San Antonio

El Primer Baile de los Demonios llena de gente y energía la plaza de Ramon Llull de Manacor

La primera gran cita de Sant Antoni reúne a miles de personas en un espectáculo intenso de música, humo y tradición, marcado por la masificación y la transformación de la fiesta

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ManacorLas virtudes de una fiesta se miden por el carácter que consigue imprimir en quienes la disfrutan, sea desde dentro o como espectadores. El Sant Antoni de Manacor, evolucionado y masificado desde hace 20 años, lucha por encontrar un equilibrio que permita continuar con la tradición sin desvirtuarse demasiado por el camino.

El Primer Ball, situado hace tiempo como uno de los puntos álgidos de la semana grande dedicada al ermitaño protector de los animales, volvió a ser un claro ejemplo de esta paradoja. Espectacular para las nuevas generaciones, poco a poco va dejando fuera a aquellos que por edad han vivido la transformación en producto, identitario sin duda, pero cada vez más global.

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En cualquier caso, ver bailar a los Demonios de Manacor siempre es un espectáculo sensorial; un goce estético y sonoro que se hace esperar mucho y dura relativamente poco. Anoche, la pandilla (el Demoni Gros fue Toni Lluís Reyes) y los sonadores volvieron a cumplir con la fiesta, volvieron a entrar en comunión con los fieles y en combustión con los jóvenes y las carnes a la brasa, que inundaron de olor y humo el 'teatro' de la plaza de Ramon Llull.

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Después de las fiestas navideñas, Manacor ya vive intensamente Sant Antoni, y el Primer Ball volvió a ser un evento multitudinario, donde la energía y la pasión llenaron el aire cuando los cuernos del Demoni Gros aparecieron saliendo del conservatorio de música, en un paseo que cautivó a miles de personas.

Siguiendo la música y los bailes tradicionales, los asistentes, vestidos con sudaderas negras del Patronato, cantaron y aplaudieron fervorosamente cada tonada. Como ya ocurre durante los últimos años, la fiesta se desarrolló bajo la mirada atenta de la Policía, que esta vez planteó un dispositivo de vallas para que músicos y comitiva pudieran entrar mejor en el rollo.

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Los rituales de Sant Antoni, mezcla de religiosidad y paganismo de culto, continuarán con actos escalonados durante toda la semana, pero vivirán su gran día este próximo viernes, 16 de enero, cuando el pueblo entero (y sus miles de visitantes) sigan cada paso de los Demonios y disfruten de cada fo.