Los residentes de la prisión antigua de Palma: "La única solución que nos ofrece Cort es la calle"
El desalojo ya ha comenzado con presencia policial, pero sin un plan social claro para las personas que viven allí
PalmaEl desalojo de la prisión antigua de Palma ya ha comenzado y una gran carpa de la Policía Local de Palma ubicada en la puerta de atrás del centro penitenciario lo evidencia. Aunque casi 200 personas, según cifras de Cort, tendrán que abandonar su casa en pocos días el Ayuntamiento de Palma no les ha dado "ninguna solución" habitacional, según han aseverado todas las personas con las que ha hablado el ARA Baleares. "La única opción que nos han dado es la calle", lamenta un joven que prefiere mantenerse en el anonimato.
Como él, cientos de personas que viven en la antigua cárcel se preguntan qué pasará con su vida cuando la abandonen. "¿Qué haremos? ¿Morir en la calle? Somos humanos, no animales", pide Brainer que lleva aproximadamente cinco meses viviendo allí. No tiene los papeles en regla y por eso, no se puede aferrar "de ninguna manera", según recalcó este martes el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Palma, Javier Bonet, en la cartera de servicios sociales que tiene Cort. El Consistorio palmesano asegura que aproximadamente el 70% de la población de la antigua prisión son "inmigrante irregulares". Por eso, consideran que el responsable que debe hacerse cargo de estas personas es la delegación del gobierno español. "Si tiene carpas para inmigrantes por qué no por esa gente", planteó Bonet.
El Ayuntamiento de Palma a menudo hace referencia a la cantidad de personas en situación irregular que hay en la prisión antigua y, además, el presidente del Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS), Guillermo Sánchez aseguró en el último pleno del Consell de Mallorca que "la inmensa mayoría de personas sin hogar" no quieren los servicios del IMAS porque no son beneficiencia". Ante esta afirmación, un hombre que lleva nueve años viviendo en prisión antigua asegura que aceptaría la solución que hiciera falta para no vivir en la calle. "Pero, por ahora, no me han dado ninguna. Cogeré un carro de la compra, meteré mis cosas y daré vueltas por la calle", cuenta.
El toma y daca política ha provocado que los residentes del centro penitenciario se sientan "como balones", dice Brainer. "Nos envían de un sitio a otro. Ahora bien, nadie propone ninguna solución ni nos da ninguna ayuda", insiste. Las "únicas" entidades que les han ayudado, según asegura, han sido las Unidades Móviles de Emergencias (UME) y Cruz Roja. Brainer muestra una tarjeta sanitaria que le ayudó a conseguir la Cruz Roja. "Tanta suerte de ellos le mira de ellos", dice un joven marroquí dado la entidad, que se ha personado con una furgoneta que tenían abierta cerca del control de accesos donde daban comida y asistencia a las personas que lo necesitaban.