Los caravanistas de Son Hugo denuncian el "acoso" de Cort: "No nos echarán de la isla"
Los residentes de Son Hugo aseguran que mantienen sectores esenciales de la economía mallorquina: "Si echan a los caravanes, la isla se para"
PalmaLa tensión entre los caravanistas de Son Hugo y el Ayuntamiento de Palma continúa aumentando. Los residentes de la zona denuncian que se sienten "acosados" por Cort y por las actuaciones policiales, mientras reivindican que vivir en caravanas no es una elección, sino la única alternativa posible ante el encarecimiento desbocado de la vivienda en Mallorca.
Los residentes han convocado este jueves a los medios de comunicación, después de que la portavoz del Ayuntamiento de Palma, Mercedes Celeste, dijera que "en Palma y en Baleares no hay lugar para que las autocaravanas puedan instalarse, hacer turismo o cámpings".
"No nos echarán de la isla", resume Javier González, uno de los residentes. "No tiene ningún sentido pensar que haciendo desaparecer las caravanas de las Islas nos harán partir", añade. Según explica, la situación de los alquileres ha llegado a un punto límite: "Ya no es solo el precio del alquiler o de compra de una vivienda, es el precio de las habitaciones, que es inaccesible. ¿Qué alternativa tenemos?".
González ha recordado que hace dos años el PP quería prohibir vivir en caravanas con una "ordenanza incívica" que se aprobó inicialmente, pero que fue retirada por presión social. En aquella época el alcalde de Palma acabó diciendo: "En Palma se vive en viviendas, no en caravanas".
Los caravananistas insisten en que son "la consecuencia de un problema que no supieron resolver". Muchos de los que viven en Son Hugo tienen trabajo estable y aseguran que mantienen sectores esenciales de la economía mallorquina. "Si echan a los caravananistas, la isla se para. Aquí todos hacemos trabajo", asegura uno de los residentes.
Duber Sánchez relata las dificultades del día a día. Explica que cobra unos 1.300 euros haciendo horas extras y que cada madrugada se levanta a las cinco para ir a trabajar en bicicleta. "Tardo 40 minutos", cuenta. Tiene electricidad gracias a dos baterías que carga en el trabajo. "Si un día se me descargan, me quedo sin electricidad", lamenta.
"¿Tengo que tener miedo porque lleves una pistola y una gorra?"
Los residentes también denuncian el trato recibido durante las actuaciones policiales. González critica especialmente la manera como se hacen los censos. "No tocan a la puerta como personas, la golpean como si quisieran hacerla caer", afirma. "Cuando vives en cuatro o cinco metros cuadrados, los golpes se oyen enseguida", añade. También rechaza sentir miedo de los agentes: "¿Tengo que tener miedo porque lleves una pistola y una gorra?".
Los caravanistas rechazan igualmente la imagen de inseguridad asociada al asentamiento. "La gente que aparca aquí tiene miedo porque piensa que somos los peores, pero los coches están más seguros que en un parking subterráneo", defiende Sánchez.
Entre los residentes también hay personas en situaciones especialmente vulnerables. Uno de los caravanistas explica que se recupera de un cáncer y que convivir con esta situación dentro de una caravana "no es nada agradable", pero asegura que no tiene ninguna otra opción. Otro denuncia que le retiraron el empadronamiento y, como consecuencia, "todos los derechos asociados".
Los residentes insisten en que en Son Hugo "no hay problemas de convivencia" ni un ambiente conflictivo. Por eso consideran que las medidas impulsadas por el equipo de gobierno municipal son "inhumanas" y no resuelven el problema de fondo: el acceso imposible a una vivienda digna en Mallorca.
Igualmente, Begoña Iglesias ha respondido a Martínez y su crítica a las caravanas. "Si os parece incívico que viva en una caravana, dadnos una habitación a mí y a mi hijo en vuestro piso".