Educació recorta la formación docente pública mientras se anuncia de privada
El STEI denuncia la reducción de asesores pedagógicos y la pérdida de calidad formativa, mientras que la Conselleria dice que los centros de profesorado "continuarán funcionando con normalidad"
PalmaLa Conselleria de Educación plantea una profunda reestructuración del sistema de Centros de Profesorado (CEP) de Mallorca, que pasará de cuatro centros independientes –Palma, Inca, Manacor y Calvià– a un único CEP centralizado para toda la isla, según consta en el borrador del orden al que ha tenido acceso el ARA Baleares. Sus sedes actuales quedarán reducidas a subsedes. En la práctica, la medida supone deshacer un modelo vigente desde hace décadas y ha encendido todas las alarmas entre sindicatos y docentes, que alertan de una pérdida de proximidad, capacidad de atención y calidad en la formación permanente del profesorado.
Todo ello, mientras prácticamente en paralelo el Colegio San Cayetano y la Fundación Universitaria San Pablo CEU han anunciado la creación de un nuevo Instituto de Formación Superior del Profesorado en Mallorca, con oferta de formación continua y programas de actualización docente, validados académicamente por la Universidad CEU San Pablo. El anuncio se enmarca en el despliegue del CEU en Baleares, con la puesta en marcha del centro universitario Beato Luís Belda, un proyecto que ha estado rodeado de polémica por su proceso de autorización. Así, mientras Educació pretende reducir y centralizar la estructura pública de formación docente, el sector privado gana peso en un ámbito clave del sistema educativo.
Fuentes del STEI advierten que el nuevo modelo de CEP responde principalmente a criterios de ahorro económico, pero con un impacto muy elevado en el funcionamiento del servicio. Según el sindicato (y también de fuentes internas de la Consejería consultadas y de personal de los CEP), la reestructuración implicará la supresión de direcciones y una reducción del número de asesores, que pasarían de 26 a 19 en Mallorca. Esto supondrá, dice el sindicato, que cada asesor deba atender a una media de 27 centros educativos, cuando hasta ahora gestionaban entre 18 y 19. En el caso de Inca, alertan de que sólo tres asesores deberían dar cobertura a 119 centros, una cifra que consideran "absolutamente inviable".
Por su parte, la Conselleria de Educación defiende que la nueva estructura no implica "en ningún caso" la desaparición del CEP de Calvià, ni del de Inca ni del de Manacor. "Estos centros continuarán funcionando con normalidad, como subsedes del CEP Mallorca, manteniendo sus equipos de asesores, la programación de cursos de formación, los servicios habituales y la atención al profesorado de su ámbito territorial", explica. No especifica el número de asesores ni si éste aumentará, disminuirá o se mantendrá, pero indica que se crearán asesorías adaptadas a los tiempos, como las de inteligencia artificial y salud mental. La figura de los directores de los CEP de Calvià, Inca y Manacor desaparecerá y será sustituida por la de delegado.
La formación docente, esencial
Los CEP han sido históricamente una herramienta clave para adaptar la formación docente a las necesidades de cada territorio. Han impulsado programas de innovación pedagógica, digitalización y formación personalizada en los centros, con asesores que se desplazan a institutos y escuelas para detectar necesidades reales y diseñar propuestas conjuntamente con los equipos directivos. "Se hace mucha formación a medida de cada centro, y eso se perderá", alertan fuentes del STEI, quien considera que la centralización favorecerá un modelo más burocratizado y alejado de la realidad educativa.
Uno de los aspectos que más preocupa al sindicato es el cambio de modelo formativo. Según denuncian, la reducción de recursos humanos y estructurales llevará inevitablemente a una apuesta creciente por la formación online ya distancia, en detrimento de la formación presencial. "Es una formación deshumanizada, que elimina el contacto entre docentes de distintos centros, la creación de red y el intercambio de experiencias", señala el sindicato. A su juicio, esta deriva puede incrementar la enajenación del profesorado y reducir el impacto real de la formación en las aulas.
El STEI también pone el foco en la precariedad económica con la que, según indica, ya funcionan los CEP. Actualmente, operan gracias a los remanentes de años anteriores, que previsiblemente se agotarán este año. Las partidas fijas cubren gastos básicos como limpieza, agua y electricidad, mientras que el resto de la actividad formativa se financia con estos remanentes o convenios puntuales con entidades externas. "Cada vez que hay recortes, los CEP son de los primeros en sufrirla", alerta STEI. En este contexto, el sindicato advierte que, si la Conselleria no garantiza una oferta pública suficiente, los centros y los docentes se verán abocados a recurrir a formación privada para poder cumplir con las exigencias formativas, con el riesgo de que acaben asumiendo el coste de su bolsillo. Es aquí donde entra en juego (y en el momento perfecto) la nueva apuesta por la formación docente del CEU San Pablo y de Sant Gaietà.
Nombramientos a dedo, en la retina
No es la primera vez que las decisiones de la Conselleria generan controversia en torno a los CEP. En el 2024, el Govern ya provocó un fuerte malestar al nombrar "a dedo" a los directores de los CEP de Palma, Inca y Manacor, sin convocar el concurso público de méritos que había sido habitual hasta entonces. Aquella decisión supuso la renuncia de algunos asesores y fue especialmente criticada por el hecho de que, en Menorca e Ibiza, sí se siguió el procedimiento ordinario.
STEI concluye que la reestructuración no sólo supone un recorte encubierto del sistema de formación docente, sino que marca una orientación clara hacia un modelo más centralizado, digitalizado y con menor calidad educativa. "El ahorro es mínimo, pero el coste pedagógico es enorme", resumen, advirtiendo que la oferta resultante no podrá dar respuesta a la demanda real de formación del profesorado en Mallorca.