La Balanguera

Mallorca entona ‘La Balanguera’ al unísono por primera vez en la historia

El acto ha logrado unir las administraciones públicas, la OCB y la sociedad civil, pero no tapa que las decisiones del PP y Vox respecto al catalán y la cultura han dividido la sociedad

Palma100 años después de la muerte de Joan Alcover, Mallorca ha vuelto a cantar a una sola voz La Balanguera, el himno oficial de la isla desde hace tres décadas. Miles de personas se han concentrado en la plaza Mayor de Palma, mientras decenas de municipios replicaban simultáneamente la misma escena en una movilización impulsada por la Obra Cultural Balear (OCB), entidad histórica en defensa de la lengua y la cultura catalanas. También ha sonado en centros educativos y en supermercados de la cadena Eroski.

La plaza Mayor abarrotada canta la Balanguera

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La conmemoración ha tenido el apoyo de las principales instituciones baleares, a pesar de que el Gobierno de Marga Prohens ha sido duramente criticado por los sectores educativo y cultural por sus políticas lingüísticas. Entre estas medidas se encuentran el Plan de segregación lingüística en las aulas, la eliminación del requisito del catalán para docentes en plazas de muy difícil cobertura y también para parte del personal sanitario. A esto se añade la retirada de subvenciones a la OCB, que, aun así, ha mantenido la colaboración institucional en los actos del centenario.

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En la Plaça Major el presidente de la OCB, Antoni Llabrés, y Miquela Lladó, de Música Nostra, han reivindicado que a pesar de que la sociedad haya cambiado hay un hilo que no se puede romper: "El de la lengua y la cultura propias, el hilo de nuestra identidad". Según han reivindicado, "La Balanguera "no canta la nostalgia de un pasado inmovilizado". "Canta la responsabilidad de continuar hilando. Nos recuerda que el futuro no se improvisa: se construye con conciencia, con perseverancia y con voluntad colectiva", han señalado. 

Los centros educativos, y también la UIB, se han volcado en la conmemoración. Más de 250 escuelas e institutos –la mayoría públicos– han interpretado La Balanguera después de semanas de ensayos con alumnos y profesores. La escuela pública, tradicionalmente vinculada a la defensa de la enseñanza en catalán, ha sido mayoritaria en la participación en los actos.

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En el acto educativo central, que se ha realizado en el centro cultural de la Misericordia (Palma) convocado por la OCB, han participado cinco centros públicos y cuatro concertados. Uno de ellos, Santa Mónica, que forma parte del Plan de segregación lingüística pactado entre el PP y Vox, una iniciativa que, en la práctica, reduce el peso del catalán dentro de las aulas. En el caso de Mare Alberta, el otro gran centro concertado católico participante, su coro ha interpretado la pieza sobre el escenario y, hasta incluso, con micrófonos.

El canto de 'La Balanguera'

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La OCB y las instituciones gobernadas por el PP –en algunos casos, con el apoyo de Vox– han compartido espacios y momentos simbólicos como la cantada multitudinaria de La Balanguera, convertida en una expresión de defensa de la mallorquinidad y de la lengua y cultura propias. Pero esta imagen de consenso convive con un clima de fuerte confrontación política y social en torno a la lengua, que la cantada no puede ocultar.

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Desde la llegada al poder del PP con el apoyo de Vox, las principales instituciones baleares han impulsado diversas medidas que entidades culturales, sindicatos y partidos de la oposición interpretan como un retroceso para el catalán y para las organizaciones que trabajan en su defensa.

El Gobierno de Marga Prohens ha eliminado el requisito del catalán en la Sanidad Pública y, con el argumento de facilitar la cobertura de plazas vacantes, lo ha convertido en un simple mérito para médicos y enfermeros. La decisión provocó protestas de sindicatos, entidades culturales y partidos de la oposición, que advirtieron de una posible vulneración de los derechos lingüísticos de los pacientes. De hecho, la OCB lo llevó al Tribunal Constitucional.

En el ámbito educativo, el ejecutivo autonómico también ha impulsado el plan de segregación lingüística pactado con Vox, que introduce grupos separados por idioma y reduce el peso del catalán como lengua vehicular en las aulas. Solo 19 centros se han adherido a la iniciativa, todos concertados católicos. La medida ha sido ampliamente contestada por una parte importante de la comunidad educativa y por las entidades en defensa de la lengua, que denuncian que el modelo rompe el consenso lingüístico construido durante décadas. La OCB también lo recurrió a los tribunales.

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Paralelamente, el Gobierno ha flexibilizado los requisitos lingüísticos para algunos docentes en plazas de muy difícil cobertura, hecho que permite que algunos profesionales puedan acceder a la función pública sin acreditar conocimientos de catalán. La OCB incluso ha presentado recursos judiciales contra algunas de estas medidas, especialmente contra la eliminación del requisito lingüístico en la Sanidad.

El Ayuntamiento de Palma, también gobernado por el PP, ha sido acusado por la OCB de arrinconar el catalán en diversos ámbitos municipales. Empresas públicas como la EMT han convocado plazas laborales sin exigir conocimientos de catalán, a pesar de tratarse de servicios públicos. Según la OCB, estas decisiones dificultan el derecho de los ciudadanos a ser atendidos en catalán y representan un retroceso en las políticas de normalización lingüística.

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En cuanto al Consell de Mallorca, diversas entidades y sindicatos han criticado la reducción del apoyo institucional a las políticas de promoción del catalán y, especialmente, los recortes económicos a organizaciones culturales históricas. En 2024, el Consell redujo un 25% las subvenciones nominativas destinadas a la Obra Cultural Balear (OCB) y a Joves de Mallorca per la Llengua. La ayuda a Joves de Mallorca per la Llengua pasó de 60.000 a 45.000 euros, mientras que la de la OCB se redujo de 50.000 a 35.000 euros.

La decisión generó una fuerte polémica, porque Vox había reclamado públicamente eliminar del todo las ayudas a las entidades que promueven el catalán. Las tensiones aumentaron aún más con los presupuestos de 2026, cuando el Consell de Mallorca aprobó con los votos del PP y Vox la supresión de las subvenciones nominativas a la OCB y a Joves de Mallorca per la Llengua.

Las dos entidades denunciaron que la retirada de las ayudas buscaba debilitar económicamente los principales colectivos de defensa de la lengua catalana en Mallorca. Tanto la OCB como Joves de Mallorca per la Llengua han estado especialmente activos contra el Plan de segregación lingüística y contra las políticas lingüísticas impulsadas por el Govern.