Menorca mantendrá una torre de control obsoleta mientras Aena amplía el aeropuerto
La reclamación para sustituir esta infraestructura se arrastra desde hace más de dos décadas, mientras instituciones, sindicatos y entidades sociales cuestionan el modelo de crecimiento de la isla
PalmaMenorca va camino de batir este año el récord histórico en la llegada de pasajeros por vía aérea. Hasta agosto ya contabiliza 3.140.000, un 2,5% más que el año pasado, cuando registró la mayor afluencia hasta ahora, con 4.210.152 pasajeros. El aeropuerto superó entonces en 800.000 el número de usuarios de 2018, cuando Aena tuvo la idea de que pondría en marcha en Menorca un proyecto pionero, junto con Vigo, para controlar su tráfico aéreo de manera virtual y a distancia.
La idea de una nueva torre de control virtual para regular el aeropuerto menorquín y 600.000 movimientos anuales despertó desde el primer momento la desconfianza del sindicato de los controladores aéreos (USCA), que advirtió de los riesgos y del error que suponía. El periodo de pruebas del sistema confirmó las “graves deficiencias” que Enaire, primero, y Aena, después, acabaron reconociendo.
Después de siete años y 3,7 millones de euros invertidos, el ente que gestiona los aeropuertos del Estado decidió aparcar indefinidamente el proyecto al constatar que la tecnología empleada no había dado el resultado que se esperaba y que no quedaba otra opción que rectificar.
La más antigua del Estado
La actual torre física de control del aeropuerto, construida en 1968 y la más antigua de España, ha continuado agravando su deterioro, denunciado con insistencia por los sindicatos. Una obsolescencia creciente que ha motivado la reclamación unánime de instituciones (desde el Parlamento al Consejo de Menorca) y de todo el espectro político, pero que no ha encontrado la respuesta esperada en el Ministerio de Transportes.
El Documento Regulatorio (DORA), que define las inversiones previstas en el aeropuerto de Menorca desde ahora y hasta 2031, no prevé la construcción de la nueva torre de control física que pide la isla. Pero entre los 170 millones de euros que Aena prevé invertir en este periodo sí se encuentra la ampliación de la zona de estacionamiento de los aviones y de las pasarelas y puertas de embarque. El horizonte marcado por el organismo gestor es que el aeródromo menorquín reciba dentro de cinco años cerca de 4 millones y medio de pasajeros, 200.000 más que ahora.
En pleno trámite para limitar la entrada de vehículos por vía marítima a la isla y para poner freno al crecimiento turístico y constructivo de los últimos años, Aena ha aprobado un plan que contradice los pasos de las instituciones de la isla y los que reclaman en la calle los menorquines en las manifestaciones convocadas por plataformas y entidades sociales. No solo no se prevé construir una nueva torre de control, sino que, además, se pretende ampliar el aeropuerto para recibir a más visitantes, que agravarán la saturación y la masificación turística que sufre Menorca, especialmente desde la salida de la pandemia.
El GOB cree que es un error continuar por el camino de ampliar infraestructuras que traigan a más gente a la isla y reclama que se reutilicen los 170 millones comprometidos en la mejora de las condiciones de vida de los residentes. También lo pide el portavoz de Més per Menorca, Josep Castells, quien cree que “el problema es que Madrid todavía no se ha dado cuenta de que no queremos más turistas y que aumentar el número de visitantes es contraproducente para nosotros”. “Este es el drama que tenemos, un gobierno del Estado totalmente desconectado de la realidad de las Islas. La carrera hacia el crecimiento infinito nos lleva al colapso y a una menor renta per cápita”.
El Partido Popular lo ve como “una falta de respeto institucional y un menosprecio absoluto hacia Menorca”. El senador y presidente de los populares menorquines, Cristòfol Marquès, centra su crítica en el secretario general de los socialistas en la isla, el diputado Pepe Mercadal, a quien acusa de haber “engañado” a los menorquines. Todo porque el PP consiguió en marzo que la Comisión Mixta Congreso-Senado sobre Insularidad acordase, el PSOE incluido, la construcción de la nueva torre de control que ahora se obvia.
Mercadal no rebate que se trata de una reclamación justa, pero sí que echa en cara al PP, sobre todo al presidente del Consell insular, Adolfo Vilafranca, que no haya hecho ningún paso efectivo para pedir una reunión con el presidente de Aena, Maurici Lucena, para conocer de primera mano sus intenciones y para hacerle llegar el parecer general de los menorquines en relación con las previsiones de actuación en el aeropuerto.
CCOO recuerda que se habla de la necesidad de una nueva torre de control desde 1999, y que incluso se incluyó en el Plan Director de 2010. Pero la situación no ha dejado de agravarse desde entonces, especialmente el último año. Al accidente laboral de una limpiadora se han añadido averías de climatización, cortes de luz y la entrada de agua que afectó a los equipos y posiciones de la torre de control. Una situación que ha generado “preocupación e inseguridad entre los profesionales que trabajan en la torre, controladores y técnicos de mantenimiento”, explica el sindicato. “Las condiciones de trabajo son inaceptables”, denuncia CCOO. “La silicona no tapará las goteras en el aeropuerto”, añade el diputado de Sumar Félix Alonso, que ha tratado este problema en el Congreso.
Representantes de Comisiones Obreras y de los controladores aéreos (USCA) comparecerán juntos el 1 de octubre para alertar sobre la grave situación de la torre de control. La reunión entre los presidentes de Aena y el Consell menorquín también puede ayudar a replantear las prioridades de la infraestructura.