El campo isleño reclama que el suelo sea para la agricultura
La sequía, los usos impropios del rústico y la falta de relevo generacional marcan un año clave para el futuro del campo
PalmaEl sector primario de las Islas está ahogado por problemas que con los años se han agravado. La sequía, las alertas sanitarias, la permisividad de las administraciones para consentir usos impropios del suelo rústico y la falta de relieve generacional son algunos de ellos. Los pocos trabajadores que quedan en el sector primario buscan maneras de sobrevivir mientras que el debate sobre la importancia de la agricultura, la pesca y la ganadería para preservar el territorio y la sostenibilidad ambiental de Baleares está cada vez más presente.
El sector desea unir fuerzas con la Administración para impulsar las actividades que forman parte y aprovechar los recursos naturales y territoriales disponibles. ¿Cómo se puede cumplir esto? ¿Cuáles son los retos del sector para 2026?
El suelo rústico, para la agricultura
Limitar los usos y el acceso a foravila
En 10 años (del 2013 al 2023), Baleares ha perdido 28.500 hectáreas de superficie agraria y 1.700 explotaciones, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). "Foravila ha quedado limitada por la presión urbanística y por usos impropios del rústico, que han propiciado el abandono de las tierras", explica el presidente de la Asociación de la Producción Agraria Ecológica de Mallorca (APAEMA) Miquel Coll. Con el abandono de tierras también han mermado de forma constante los trabajadores del sector. Según la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS), en 2024 había 6.685 personas afiliadas a la agricultura, un 0,2% menos que en 2023. Para poner freno a estos problemas, el sector primario tiene claro qué hacer: dedicar el suelo rústico a la agricultura.
Hasta hace poco, pasear por el campo de las Islas servía para comprobar la importancia de la actividad agraria y ganadera. Hoy en día basta con un paseo para constatar el incremento del número de chalés y de parques solares. Por no dedicar más hectáreas de suelo rústico a estas actividades, productores ecológicos como Xisco Llompart apuestan por "potenciar en zonas industriales" la instalación de placas solares. Como explicó el ARA Baleares, si se utilizara el suelo industrial, los aparcamientos y el suelo de equipamientos existentes, no habría que consumir ni una hectárea más de rústico para meter las 1.500 ha de nuevos parques solares actualmente en tramitación. Llompart critica que las multinacionales "han creado un monopolio con la energía solar y se les permite elegir dónde deben instalarlo". Para darle la vuelta a esta situación, propone que las explotaciones agrarias destinen un pequeño porcentaje de la superficie a una plantación fotovoltaica. "Siempre que el peso del negocio sea agrario y no fotovoltaico", aclara. Con esta iniciativa también se potenciaría la creación de energía para los propios campesinos y el territorio no sufriría el impacto de la instalación de miles de hectáreas de placas.
En cuanto a la construcción de viviendas, los campesinos consideran que las Islas deberían seguir el modelo de Menorca, donde se prohibió la construcción de viviendas en rústico. Esta prohibición tiene excepciones desde que el Gobierno Prohens aprobó la Ley de actuaciones urgentes destinadas a la obtención de suelo mediante proyectos residenciales estratégicos. Y la Ley de obtención de suelo ha hecho que distintos dueños y promotores se sienten a la mesa para negociar e intentar poner en marcha proyectos ante una ocasión única para conseguir aprovechamientos urbanísticos millonarios, con el pretexto de construir nuevas viviendas. Además de consumir aún más territorio, las nuevas edificaciones emplean recursos muy escasos en Baleares, como el agua.
Reducir el consumo de agua
Destinar este recurso al campo
Las construcciones en foravila consumen agua en un momento que ni los campesinos tienen la que necesitan para regar. Además, el consumo de agua aumenta. En 2024 en Mallorca subió un 5,5% respecto a 2023, según datos del Observatorio de Sostenibilidad Medioambiental de la Fundación Mallorca Preservation. Y eso en un momento en el que los acuíferos de la isla –de donde procede el 65% del suministro de agua– están en una situación preocupante. "Es como si hubiéramos hecho una hucha durante un sinfín de años que ahora vaciamos, pero no llenamos", dice Coll. Además, la sobreexplotación ha provocado la salinización de muchos acuíferos.
Según los datos oficiales a los que ha tenido acceso el ARA Baleares, las masas importantes de agua subterránea superan el 80% de explotación, mientras que el Plan Hidrológico fija precisamente este porcentaje como límite legal para garantizar su conservación. Coll añade que la disponibilidad de aguas regeneradas es "muy baja, porque no tienen calidad, ya que tienen mucha sal y no son aptas para regar". En la misma línea, advierte que el número de depuradoras es limitado, por lo que deben implementarse "prácticas para aprovechar las aguas subterráneas y destinarlas a cultivar y no a regar jardines de chalets ni a llenar piscinas".
Para aprovechar bien el recurso, Llompart subraya que "debería darse máxima prioridad a la agricultura de cultivo de huerta y de frutales y, al mismo tiempo, fomentar una agricultura extensiva a la seca". En la misma línea, los campesinos piden al Govern, que quiere comprar una finca con un presupuesto máximo de seis millones para realizar investigación agraria, que no invierta en "campos de experimentación", ya que "no son rentables y los resultados no llegan al campesinado". Como alternativa, proponen al Ejecutivo que "apoye al campesinado para implementar nuevas prácticas con ayuda de sus técnicos".
Aunque las reclamaciones de los agricultores se dirigen principalmente a las administraciones, la ciudadanía representa un papel importante en el consumo de agua. Hay pueblos de Mallorca, como Banyalbufar, donde los residentes han vivido en primera persona la carencia.
Conservar mejor el medio
Proteger espacios y especies
La protección de espacios ambientales y de especies animales es otro reto pendiente este año, aunque en los últimos años se han hecho decretos con planes de gestión específicos. Pero el coordinador de Política Territorial del GOB Menorca, Miquel Camps, advierte que todavía falta planificación para aplicar la normativa, proyectos que permitan poner en práctica todo lo que dictan las normas para la protección de espacios naturales y de las especies que los habitan. Además, se necesitan directrices específicas para garantizar la conservación de las especies autóctonas ante la entrada de foráneas en los últimos años en Baleares. Camps reclama que especies como el ferreret y la lagartija reciban el reconocimiento como están en peligro y, además, se inicien planes de recuperación para evitar su desaparición. La cría de estas especies en cautiverio serviría para reintroducirlas.
Por otra parte, el trabajo que se hace para prevenir y combatir fenómenos como los incendios forestales debe continuar para conservar el medio ambiente. También se deben poner en marcha técnicas de pasto para limpiar los bosques, que actualmente son un polvorín porque están llenos de masa vegetal. Los expertos consultados por el ARA Baleares consideran que deberían recuperarse prácticas del pasado para mejorar el manejo de las tierras, prevenir catástrofes y paliar los efectos del cambio climático.
Calidad del mar
Terminar con los vertidos
La calidad del agua del mar no ha hecho más que empeorar en los últimos años y se han llegado a cerrar calas por vertidos de aguas fecales. "Existe una acumulación de materia orgánica que altera el color del agua", explica la coordinadora del Informe Mar Balear, Raquel Vaquer. Para "tapar algo el problema", según apuntan los expertos consultados, se han instalado bombas de tráfico en las playas. "Eso sólo hace que el agua no se vea tan verde, no ataca el problema de raíz", lamentan. Hay que controlar los vertidos.