Agua

Cómo Esporles ha frenado el conflicto por el agua entre los que gastan demasiado y los que no tienen

Entre un 10% y un 20% de las viviendas concentran los consumos más elevados, pero unos contadores digitales y las restricciones ya han permitido recuperar el suministro a cuatro de las cinco vías afectadas

30/07/2026 - 11:53 h.

PalmaLas viviendas situadas en la parte más alta de las urbanizaciones de Les Rotgetes y Jardín de Flores abrían el grifo y, en algunos casos, no salía ni una gota de agua. Mientras tanto, otros domicilios de la zona llegaban a consumir hasta 8.000 litros de agua en un solo día. Esta es la situación que obligó al Ayuntamiento de Esporles a adoptar unas restricciones sin precedentes para garantizar el reparto de un recurso cada vez más escaso.

Los primeros datos indican que las medidas han tenido un efecto casi inmediato. De los cinco viales que presentaban problemas graves de suministro, cuatro ya han recuperado la normalidad y el quinto ha mejorado de manera notable. "La situación desde la semana pasada hasta ahora es una mejora progresiva. Cada día hemos tenido más información y esto nos ha permitido tomar medidas correctivas", resume el alcalde de Esporles, Josep Ferrà.

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La información ha llegado gracias a los nuevos contadores digitales. Hasta ahora, el consumo solo se podía conocer cuando un operario leía manualmente los contadores cada tres meses. Cuando llegaban los datos, el problema ya había pasado. Ahora, en cambio, la telemetría permite controlar el consumo de cada vivienda prácticamente en tiempo real. Este sistema genera una alarma automática cuando una vivienda supera el límite establecido –340 litros diarios por persona– y permite actuar de inmediato. El Consistorio no sanciona automáticamente los grandes consumos, sino que estudia cada caso durante dos o tres semanas para comprobar si se trata de un consumo puntual, como llenar un aljibe, o de un uso habitual muy superior al permitido.

Una red tensionada por una minoría

Gracias a este sistema, los servicios municipales detectaron viviendas que superaban los 6.000 litros en solo doce horasy un domicilio que llegó a los 8.000 litros en un solo día. Algunos propietarios han justificado estos picos porque aprovechaban la recuperación del suministro para llenar los depósitos particulares después de varios días sin agua; en otros casos, el Ayuntamiento también ha detectado fugas o sistemas de riego automático que continuaban funcionando.

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Según los datos municipales, entre un 10% y un 20% de las viviendas concentran los consumos más elevados, relacionados sobre todo con piscinas, jardines, céspedes y el llenado de aljibes. Entre abril y junio, el consumo global de Les Rotgetes y Jardín de Flores casi triplica el del resto del municipio.

De momento, el Ayuntamiento no ha impuesto ninguna sanción ni ha cortado el suministro a ninguna vivienda. Los primeros días se limitó a enviar avisos a los domicilios que superaban los límites y, según Ferrà, la respuesta fue inmediata. "El balance es muy positivo. Con solo la mitad de los contadores monitorizados ya hemos recuperado cuatro de los cinco viales afectados". El problema afecta exclusivamente a las urbanizaciones de Les Rotgetes y Jardín de Flores, que disponen de una red de abastecimiento independiente del resto del municipio. "Es como si fueran dos pueblos diferentes", explica el alcalde.

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Este sistema funcionaba con dos pozos, pero el de menor capacidad quedó inutilizado después de una tormenta que lo derribó. Aun así, Josep Ferrà insiste en que el problema no es solo la falta de infraestructuras. Durante buena parte del año el servicio funciona con normalidad y es en verano cuando la demanda se dispara.

El consumo y la gravedad

Pero el problema no es solo la cantidad de agua que se consume, sino también cómo circula por la red. El abastecimiento funciona por gravedad: las viviendas situadas en las partes más bajas continúan recibiendo agua mientras que las calles más elevadas pierden presión hasta el punto de quedar prácticamente sin suministro. Cuando el Ayuntamiento empezó a intervenir había cinco viales afectados: dos no tenían agua y tres más sufrían una presión muy baja. Después de las primeras restricciones, las tres calles con poca presión recuperaron el servicio y también lo hizo uno de los dos que estaban completamente sin agua. Solo el vial 9 continúa presentando dificultades, aunque ya hay viviendas que pueden llenar sus aljibes gracias a los cortes programados que concentran la presión de la red dos días por semana.

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Ferrà explica que algunos vecinos han criticado las restricciones porque consideran que pueden consumir toda el agua que pagan o porque rechazan que el Ayuntamiento monitorice sus consumos. "Lo consideran una medida casi comunista", apunta. Pero también asegura que la mayoría de los residentes han acabado apoyando las medidas después de recuperar el suministro.

El objetivo, insiste el alcalde, no es sancionar sino garantizar que todo el mundo tenga acceso al agua. "Cuando tengamos el 100% de los contadores monitorizados, esperamos poder retirar estos cortes puntuales y suministrar agua con normalidad a todas las viviendas", afirma. Si no es suficiente, advierte, el Ayuntamiento mantendrá las restricciones y, si es necesario, empezará a aplicar sanciones y cortes de suministro a las viviendas reincidentes.

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Para el Consistorio, esta crisis también ha dejado una lección de futuro. Los contadores digitales no solo han servido para gestionar una emergencia, sino que han evidenciado que una minoría de grandes consumidores puede poner en riesgo el abastecimiento de toda una urbanización. Por eso, aunque la situación se normalice en otoño, el Ayuntamiento de Esporles se plantea continuar con las medidas de contención porque, en palabras del alcalde, el agua pueda llegar "a todo el mundo" y no tanto a quien más gasta.