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    <title><![CDATA[Ara Balears en Castellano - sociedad]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/etiquetes/sociedad/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara Balears en Castellano - sociedad]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Mi última película mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ultima-pelicula-mental_129_5876602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>¿Sois nostálgicos? ¿Enyoráis cosas, personas, lugares y situaciones que incluso no habéis vivido o que ni siquiera deberíais añorar? Yo sí. Y de vez en cuando, cualquier día se puede convertir en un domingo por la tarde. Domingo por la tarde. Todo el mundo sabe identificar el tipo de sentimiento que estas dos palabras invocan: aquellas horas ideadas para replantearte los objetivos de tu vida, reevaluar la felicidad y caer en la trampa de compararte con los demás –mala cosa tener abiertas las redes sociales. Me gusta leer a Alba Tarragó y a su Filla Única, porque siento que en su cabeza también rueda una película de otoño caminando mientras caen las hojas en nuestro Central Park mental. No ayuda escribir estas líneas cuando una tormenta eléctrica ilumina el cielo, que ahora se vuelve oscuro demasiado pronto.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Terrasa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ultima-pelicula-mental_129_5876602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Oct 2026 05:45:31 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[La conductora podrida]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/conductora-podrida_129_5868909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Vuelvo del supermercado y veo a una mujer que conduce con una bolsa de basura sobre el capó del coche, apoyada sobre el parabrisas delantero, en la parte del copiloto. Perplejo, no puedo dejar de mirarla. Solo se me ocurre una explicación: no quiere soportar el olor de sus propios residuos ni siquiera un par de minutos. No hace falta ser Sherlock Holmes para deducir que vive en el barrio, seguramente en alguna de las calles contiguas. Obviemos que son las 9 de la mañana, otra prueba de incivismo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Torío]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/conductora-podrida_129_5868909.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Oct 2026 06:31:24 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién ayuda a los invisibles?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ayuda-invisibles_129_5851094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/96dce7bd-c5ab-4f91-9b1d-92cab604c350_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El otro día volvía por la sombra y me encontré a un joven barbudo y despeinado estirado en el suelo, justo debajo de mi portal. No sabía si respiraba, y no reaccionaba a mis palabras y estímulos.La vecina de enfrente, a la que a veces veo en la terraza y con la que no había cruzado ni media palabra –quizás alguna vez, durante la covid-19, cuando parecía que los balcones cobraban vida– me puso en situación. Me dijo que este chico no estaba bien, que lo había visto dando vueltas y que hacía rato que estaba sentado allí delante, inconsciente. Entonces pensé que la cosa iba en serio. Llamé inmediatamente a los servicios de Emergencias.Y aquí llega la parte menos cinematográfica de la historia. Nada de respuestas inmediatas ni de ambulancias volando con las sirenas encendidas. Primero, el clásico contestador automático que te hace pulsar números como si participaras en un <em>escape room</em>. Después, cuando finalmente consigues hablar con alguien, parece que no te entienden –quizás porque les hablas en tu lengua; vete a saber qué misterio. Más espera, y más espera, mientras ya te imaginas que aquello acabará convirtiéndose en una maratón. Pero, al final, la realidad fue bastante mejor de lo que me esperaba. La ambulancia llegó en unos diez minutos y los profesionales actuaron con mucha diligencia y eficacia.Pero no es eso lo que me dejó mal cuerpo.Fue la gente.Durante todo aquel tiempo, la gente continuaba pasando por su lado. No una ni dos personas: un buen puñado. Algunos cambiaban de acera, como si su estado fuera contagioso. Otros ni siquiera levantaban la vista del móvil –las prioridades, ya se sabe. Nadie se detenía. Nadie le preguntaba si necesitaba ayuda. Era como si aquel joven fuera una papelera más de la calle, invisible a los ojos de todo el mundo. Yo me pregunto: ¿habría pasado lo mismo si, en lugar de un joven con apariencia de sin techo, hubiera sido un niño, una anciana o un hombre con corbata? No lo creo.Esto tiene un nombre: aporofobia.La aporofobia es el rechazo a las personas pobres. El término lo acuñó la filósofa Adela Cortina, combinando ‘<em>áporos’</em> (‘pobre’) y ‘<em>phóbos’</em> (miedo). Pero no es solo una cuestión de prejuicios. Es más profundo. Nuestro cerebro evita aquello que incomoda y se acerca a quien puede aportar alguna cosa. Y, además, estas personas nos recuerdan una verdad incómoda: que nosotros también podríamos acabar ahí. Una mala racha, una adicción, una depresión… y ya estamos. A nadie le gusta pensarlo.¿El resultado? Invisibilidad. Humillación. Gente que deja de contar. Un pez que se muerde la cola. Y sí, todos sabemos lo que se debería hacer: tratar a todo el mundo con dignidad, no juzgar por el aspecto, no valorar a las personas por lo que nos pueden dar. Fácil de decir. Difícil de practicar.Pero no nos engañemos: este no es solo un problema individual, ni una cuestión que dependa exclusivamente de la responsabilidad de cada uno. También –y sobre todo– es una cuestión política. Me explico. Hay quien actúa como si la pobreza desapareciera solo por el hecho de no verla. La receta es sencilla: sacarla del centro, apartarla de la vista. Desalojar, desplazar y dar el problema por resuelto. Pero, está claro, la pobreza no desaparece; simplemente se desplaza, casi siempre hacia los barrios de siempre.Y las ciudades se adaptan a ello. Bancos donde no te puedes estirar, pinchos, barras metálicas… Es lo que se llama arquitectura hostil. Dicho de otra manera: diseñar el espacio público para que vivir en él –o, mejor dicho, sobrevivir en él– sea cada vez más difícil para quien no tiene un hogar. El objetivo no es resolver el problema, sino hacerlo invisible. Como cuando, de pequeños, nos tapábamos los ojos pensando que así desaparecía aquello que nos daba miedo. La diferencia es que aquí se hace con recursos públicos. Este es el modelo que defienden el PP y Vox.Y cuando esta indiferencia sube un grado más, pasa lo que pasó en Gijón. El 26 de noviembre de 2022, una persona que dormía en la calle sufrió una agresión brutal que los autores grabaron y difundieron en las redes sociales. No por robar. No por venganza. Por humillación. Porque sí. Porque era vulnerable. La viralización del vídeo propició una denuncia ciudadana que desencadenó en un juicio. La parte positiva de todo esto –si es que la hay– es que la respuesta fue contundente. La sentencia, publicada hace unos pocos meses, reconoció la aporofobia como delito de odio. Un precedente importante. Porque deja claro que esto no son casos aislados: es violencia contra quien menos puede defenderse.Cuando los sanitarios se llevaron a aquel joven, yo seguí hacia casa. No sé qué fue de él. Pero sí sé qué me quedó: la sensación de que el problema no es solo la pobreza, sino nuestra capacidad brutal de acostumbrarnos a ella. Porque una sociedad no se define por cómo trata a los que triunfan, sino por cómo mira –o ignora– a los que han quedado atrás. Y el día que pasas al lado de alguien estirado en el suelo y ni siquiera te planteas si necesita ayuda, quizás el problema ya no es solo suyo.Es nuestro.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Pau Jordà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ayuda-invisibles_129_5851094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2026 05:11:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La aporofobia se extiende por las ciudades.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Cosas que he aprendido navegando]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/cosas-he-aprendido-navegando_129_5850067.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9e1f77df-451f-46dd-a7d7-b592176ebae1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Cada vez que cojo la barca pienso: “Ay abuelo, si me vieras”.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Escalas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 05:31:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Dale la mejilla al mar": El sabio consejo de los viejos marineros para superar los problemas de la vida]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[La ecovengadora ‘topless’]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ecovengadora-topless_129_5849178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/645d4cdd-0028-44c9-89b6-ce628d240762_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Me encantaría deciros que soy una de ellas, de aquellas personas asertivas que dicen lo que piensan y hacen escuchar su voz. No lo soy. Soy de aquellas que ante un conflicto o una leve amenaza se hace pequeña. Eso sí, unas horas más tarde gano todas las discusiones dialécticas en la ducha. Me tendríais que ver: soy rápida, con argumentos afilados y hago valer mi parecer. Incluso me puedo permitir el lujo de emplear la ironía, elevando mi posición frente al adversario. En la ducha. Sola. Muy triste, todo ello. Por lo tanto, cuando me encaro con alguien, tened bien seguro que ha tenido que ser algo grave. Y eso es, precisamente, lo que me ha pasado este verano.Para poneros en contexto, hemos pasado unas semanas de vacaciones en el norte de Mallorca, cerca de la zona de donde eran mis abuelos y donde veraneaba de pequeña. Mi nueva rutina ha consistido en esperar para ver salir el sol (ventaja de un niño que no duerme), ir a la playa a las 9.00 y volver a las 11.00. Y, de manera involuntaria, convertirme en una especie de Capitán Planeta ‘<em>topless’</em>. Ya lo dicen: no todos los héroes llevan capa; algunos ni siquiera llevan la parte de arriba del bañador. Y si hay una cosa que no puedo entender y que cada año llevo peor es el tema de las duchas públicas en la playa. Puedo comprender que te duches, que te aclares las algas —muchas, muchísimas, que hemos tenido este verano y que nos han regalado playas vacías en pleno mes de agosto—, pero no que estés más de un minuto en la ducha. Si por mí fuera, el botón te tendría que dar un calambrazo si lo tocas más de una vez; como unos Juegos del Hambre en versión mediterránea. Has venido a la playa: sí o sí te llevarás unos granitos de arena entre los dedos. Espóiler: mojarte las chanclas solo empeorará la situación, ya que ahora eres una esponja con patas. Si mis bufidos y gruñidos no te han incomodado, además de un bebé en brazos que te mira igual de mal que yo, no sé qué lo hará. Mi táctica es sencilla: espero pacientemente un turno de ducha —dos, porque me siento generosa—, empiezo a balancear el peso sobre un pie y el otro, exhalando cada vez más fuerte por la nariz. Y ya directamente paso a la acción y explico en inglés que en Mallorca no tenemos agua y que deberíamos ir acabando… La mayoría de gente se sorprende; algunos hacen como si la cosa no fuera con ellos y otros se encaran. Me encantaría pensar que les molestan a partes iguales: los granos de arena y la loca que hace <em>topless</em> que les habla en tres idiomas para que elijan en cuál se quieren ofender.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Terrasa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ecovengadora-topless_129_5849178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 05:46:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las 25 mejores películas del año]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[El reto de siempre de la izquierda: construir sociedad o gestionar sociedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/reto-izquierda-construir-sociedad-gestionar-sociedad_129_5829680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d3ee5494-3ae1-435b-88e8-63ebf270e0c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><em>El autor del artículo, Salvador Martínez, nos dejó el pasado día 3. Estamos ante, pues, un texto póstumo. Su testamento político, que quiso publicar en ARA Balears, medio del cual era suscriptor y con el que mantuvo un contacto permanente como activista y dinamizador, además de como presidente de ATTAC. Se publica este escrito con la esperanza de que sea fuente de debate, que sea iluminador de perspectivas de paz y justicia social, y también alentador del pensamiento y la acción transformadora.</em>Coincido totalmente con el análisis que Juan Torres, economista y miembro del comité científico de ATTAC España, ha publicado en <em>Globalter</em> el 28 de mayo bajo el título: ‘<em>La izquierda que ya no sirve. Ideas para recuperar el norte</em>’ y quiero centrar mi reflexión y propuestas en cuatro líneas-fuerza que se desarrollan en su artículo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Salvador Martínez Millán]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 15:15:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Protesta ante Corte a raíz de la desautorización del gobierno municipal para llevar a cabo allí una cena al aire libre]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[El infierno son los otros (y nosotros)]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/infierno-son_129_5825195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Sí, soy una misántropa. Siento aversión al trato con otras personas. Esta es la versión larga. La breve es que odio la especie humana. No a una persona en concreto, sino a lo que cualquier persona representa. Pero debo decir a mi favor que no soy nada incoherente: me gustaría mucho que las otras personas tuvieran la misma aversión a tratar conmigo. De esta manera se generaría una situación de cierto equilibrio, donde todos tienen aversión a las relaciones con otros y podría quitarme el sentimiento judeocristiano de culpa que las monjas me inocularon y para el cual no he encontrado todavía una solución definitiva (gracias ‘hermanas’).</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Llull]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/infierno-son_129_5825195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 06:03:20 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Estaría dispuesta a pelearme por un buen sitio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/sociedad/estaria-dispuesta-pelearme-buen-puesto_1_5821358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/fb656d36-b968-4d56-8765-9c3f80bdbddb_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>El 12 de agosto será un día señalado para muchos residentes de Mallorca. Los hay que hace más de un año que preparan dónde y cómo verán el eclipse, que han pedido fiesta en el trabajo o que han organizado encuentros con familia y amigos. Otros todavía no saben cómo llegarán, tienen miedo de encontrarse las carreteras colapsadas o, directamente, han decidido que lo verán desde casa.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Reus Arola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/sociedad/estaria-dispuesta-pelearme-buen-puesto_1_5821358.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 17:03:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Itxazo]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Residentes de Mallorca explican cómo preparan el eclipse del 12 de agosto, entre las ganas de verlo, las restricciones y la preocupación por la masificación]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mallorca necesita límites]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/mallorca-limite_129_5807991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/fa01092a-40f7-4be4-adb5-fcc33616bc72_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En el año 2000 llegaron a las Islas Baleares 10 millones de turistas. En el año 2026 ya llegarán 20 millones. Durante años, algunos responsables políticos intentaron hacernos creer que la saturación turística era solo una percepción. Hoy, sin embargo, casi nadie duda ya de que las Islas Baleares sufren un grave problema de masificación.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Moranta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/mallorca-limite_129_5807991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 15:56:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cala Agulla masificada.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crocs ‘Mondo’]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/crocs-mondo_129_5793342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hay límites invisibles que, una vez cruzados, no puedes deshacer. Simplemente, no hay vuelta atrás. A veces son pequeños gestos. Otras, grandes, como votar a Vox, ir a la oficina en chándal o comprarte unas Crocs. En ningún caso quiero decir que los tres compartan suelo moral, aunque para mucha gente que conozco sí que comparten un mismo subsuelo estético.No es mi caso. Porque, como todo el mundo sabe, vivo entregado a la degradación. No hasta el punto de votar a Vox, aunque dado mi historial de negligencia y falta de dignidad nunca lo descartaría, pero sí que tengo unas Crocs (dos pares, de hecho) y cada vez siento más fuerte la llamada del chándal como vestimenta legítima para el día a día. Es cuestión de tiempo. Me enterrarán disfrazado de yonqui, eso lo tengo claro.Los Crocs son siempre fuente de controversia. Algo que me sorprende, porque, si con un elemento somos especialmente maniáticos en términos de vestimenta, es el calzado y si he elegido los Crocs es por una serie de razones imbatibles que todos deberíais reconocer y, por lo tanto, borrar esa cara de sorpresa. Si yo llevo Crocs, deberíais asumir todos que los Crocs molan y agachar la cabeza —para llorar ante la visión de la barbaridad que hayáis decidido poneros en los pies este verano.Porque no hay otra cosa que revele más sobre una persona que los zapatos que lleva. Es un hecho. Por eso siempre me miro los pies. Es como la ensaladilla rusa en los bares de barrio: si es buena, todas las demás opciones de la carta también serán buenas; si sospechas que estás poniendo en peligro tu vida, es posible que hasta el agua con gas te provoque salmonelosis. De la misma manera, el calzado delata dejadez o una mínima actitud a la hora de vestir. Y no es que quiera ponerme dandi, pero en esta vida hay que molar. Al menos, un poco.La pregunta aquí es si se puede molar con unas Crocs y la respuesta, por mucha <em>brand revitalisation</em> que haya hecho la marca americana de zuecos, es que, francamente, no, nada; pero, cualquier alternativa, excepto el zapato cerrado, es todavía peor. Las chanclas no hacen daño a los ojos, pero son incomodísimas, especialmente si tienes que caminar más de siete metros; me abstengo de opinar de las versiones regionales de los zapatos de verano, porque no tengo ganas de que me queméis vivo, pero los mocasines me dan ganas de hundiros la barca, derramarros el gintònic o prenderle fuego a vuestro chalet. Después están las sandalias, que personalmente siempre me han parecido algo como muy grecorromana: el dórico, jónico y corintio del calzado, un poco como ir vestido de boda todo el año.Es, sin embargo, en el mundo de la sandalia donde encontramos la némesis de las Crocs, las Birkenstock, pero aquí es donde saco mis dos argumentos finales.La capacidad de escandalizar de unas Crocs es imbatible: tienes la sensación de que vas a caballo de un sacrilegio cuando las llevas puestas, como si hubieras entrado en una comisaría de policía con tu camiseta de ACAB. ¿Hay algo de aspecto más inofensivo que alguien con los zuecos de Birkenstock? En cambio, a mí no me cuesta imaginarme a alguien con Crocs —o cualquiera de sus imitaciones— armado.De hecho, por aquí va mi argumento final: el largo recorrido de las Crocs en el ámbito sanitario ha dejado claro una de sus grandes ventajas: es fácil limpiarles la sangre. ¿Habéis probado de quitar sangre de la piel vuelta? Vosotros diréis “¿y por qué narices necesitas quitarte sangre de los zapatos, Joan? ¿La sangre de quién?”. Mi respuesta es sencilla, porque, uno, nunca se sabe; y dos, cuidado con pedir tanto, no sea que la próxima vez que las limpie sea tu ADN el que lleve incrustado.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Cabot]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/crocs-mondo_129_5793342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 05:30:40 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maestro fracaso]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/maestro-fracaso_129_5763870.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Desde hace décadas el prestigio y el reconocimiento del profesorado en nuestra sociedad no ha hecho más que decaer. Un profesor de instituto ya no es más que un pobre desgraciado a los ojos de demasiada gente, parece, a quien desprecian tanto los alumnos inteligentes, que se dan cuenta finalmente de la farsa, como los perezosos o torpes, que se ponen en contra de todo lo que implica arremangarse. Desde la política no se ha sabido dotar de herramientas y de valores a esta profesión, con la excusa del presupuesto o que los institutos solo eran zonas de paso entre la universidad, donde los válidos acabarían de hacerse, y la formación profesional, donde los otros aprenderían un oficio para no morirse de hambre. También ha habido, ciertamente, espíritus acomodaticios, que han hecho bueno el tópico del funcionario vago y escaqueador, que solo busca hacer lo mínimo –repartir fotocopias– y huir de fin de semana. Pero la mayoría son personas entregadas con pasión por el saber y por la transmisión del saber, que disfrutan explicándose y haciendo del conocimiento lo que de verdad es: una aventura. El resto de la sociedad, sin embargo, se ha quedado con la imagen del profesor inútil y sabelotodo, que tiene dos meses de vacaciones, pagas dobles y que cuando puede se coge la baja, no explica gran cosa a los chicos y en el fondo no querría estar allí. Pero lo que ha empeorado el oficio no han sido los profesores sino los alumnos; si estos vinieran con verdaderas ganas de trabajar, aprender y mejorar, los profesores serían los primeros que alucinarían; si los alumnos tuvieran verdaderas ganas de trabajar y de estudiar, la cosa podría llegar a hacerse insoportable para todo el sistema. Lo que ha ido a la baja y lo ha enrarecido todo aún más ha sido la quiebra de la educación básica doméstica, que envía hacia las instituciones –la ley obliga– a chicos que no tienen ganas de hacer nada más que mirar una pantalla o yacer. Si los chicos no creen en el futuro, en el conocimiento, en la mejor progresiva del yo y de la sociedad, en el hecho de que sabiendo cosas pueden tener un buen futuro y una buena vida, es inútil cualquier reforma educativa, incluso de las condiciones de los docentes. Pero el mundo que creen conocer les habla de futbolistas millonarios y youtubers, de impresentables que se hacen ricos con tonterías y sin saber nada. No les rodea una realidad donde el conocimiento parezca tener nada de importancia o prestigio, y aquí radica el problema. A menudo, el mismo profesor que tienen delante no es más que una advertencia, no un ejemplo: como si lo mejor que les pudiera llegar a pasar de sacar buenas notas fuera llegar a convertirse en profesor de Secundaria, con todo lo que implica de frustraciones y de miserias poco o muy económicas (ahora acentuadas por las huelgas). La sociedad, el mundo, no les da la información necesaria para que acaben entendiendo todas las opciones y realidades que hay en un mundo vasto y complejo como el que hay fuera de las aulas. Un mundo que desprecia a los profesores, que se ríe de ellos, tal como el policía nacional que se ha hecho viral por apalear arbitrariamente a una maestra valenciana de sesenta y ocho años.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/maestro-fracaso_129_5763870.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 05:30:18 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gramática de la seguridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/gramatica-seguridad_129_5750595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Donald Winnicott (1896-1971), pediatra y psicoanalista británico, intuía y estudiaba que la necesidad de seguridad acompaña al ser humano desde el primer instante de vida. Explicaba la necesidad de sentirse “sostenido” por el entorno para poder crecer y vivir con confianza.Literalmente ‘<em>to hold’</em> en castellano significa: ‘sostener’, ‘contener’, ‘proteger con las manos’. Pero Winnicott le dio un sentido psicológico mucho más profundo. Cuando un niño pequeño es sostenido física y emocionalmente por la madre, es alimentado, protegido, consolado y entendido, desarrolla una sensación básica de confianza en el mundo. De esto Winnicott dijo ‘<em>holding’. </em>Tiene la sensación íntima de que el mundo no se derrumbará bajo tus pies. Gracias a este “entorno sostenido” el niño puede jugar, explorar, crecer y construirse. Sin este ‘<em>holding’</em>, aparecen la angustia, la inseguridad y la fragilidad emocional. A escala social y global las sociedades también necesitan un tipo de ‘<em>holding </em>colectivo’. Quiero decir que nos gusta sentir que hay orden, tener instituciones fiables, normas aceptadas y compartidas, cierta estabilidad y una red invisible que sostiene esta convivencia. Si falla este sostenimiento –o percibimos que falla– entonces aparece la demanda obsesiva de seguridad. Puede sonar atrevido, pero la seguridad no es solo tener policía o no tener delincuencia. También es confianza, cohesión, cierta credibilidad, sentido de pertenencia identitaria... Es tener la percepción de que alguien sostiene el marco colectivo. Tal vez las sociedades modernas no buscan únicamente más seguridad, sino recuperar la sensación de “<em>holding</em>”: sentir que el mundo aún es capaz de sostenerlas.Por qué he elegido como título de este artículo <em>La gramática de la seguridad</em>? Pues, porque la seguridad también es un lenguaje. Hay símbolos, emociones, percepciones, relatos e incluso escenografías del poder. Debemos poder hablar de seguridad sin caer en el discurso alarmista, ni en la ingenuidad de la negación. ¿Cómo podemos conjugar la necesidad de protección y los límites entre libertad y control? También he elegido la palabra ‘gramática’ porque hace muy poco que me acaban de descubrir la figura y el legado de Gianni Rodari y he quedado fascinado. En confianza <em>La gramática de la seguridad</em> nos transmite resonancias de la <em>Gramática de la fantasía</em>. En Winnicott encaja perfectamente, y aplicarlo a un tema social y contemporáneo me ha parecido un atrevimiento.Afemos un poco más; en sa Pobla –en cualquier pueblo– cuando vemos una plaza sucia, una farola rota, una calle sin luz, observamos cómo está transmitiendo un mensaje emocional a la población. Y ante estos hechos reales que tanto nos inquietan en las redes sociales, encaja muy bien la teoría de James Q. Wilson y George L. Kelling, que más o menos decía que los pequeños signos de desorden pueden generar la percepción de abandono e inseguridad aunque el nivel real de delincuencia o criminalidad sea bajo. Evidentemente que el uso de los canales de información actuales puede ser manipulado y redirigido hacia los intereses propios de corporaciones, partidos políticos, etc. Es uno de los retos importantes que tienen las sociedades actuales: el abuso de la manipulación y del populismo fácil. Este abuso para alcanzar el “poder”. Parece que hemos llegado a una de las paradojas más punzantes que tenemos hoy en día: “Cuanto más protegida está una sociedad, menos tolerancia tiene a la incertidumbre”<em>”. </em>Pero, en el fondo, en un espacio muy interiorizado, a lo largo de los años de mi actividad policial he observado que la gente no pide únicamente protección física. Pide sentir que el mundo todavía es comprensible, ordenado y gobernable. Volvemos a mi pueblo; el mes de abril pasado, en sa Pobla se produjeron cuatro hechos delictivos de baja intensidad, o de delincuencia menor. El autor fue rápidamente identificado y puesto a disposición judicial; era una persona multireincidente y bastante conocida. Algunos de los afectados y también otros, usaron las redes sociales y amplificaron su miedo. Algunos partidos políticos vieron una oportunidad para hacerse ver, ganar presencia y utilizarlo políticamente. Esto pasa cada cierto tiempo, casi de forma cíclica. Ciertamente es legítimo, pero realmente –al tratarse de un tema delicado– están ‘jugando’ con las emociones y el miedo de la ciudadanía. El resultado fue que durante las semanas siguientes hubo un aumento de la percepción de inseguridad y de miedo entre los habitantes de sa Pobla. Evidentemente, el consenso político de todas las fuerzas en materia de seguridad aún no ha madurado lo suficiente y –a escala municipal– es prácticamente inexistente. La defensa y el trabajo conjunto para la ciudadanía aún tendrán que esperar.Ahora bien, detengámonos y vayamos a la realidad de los hechos. El municipio de sa Pobla, su ayuntamiento, en los últimos cinco años ha destinado de media entre un 10% y un 11% del presupuesto inicial a la seguridad ciudadana. Es una ratio relativamente alta si la contraponemos al resto de municipios del estado español. Esto quiere decir que –para el equipo de gobierno– ha sido una prioridad importante a la hora de diseñar sus políticas municipales. Cada habitante de Huialfàs gasta aproximadamente ciento cinco euros anuales en seguridad local. Los gastos en seguridad a escala estatal quedan fuera de estas cifras. Este sería un hecho objetivo, pero se encuentra muy alejado de la percepción que tienen muchos de los habitantes de sa Pobla.Hay mucho trabajo que hacer y –sobre todo– mucho trabajo que explicar, que hacer entender. Personalmente, querría adentrarme en el próximo artículo en el papel que juega la Policía Local y nuestra privacidad que vamos perdiendo, en este mosaico tan complejo e interesante. Para resumir, podemos concluir que el gran drama de las sociedades modernas no es sólo la inseguridad real, sino la necesidad constante de sentirse protegidas. Y la pregunta, inevitable, que queda en el aire es: ¿Por qué una sociedad objetivamente segura continúa teniendo tanto miedo?<em>Nota: Esta semana he terminado mi contrato laboral y social con la Policía Local de sa Pobla. Han sido más de cuarenta y cuatro años de dedicación. Al principio, yo era un joven con más curiosidad que formación, eran otros tiempos. He procurado devolver a mi pueblo todo lo que él me ha dado. El sentimiento de gratitud es enorme. El paisaje finito y las caras de la gente que ya ha partido también me han acompañado. Me he equivocado muchas veces y pido disculpas a la gente a quien haya podido hacer daño o perjudicar. La vida continúa y nos hace falta saborearla y compartirla. Hasta el próximo artículo, gracias.</em></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/gramatica-seguridad_129_5750595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 05:30:57 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tía monja]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tia-monja_129_5748428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En nuestra casa, como supongo que en el 70% de las familias mallorquinas durante el siglo XX, teníamos una tía monja. La nuestra era hermana de mi abuelo. Siempre le había dicho “la tía monja”, pero tenía un nombre civil: Magdalena Bernat Gomila, y era de la congregación de las Hermanas Misioneras de los Sagrados Corazones de Jesús y María (disculpad la pomposidad del nombre).</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Escalas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tia-monja_129_5748428.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 05:37:31 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La extinción de los lagartos]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/extincion-lagartos_129_5747459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La lagartija pitiusa (un animalito que no necesita presentaciones para cualquiera que haya pisado Ibiza o Formentera) se encuentra en proceso avanzado de extinción, según una investigación del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) publicada en la revista científica <em>Ecology</em>. El motivo de esta situación es la implantación en estas islas de una especie de serpiente, llamada culebra de herradura, que es un depredador de las lagartijas y que literalmente ha arrasado con ellas en Ibiza, donde ya ocupa un 90% del hábitat. La culebra de herradura es una serpiente que puede llegar a medir dos metros y que es capaz de nadar, de manera que se desplaza también a los islotes cercanos para continuar devorándose las lagartijas que encuentre. La destrucción está tan avanzada que muy pronto, quizás este mismo verano, la población de lagartijas pitiusas podrá darse por extinguida. Evidentemente esto tiene un impacto ecológico que no es de ninguna manera menor. La extinción de especies endémicas, como lo es la lagartija en Ibiza y en Formentera, comporta una alteración y un empobrecimiento grave de todo el ecosistema de la zona.Otra evidencia es que la culebra de herradura, por mucho que sepa nadar, no ha llegado sola a las Pitiusas. Lo ha hecho (el mismo estudio del CREAF lo documenta) a través de la importación de olivos. ¿Olivos para repoblar el parque forestal de la isla? No: olivos como árboles de decoración para embellecer chalets y segundas residencias, como las palmeras y otras especies que suelen ser del gusto (del pésimo gusto) de los habitantes de urbanizaciones, municipios costeros y otros entornos de ensueño. El ‘chaletismo’, como lo llama Miquel Cardell, es una religión peculiar, que también reclama sus sacrificios rituales. Entre ellos, la importación de árboles foráneos que a menudo llegan parasitados o habitados por ejemplares de especies invasoras.Las serpientes devoradoras de lagartijas nos dan una metáfora tan transparente que no hace falta ni explicarla. Es un ejemplo de cómo una sociedad que basa su forma de vida en el consumo y la ostentación idiota acaba destrozando su entorno (y, por tanto, perjudicándose a sí misma, en tanto que sociedad) sin ser siquiera consciente de ello. Aún peor, una sociedad hecha de individuos que, al ser avisados de la destrucción que ocasionan, reacciona refugiándose en el negacionismo, cuestionando la autoridad de los científicos y atribuyéndoles oscuros intereses. Una sociedad infantilizada, formada por adultos convencidos de tener derecho a todo (a todo aquello que les apetece) y de no tener ninguna responsabilidad en relación con los demás, sin ninguna idea del bien común ni ganas de tenerla, y que se enfada y hace rabietas cuando alguien intenta hacerle ver aquello que hace mal.La extinción de las lagartijas invita a pensar en nuestra propia extinción, pero no a manos de los inmigrantes que llegan en patera, sino bajo el peso de la avaricia de muchos de nuestros conciudadanos. No toda la responsabilidad la tienen los políticos: aquellos que viven en unas islas mediterráneas que fueron privilegiadas, pensando que son tan solo escenarios para sus caprichos, también tienen una parte fundamental. Si se les dice algo, aún contestarán que ellos ya han pagado impuestos (muchos de ellos hacen lo que sea para no pagar). Muchos mallorquines, menorquines, ibicencos y formenterenses tienen con el dinero una relación –una fijación– que es patológica, nociva, tóxica y destructora. Lo saben, incluso, las lagartijas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/extincion-lagartos_129_5747459.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 05:30:42 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contratos de cinco años y sueldo mínimo de 50.000 euros para recuperar investigadores de las Islas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/educacion/contratos-cinco-anos-sueldo-minimo-50-000-euros-recuperar-investigadores-islas_1_5720055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6bfbe9df-a01b-48f8-852d-c4d249ab1fb8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>La Consejería de Educación ha presentado este lunes a los responsables de los centros de investigación de Baleares la convocatoria 'Talent Júnior 2026', a la que destina 1.426.489 euros, para contratar a cinco investigadores juniors postdoctorales durante cinco años, que hayan estado al menos dos años fuera de las Islas.El objetivo de esta convocatoria es reforzar la excelencia científica y potenciar la captación, retención y, si es el caso, el retorno de talento investigador, "como elemento clave para el progreso científico, social y económico del Archipiélago", ha destacado el departamento autonómico en una nota.La convocatoria permitirá incorporar investigadores con una trayectoria postdoctoral destacada para que desarrollen su actividad en grupos de investigación de las Baleares, mediante contratos de cinco años de duración.Los candidatos deberán tener entre tres y diez años de experiencia investigadora postdoctoral, una reputación científica consolidada y haber desarrollado actividad investigadora fuera de las Baleares durante al menos dos años después de la obtención del doctorado, informa Efe. Cada investigador seleccionado recibirá una retribución mínima de 50.000 euros brutos anuales, una ayuda de 20.000 euros para la puesta en marcha del proyecto de investigación y una ayuda adicional de hasta 5.000 euros para gastos de movilidad.Concurrencia competitiva<h3/><p>La Consejería de Educación financiará el 75% de la retribución anual del investigador, mientras que el centro de investigación de acogida asumirá el 25% restante. Las ayudas se concederán en régimen de concurrencia competitiva y las solicitudes serán evaluadas por la Agencia de Calidad Universitaria de las Baleares (AQUIB)mediante un proceso de evaluación científico-técnica externa, de acuerdo con la excelencia del currículum del investigador, la calidad del proyecto de investigación y la integración del candidato en el centro de destino.La convocatoria prevé también un mecanismo de evaluación <em>ex post</em> durante el último año de contrato, el resultado del cual será un elemento clave en futuros procesos de valoración de méritos orientados a la obtención de un contrato indefinido.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ARA Balears]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/educacion/contratos-cinco-anos-sueldo-minimo-50-000-euros-recuperar-investigadores-islas_1_5720055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 10:27:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un investigador trabajando en un laboratorio.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Educación destina 1,4 millones de euros a una convocatoria para captar y retener talento investigador con experiencia internacional]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santi Taura revela la facturación millonaria de sus restaurantes y catering]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/sociedad/santi-taura-revela-facturacion-millonaria-restaurantes-catering_1_5707888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/9935e27d-dab5-4c71-86b3-2b8869b0e3e7_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>El cocinero mallorquín Santi Taura (Lloseta, 1976) ha revelado que el conjunto de sus negocios gastronómicos factura “casi seis millones de euros” al año. Lo ha explicado durante su participación en el pódcast <em>Puente Banana</em>, donde una pregunta sobre la facturación de su grupo aparecía en pantalla y daba pie a la respuesta del chef.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ARA Balears]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/sociedad/santi-taura-revela-facturacion-millonaria-restaurantes-catering_1_5707888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 07:36:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cocinero Santi Taura.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El cocinero mallorquín lo ha explicado en un pódcast y detalla el volumen de negocio de su grupo gastronómico en Mallorca]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[UGT acusa al IB-Salut de permitir que conductores con permiso B lleven ambulancias de más de 3.500 kg]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/sociedad/ugt-denuncia-irregularidades-nuevas-ambulancias-ib-salut-vehiculos-mal-adaptados-expuestos-sol-lluvia_1_5656875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d3744fa8-c63d-460b-aaab-07d23907bc90_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>UGT ha denunciado que el IB-Salut ha desmontado piezas de 55 ambulancias nuevas para que pesen menos de 3.500 kilogramos y puedan ser conducidas por los técnicos, muchos de los cuales sólo tienen carné de tipo B. Entre los elementos suprimidos hay rampas hidráulicas y asientos esenciales que necesitan la cualidad la necesidad de la traslado de personas con movilidad reducida servicio. Javier Marín, responsable del Transporte Sanitario de UGT Islas Baleares, lo explica: "Una vez analizada la documentación de los vehículos modificados y rebajados de peso, a los que podemos llamar furgotaxis, hemos detectado un aspecto gravísimo. Durante tres meses, se han conducido ambulancias de más de 3.500 kilos con cartera y coche, no sólo disponen de coche y caro el servicio de Salut aseguraban que los vehículos después de modificarlos pesaban menos de 3.500 kilos y podían ocupar hasta seis plazas. Esto supone un riesgo grave tanto para trabajadores, pacientes como para la vía pública."</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Cladera Mas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/sociedad/ugt-denuncia-irregularidades-nuevas-ambulancias-ib-salut-vehiculos-mal-adaptados-expuestos-sol-lluvia_1_5656875.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 12:47:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ambulancias aparcadas en el exterior del antiguo hospital de Can Misses.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El sindicato asegura que las deficiencias en peso, equipamiento y almacenamiento provocan demoras de hasta 30 horas en traslados hospitalarios]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre therianos y antivacunas: ¿hasta dónde estamos dispuestos a dejarnos engañar?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/therians-chemtrails-terraplanismo-sarampion_129_5656536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b96b05f0-dfeb-4bb7-9c1a-fb162e1ad601_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Estos días pasados, los caprichos del algoritmo han querido hacer aparecer en mi <em>feed</em> de Instagram el fenómeno de los <em>therianos</em>. Se trata de una gente que siente una "conexión interna con animales reales". Dicho de otra forma, se sienten animales. Si son perros o gatos, caminan a cuatro patas. Si son serpientes, se arrastran con la elegante ondulación escamada de esos bífidos que tanta gente encuentra poco agradables. Se ve que el fenómeno es viral en Argentina. Quizás se trata de gente que ha visto que intentar ser persona dentro del régimen de la motosierra es un imposible. Pero no hace falta ir tan lejos: en algún instituto de Mallorca ya hay familias que empatizan con estas peculiares necesidades identitarias de sus hijos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antoni Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/therians-chemtrails-terraplanismo-sarampion_129_5656536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 06:45:40 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/b96b05f0-dfeb-4bb7-9c1a-fb162e1ad601_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Decenas de adolescentes grabando dos chicos disfrazados de perro en Arc de Triomf.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quien troca la cabeza se rasca]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/troca-cabeza-rasca_129_5642695.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Esta semana pasada, el profesor Gabriel Bibiloni, de quien guardamos honda estima quienes le conocimos cuando estudiábamos Filología Catalana en la Universidad de las Islas Baleares, <a href="https://es.arabalears.cat/sociedad/linguistico-gabriel-bibiloni-denuncia-discriminacion-linguistica-consum-catalanohablantes-desprotegidos_1_5630923.html" target="_blank">fue protagonista de un suceso</a> que, más allá de la molestia que le supuso a él, a la dependienta que le atendió ya los responsables del establecimiento donde aconteció, es el reflejo de la agonía humillante y el desprecio escandaloso que debemos vivir los catalanohablantes cuando salimos de nuestro guijarro tribal, de lo que hoy llaman "la zona de confort".</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antoni Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/troca-cabeza-rasca_129_5642695.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 06:45:22 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/deseo_129_5627341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En este primer artículo del año el deseo empuja a escribir. Al finalizar el año, hacemos balance de la vida, de la nuestra y la del mundo que habitamos. Al empezar otro, formulamos deseos, por lo general deseos de cambio. Aunque también puede haber deseos, inmutabilidad y certeza en una realidad, pero lo único que nos deja claro es precisamente que lo único cierto es la incertidumbre y el cambio.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/deseo_129_5627341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2026 07:30:46 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
  </channel>
</rss>
