30 años haciendo piña para tocar el cielo con la mano
Los Al·lots de Llevant celebran tres décadas de castillos, vida compartida y fuerza colectiva con la mirada puesta en el futuro
ManacorLa jefa de colla, Neus Barceló, pide silencio. El corral de la calle Nou, 35 de Manacor está lleno a rebosar. Hay ensayo y faltan pocos días para una de las actuaciones más importantes de la temporada castellera en Mallorca: la celebración del trigésimo aniversario de los Al·lots de Llevant. Se hace una prueba de un castillo que se quiere llevar a plaza y todo el mundo necesita máxima concentración.
Poco se lo debía imaginar aquel grupo de jóvenes –que un día de excursión al collado del Jou en 1995 volvió al pueblo con la obsesión de montar una colla castellera en Manacor–, que lo que parecía una quimera llegaría a los treinta años. Los primeros ensayos fueron en el polideportivo de Portocristo. Unas fotocopias de un libro de castillos eran toda la técnica que tenía aquel grupo de entusiastas. “Durante los primeros ensayos, no sabíamos ni cómo subir, ni cómo hacer una piña, ni cómo hacer nada. Empezamos leyendo una guía del mundo casteller que decía: ‘Esto es una muleta, esto es un contrafuerte, esto son unas primeras manos, esto son unas segundas, esto es un bajo...’”, recuerda divertido el primer presidente de la colla, Antoni Puig. Poco después, la visita del equipo técnico de los Xiquets de Reus puso las bases del método.
La primera actuación fue en 1996, eran momentos en los que todo estaba por hacer y todo era posible, y el mismo año que también surgieron los Castellers de Mallorca. “Del 1996 al 2005 éramos jóvenes que descubrimos y aprendimos con avidez y pasión”, rememora quien fue jefe de colla durante ocho años, Joan Llodrà. En aquella etapa se arregló la sede donde ensayan los Al·lots y mucha gente se acercó.
Entre el 2006 y el 2018 llegaron la “consolidación y los grandes hitos, con la madurez del núcleo duro”. Fue el momento en que la colla descargó dos de los mejores castillos de su trayectoria: el 2d7 y el 4d8. Aina Bonet tenía 8 años e hizo la aleta de los dos 4d8 que han descargado los verdes. “En el Concurso de Tarragona, Mariona Pedrals, que hacía de levantadora, y yo estábamos muy nerviosas. No recuerdo mucho el momento de subir, pero sí la aleta: el castillo no se movía nada. En la Bassa, estábamos más tranquilos e incluso allá arriba Mariona nos hablaba del tiempo. Mi padre hacía de bajo: él empezaba el castillo y yo lo acababa; fue increíble”, recuerda emocionada.
Pero no todo es un camino de rosas, y el covid-19 supuso una estocada grave en una actividad marcada por el altísimo grado de contacto físico. Se detuvieron los ensayos y se inició una etapa muy complicada. “La pandemia hizo mucho daño porque cambió el ánimo colectivo”. Pero de aquel momento crítico surgió un relevo generacional comprometido, que llega al 2026 con un resurgir importante: veinte castellers nuevos en solo media temporada. Llodrà advierte en ello señal de “buenos augurios, pero el trabajo ahora se hace poco a poco y no de manera frenética, como al principio de todo”. Los Al·lots de Llevant han entrado en la madurez.
Una colla que se convierte en familia
Una de las claves de la evolución y éxito de la colla es que se ha ido convirtiendo en un espacio donde personas de diferentes generaciones comparten espacio y afición. Lara Gelabert es la presidenta de los Al·lots de Llevant. Entró de la mano de su hijo de tres años y medio, a quien su maestra, otra de las castelleras de larga trayectoria, Maria Martí, le propuso ir a un ensayo. “Quedamos absolutamente atrapados. Creo que todo el mundo que viene queda atrapado por la familia que es la colla”.
Hacer castillos y formar parte de una agrupación no es una actividad más, sino una manera de vivir. Dentro han germinado amistades y amores, de los cuales también han nacido niños que hoy son parte de la canalla. Rosa Pasqual es un ejemplo: entró a solo nueve años y, a base de acompañarla a los ensayos, se acabaron incorporando su padre, su madre y su hermano. Con los años, también encontró pareja y ahora participa con sus hijas. “Siempre hemos vivido la agrupación como una actividad familiar. Está muy bien tener algo en común que no se limite al espacio de casa”, asegura.
Para ella, este carácter intergeneracional es una de las grandes riquezas de los Al·lots de Llevant: “Puedes encontrar desde niños pequeños hasta gente mayor. Se crea un respeto a los mayores y conoces otras maneras de vivir y de funcionar como familia. Esta convivencia es una de las cosas mejores”.
Compromiso, solidaridad y valor
La canalla es una parte fundamental en todo este engranaje. Pilar Barceló es la jefa de canalla, empezó a hacer castillos hace 29 años, cuando tenía 8 y, por tanto, ha pasado por muchas posiciones y experiencias que hoy puede transmitir a los más pequeños. “Intentas acompañar en la solidaridad. Más que enseñar a subir, sobre todo intento hacer trabajo para que ellos se sientan parte de la colla y que estén contentos dentro del colectivo”. Uno de los momentos en que todo cobra sentido, explica, es cuando uno de los niños de la canalla consigue un nuevo hito, todos los demás se alegran. La colla actúa, en este sentido, como un catalizador de la generosidad y el trabajo en equipo. Fuerza, equilibrio, valor y juicio es el lema casteller por antonomasia. Quizás habría que añadir confianza y fuerza colectiva. Hacer castillos no solo es subir, también es aguantar desde la base, hacer piña.
Acaba el ensayo y Pilar Barceló revela a la colla las promesas que ha hecho la canalla si los Al·lots consiguen descargar el 5d7 en la próxima festividad. La cartulina pasa de mano en mano entre sonrisas y expectación. Ahora hará falta que la ilusión, la constancia y el compromiso de toda la colla conviertan aquellos propósitos en realidad. En la plaza se verá.
Los Al·lots de Llevant quieren compartir el aniversario con todo el pueblo de Manacor. Los actos comenzarán el jueves, 17 de septiembre, a las 19 h, con la exposición fotográfica 30 años tocando el cielo, en la calle Mayor, 22. El sábado 19 llegará la gran fiesta: a las 19 h habrá la actuación castellera en la plaza de las Perleres; a las 20 h, los bailes de la Mulassa y de los Gigantes y el acto del trigésimo aniversario; a las 21 h, un baile, y a las 22.30 h, un concierto. “Estamos muy ilusionados. Nos hemos recuperado mucho, ha sido un año de nuevas incorporaciones y estamos muy contentos de la sintonía que notamos”, asegura la presidenta, Lara Gelabert. Una celebración para mostrar quiénes son los Al·lots y compartir una historia durante la cual cerca de 800 personas han vestido la camisa verde. Más adelante llegará el reto de acoger a los Borinots de Sants, que permitirá volver a ver grandes castillos en Manacor.