La OCB califica la legislatura de “cuatrienio negro” para la lengua y la cultura de las Baleares
Antoni Llabrés acusa al Gobierno de Prohens de combinar medidas regresivas e inacción y denuncia que las 50 propuestas de la entidad para garantizar la sostenibilidad lingüística continúan sin respuesta
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PalmaLa legislatura ha sido un "cuatrienio negro" para la lengua y la cultura de las Baleares. Esta es la valoración que ha hecho el presidente de la Obra Cultural Balear, Antoni Llabrés, después de asistir al tercer y último debate de política general del mandato, que, según la entidad, ha confirmado los malos presagios que tenía al inicio de la legislatura.
Llabrés ha denunciado que estos cuatro años han estado marcados por una combinación "funesta" de medidas regresivas y de inacción generalizada y sostenida en todos los ámbitos, especialmente en lo que se refiere a la acogida lingüística de la población recién llegada. Más allá de las medidas derivadas de los acuerdos entre el PP y Vox en materia lingüística, sobre todo en los ámbitos de la Educación y la función pública, la OCB ha reprochado al ejecutivo de Marga Prohens la "inhibición" ante el clima de hostilidad contra la lengua, la cultura y la identidad de las Islas. “El Ejecutivo de la presidenta del Gobierno, Marga Prohens, con la excusa de la gobernabilidad, desatiende la responsabilidad de ejercer la función estatutaria que le corresponde en defensa de la lengua y la cultura propias de las Baleares”, ha señalado la entidad en un comunicado.
La OCB reprocha a Prohens que las promesas no se hayan concretado
La organización también ha lamentado que las referencias que Prohens hizo durante el debate del año pasado sobre la necesidad de proteger la identidad, la cultura y la lengua de las Baleares no se hayan traducido en medidas concretas. Según Llabrés, mientras el Gobierno hacía estas proclamas, la situación sociolingüística no ha dejado de empeorar. “Un año después de las grandes proclamas, se puede constatar que todo era humo”, ha afirmado el presidente de la OCB.
La crítica llega cuando hace 40 años de la aprobación de la Ley de normalización lingüística, una efeméride que Llabrés considera que debería servir para impulsar políticas decididas de promoción del catalán. El objetivo, ha defendido, debe ser revertir la fragilidad social de la lengua y garantizar su presencia normalizada en todos los ámbitos de la vida pública. “No se pueden aplazar las actuaciones necesarias mientras la lengua propia pierde espacios de uso y de transmisión social, porque la lengua catalana es un patrimonio compartido y un derecho de la ciudadanía, pero también una responsabilidad ineludible de los poderes públicos”, ha aseverado.
En este sentido, Llabrés ha recordado que hace dos años la OCB presentó al Gobierno un documento con 50 medidas de aplicación inmediata para garantizar la sostenibilidad lingüística y cultural de las Baleares. Se trata de un conjunto de propuestas elaboradas por expertos y orientadas a diversos ámbitos de actuación prioritaria que, según la entidad, todavía no han recibido ninguna respuesta del Ejecutivo y continúan guardadas en un cajón del Consolat de la Mar.
Reclaman políticas de acogida lingüística para la población recién llegada
La OCB también ha puesto el foco en el crecimiento demográfico de las Islas, que la propia presidenta del Gobierno calificó de “insostenible” durante el debate de política general del año pasado. Para Llabrés, esta diagnosis debe ir acompañada de políticas efectivas de acogida y de inclusión lingüística y cultural.
El presidente de la entidad ha reivindicado que las personas que llegan a las Baleares deben tener oportunidades reales para aprender catalán, emplearlo e incorporarse plenamente a la comunidad. Sin una oferta suficiente de formación, recursos accesibles y políticas activas de integración, ha advertido, el acceso a la lengua queda condicionado por las oportunidades individuales y las desigualdades sociales.
“Defender la lengua propia no significa excluir a nadie, significa poner al alcance de todos las herramientas necesarias para formar parte de la sociedad de acogida en condiciones de igualdad”, ha destacado. Por eso, la OCB ha reclamado una política de acogida que asuma esta responsabilidad y sitúe el catalán como una herramienta de participación, cohesión y convivencia. La entidad considera que la promoción de la lengua no se puede limitar a declaraciones institucionales, sino que necesita recursos y actuaciones concretas para garantizar que todos puedan aprenderla y hacerla servir con normalidad.