Obituario

Muere el reconocido biólogo marino Pep Coll

La muerte de Pep Coll deja atrás una trayectoria dedicada al conocimiento de los ecosistemas marinos de las Islas Baleares

ARA Balears
17/07/2026

PalmaPep Coll, uno de los biólogos marinos más conocidos e influyentes de las Islas Baleares, ha muerto en Palma tras una enfermedad, y su deceso ha dejado un fuerte impacto en el sector de la conservación y el mar. La muerte de Pep Coll deja atrás una trayectoria dedicada al conocimiento de los ecosistemas marinos de las Islas Baleares y, especialmente, al estudio de las reservas marinas, la gestión de los recursos pesqueros y los mecanismos que permiten recuperar la biodiversidad cuando un espacio marino está correctamente protegido.

Doctor en Ecología Marina por la Universitat de les Illes Balears y licenciado en Biología, especialidad Zoología, por la Universitat de Barcelona, Coll desarrolló buena parte de su carrera vinculada a la investigación marina y al seguimiento de los espacios protegidos. También era buceador profesional, una condición que marcó su manera de acercarse al medio: combinando el análisis científico con la observación directa de los ecosistemas.

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Fue profesor asociado de Ecología en la UIB entre 1998 y 2003 y dedicó una parte importante de su trayectoria al seguimiento de las reservas marinas de las Islas Baleares. Vinculado profesionalmente al estudio y la gestión de estos espacios, participó en proyectos de evaluación de las poblaciones de peces y de la evolución de los ecosistemas protegidos.

Una de sus principales líneas de trabajo fue el llamado efecto reserva: la capacidad que tienen determinadas zonas protegidas para recuperar biomasa, aumentar la presencia de especies y mejorar la estructura de los ecosistemas cuando la presión humana se reduce y la gestión es efectiva.

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Su tesis doctoral estuvo dedicada a la evaluación de los arrecifes artificiales y de las reservas marinas como herramientas de gestión de los recursos ictícolas litorales de las Islas Baleares, analizando hasta qué punto estas figuras podían contribuir a la recuperación de las comunidades de peces y a una mejor gestión pesquera.

Su trayectoria estuvo muy vinculada al desarrollo de la conservación marina en Baleares. En este ámbito, Coll consideraba que la protección de espacios como Cabrera había sido un punto de inflexión. En una entrevista con la Fundació Marilles explicaba que “la protección de Cabrera fue un buen punto de inflexión porque respondió rápidamente en la recuperación de recursos marinos antes dañados”.

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Para Coll, las reservas marinas no eran solo figuras de protección, sino herramientas de gestión basadas en datos científicos. Defendía que declarar un espacio protegido era solo el primer paso y que para que una reserva funcionara se necesitaban seguimiento, control y recursos. En este sentido, también advertía del riesgo de banalizar estas figuras si no iban acompañadas de una gestión adecuada.

Durante los últimos años, una de sus preocupaciones fue el impacto del cambio climático sobre el Mediterráneo y sobre espacios que ya disponían de algún grado de protección. Coll había explicado cómo, después de décadas de observación bajo el agua, había visto cambios importantes en el mar balear: la pérdida de transparencia del agua, la transformación del litoral, la creciente presión humana y las dificultades de algunas especies para mantenerse en un entorno cada vez más alterado.

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En una entrevista sobre el calentamiento del mar advertía que estos cambios ya afectaban a los ecosistemas y obligaban a revisar la manera de entender la conservación marina. Su mirada no era solo la de un investigador que estudiaba los efectos del cambio ambiental, sino también la de una persona que había sido testigo directo de la transformación del Mediterráneo.

Coll también participó en los debates sobre cómo hacer más efectiva la protección de los espacios marinos. En los últimos años insistía en que la declaración de una reserva o de una figura de protección no podía quedar limitada al papel, sino que debía ir acompañada de medidas reales de gestión y seguimiento científico.

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Su carrera forma parte de una etapa en la que las Islas Baleares empezaron a desarrollar una política específica de conservación marina, con la creación de reservas y con una mayor incorporación del conocimiento científico en la toma de decisiones ambientales.

Pep Coll dedicó su vida profesional a estudiar una cuestión concreta: cómo responde el mar cuando se le reduce la presión humana. Los datos y los estudios a los que contribuyó forman parte hoy del conocimiento necesario para gestionar los ecosistemas marinos de las Baleares