como las personas de mayor edad y sabemos que ofrecen mejores resultados en los trasplantes.

Una parte de la población todavía piensa que para donar médula se tiene que pinchar la columna. ¿En qué consiste realmente la donación?

— Es una confusión muy habitual. La población tiende a confundir la médula ósea con la médula espinal, pero no tienen nada que ver. La médula ósea es el tejido que se encuentra dentro de los huesos y produce las células de la sangre. Quizás deberíamos hablar más de células madre de la sangre. Después de administrar durante unos días unos medicamentos llamados factores de crecimiento, estas células pasan a la sangre periférica. La sangre del donante pasa por una máquina que selecciona las células que necesitamos y le devuelve el resto de los componentes. Es el procedimiento que se conoce como aféresis, se hace a través de las venas de los brazos y tiene muy pocos efectos secundarios. Todavía se hacen extracciones mediante punciones, pero en los huesos de la cadera, muy alejados de la columna. También es un procedimiento muy seguro. En cualquier caso, el 90% de nuestros donantes lo hacen a través de la sangre periférica.

¿El sexo condiciona la compatibilidad? ¿Una mujer solo puede recibir células de otra mujer?

— No. El sexo no es un factor principal de compatibilidad. Lo son el sistema de histocompatibilidad y otros elementos, como el grupo sanguíneo o el estado de infección por el citomegalovirus. En algunos casos hay una ligera preferencia por los hombres porque las mujeres que han tenido embarazos pueden presentar un poco más de reactividad después del trasplante. Si dos donantes tienen características similares, se puede preferir al que no ha experimentado este fenómeno relacionado con la maternidad.

¿En qué circunstancias se puede volver a llamar a una persona que ya ha donado?

— En España, el REDMO fija un máximo de dos donaciones por persona. La segunda queda reservada para el mismo paciente que recibió la primera. Es una medida de protección tanto para el donante como para el receptor. Puede ser necesaria si el trasplante no acaba de funcionar o si el paciente necesita un nuevo producto, pero ocurre en muy pocos casos.

Ningún país es autosuficiente. ¿Cómo funciona esta red internacional?

— La compatibilidad es tan compleja que todos dependemos de un sistema solidario internacional coordinado por la Asociación Mundial de Donantes. España cubre con donantes propios aproximadamente un tercio de los trasplantes que necesitan un donante no emparentado. Somos el quinto registro de Europa por número total de donantes y el decimotercero del mundo. Alemania es el país con más donantes registrados, seguida de los Estados Unidos. Cuando el paciente ya tiene fecha para el trasplante, se organiza el transporte para que las células lleguen puntualmente al hospital. Hay mensajeros especializados que llevan la donación puerta a puerta y se coordinan los vuelos, las aduanas y los permisos. Siempre disponemos de sistemas alternativos por si aparece alguna dificultad. Cada día circulan por todo el mundo decenas de muestras y donaciones.

Después de gestionar tantas búsquedas, ¿qué les impresiona más: la dificultad de encontrar dos personas compatibles o que un desconocido acepte donar para salvar a otro?

— La parte humana, sin duda. Encontrar una compatibilidad es como encontrar una aguja en un pajar y, cuando aparece, vives una especie de «eureka». Pero lo que realmente emociona es saber que una persona hace un acto desinteresado de altruismo y de amor hacia los demás. Eso es lo que sigue impresionando.

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