<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Ara Balears en Castellano - capitalismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/etiquetes/capitalismo/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara Balears en Castellano - capitalismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="http://es.arabalears.cat:443/rss-internal" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Políticas aporofóbicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/politicas-aporofobicas_129_5788693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Cuando a finales de los 90 Attac alertaba sobre las consecuencias de la financiarización de la economía, aún no podíamos intuir hasta dónde llegaría el poder destructivo del capitalismo digital y financiero de nuestros días.Saskia Sassen ya anunció la evolución del sistema económico hacia un capitalismo extractivo masivo (<em>Expulsiones</em>, 2014). En el siglo XX la economía se basaba en la producción de bienes materiales y era necesario que hubiera ciudadanos con capacidad económica para adquirirlos, por lo que el eje político fue la inclusión, el estado social de bienestar. Al contrario, en un mundo donde el beneficio procede de la especulación financiera, las personas han dejado de tener valor como productores y consumidores, y preocuparse por el bienestar de las clases medias y bajas es malgastar recursos. Así, el sistema ahora pivota en torno a una lógica radical de exclusión o expulsión masiva de gran parte de la población a los márgenes del sistema. La actual configuración del capitalismo financiero ya no genera bienestar generalizado, sino el crecimiento de la desigualdad. Mientras unas élites se enriquecen desmesuradamente, las clases trabajadoras y medias se ven desplazadas hacia la precariedad y el empobrecimiento. A las políticas de austeridad y reducción de servicios públicos, la desocupación y la pérdida de derechos laborales, se suma la dinámica de los capitales financieros que, para continuar expandiéndose, necesitan mercantilizar y apropiarse de los bienes y servicios básicos de la vida, como la vivienda, la sanidad, la educación y las pensiones, y provocar su escasez o elitización. Las consecuencias de esta evolución económica son incompatibles con el marco cultural que nos ha regido desde la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la ONU (1948). Afirmar que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y […] deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” tiene hoy un alcance revolucionario, porque el capitalismo necesita expropiar y socavar vidas y derechos para extraer valor.La ultraderecha es el instrumento del capitalismo extractivo no solo para impulsar sus propuestas desreguladoras y supresoras de derechos y garantías en diversos ámbitos de la vida, sino también para generar en la sociedad otro marco mental que facilite el avance de estas políticas económicas y sociales expropiatorias, no solo sin resistencia ciudadana, sino con aceptación y adhesión, haciendo incidencia en la escuela, la educación, la cultura, los medios. Como dice E. J. Díez, “el neoliberalismo y el neofascismo constituyen dos expresiones indisolubles entre sí de una misma configuración actual del sistema capitalista”. Así, la extrema derecha genera y generaliza discursos que rompen el consenso básico de igualdad de derechos basada en la dignidad humana, y legitiman la desigualdad y restricción de derechos a algunos colectivos. ¿Derechos? No para todos. La ultraderecha señala con el dedo a aquellos que ya se encuentran en una situación inicial desfavorecida para acentuarla. Su lucha aparente es contra el feminismo, contra los migrantes, contra los sectores sociales más excluidos, haciéndolos aparecer como culpables de los problemas económicos y sociales o de la escasez para justificar su expulsión del sistema de bienestar, mientras se ocultan los verdaderos culpables. Empezar a recortar derechos primero para algunos, en un futuro para muchos más. En este contexto de creciente exclusión social, surgen las políticas aporofóbicas que se ejecutan allí donde gobierna la ultraderecha y la derecha seguidista, también en nuestra isla. Cuando la Sra. Prohens, presidenta de la CAIB, se opone a la regularización administrativa de las personas migrantes y dice que “no todo lo que llega es un ser de luz”, está diciendo que ya no basta ser persona para tener derechos, se da o no a gusto y conveniencia del poder. Y en general, se quita a los más desfavorecidos. ¿Para qué gastar dinero? Lo vemos de cerca. Por ejemplo, el desempadronamiento masivo de residentes precarios en Palma, la negativa a empadronar a personas sin hogar y caravanistas. El acoso a personas sin techo. La deshumanización y criminalización de los menores en tránsito para privarles de sus derechos como menores. La supresión o restricción de prestaciones como la renta social garantizada. La cesión de suelo dotacional (destinado a servicios) a promotores inmobiliarios con la excusa de la falta de vivienda. Hay un futuro para todos, pero debemos defenderlo hoy.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María del Pilar Barceló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/politicas-aporofobicas_129_5788693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 17:52:50 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Democracias sin ‘demos’]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/democracias-demos_129_5784377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En otras ocasiones he escrito aquí sobre la crisis de la democracia y su debilitamiento de la mano del capitalismo más salvaje y la cultura individualista y consumista que promueve. Hoy, no obstante, y muy especialmente después de las elecciones en Colombia del domingo 21 y otras cosas que pasan no tan lejos de casa nuestra, quiero expresar mis dudas personales y políticas sobre aquello que llamamos ‘democracia’. O, si queréis, sobre el significado que otorgamos a un instrumento que cada vez se parece más a una cáscara vacía.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Abril]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/democracias-demos_129_5784377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 05:31:31 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Insatisfacción poscapitalista]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/insatisfaccion-poscapitalista_129_5736575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Nota antes de entrar en materia: este es, claramente, el titular menos sexy que he puesto en mi vida. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Cabot]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/insatisfaccion-poscapitalista_129_5736575.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 05:30:25 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las sirenas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/sirenas_129_5735377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Quizás la metáfora más buena para entender lo que nos pasa la ha puesto por escrito Chris Hayes, el periodista norteamericano, cuyo ensayo, <em>El canto de las sirenas</em>, acaba de salir traducido al castellano. Es una obra seria, divulgativa y a la vez muy crítica con la actual sociedad del capitalismo de la atención, cuando vivimos inmersos en un mar de ruido continuado y hemos aprendido a no hacer caso más que a aquello que hace más ruido —que sobresale en medio del barullo continuo—, o al canto de las sirenas. Pero Ulises se encadenaba al mástil del barco para no sucumbir, se imponía límites para no caer en aquello que lo pudiera distraer de la vida que quería llevar, cosa que nos vemos imposibilitados de hacer, siempre pendientes de las pantallas. Bien es cierto que en principio no son ‘las pantallas’, el problema, sino las aplicaciones diseñadas para captar y mantener nuestra atención esclavizada y después hacer negocio con ‘nuestros ojos’, revendiendo nuestra atención a los anunciantes que insertan publicidad en medio de los contenidos que el algoritmo ha descubierto que nos fascinan. Es así como pasamos las horas, tiempo de atención que podríamos dedicar a asuntos que realmente sean útiles, o que nos den algunas cuotas de felicidad. Si la media en el estado español es de tres horas y media por persona y día de uso del teléfono móvil, ¿cuántas cosas podríamos hacer para recuperar este tiempo en nuestras vidas? ¿Cuántos idiomas podríamos aprender? ¿Cuántos instrumentos podríamos dominar? ¿Cuánto amor podríamos dar a los demás en lugar de mirar vídeos extraños o participar en polémicas inútiles? ¿Y cómo podría mejorar la cultura de todos si, en lugar de mirar una pantalla, se leyeran libros; por lo tanto, la gente consumiera más literatura, cosa que revertiría también en el mercado editorial? El progreso de la humanidad se basaba en la idea de que llegaría un día en que, más allá del tiempo de trabajo y del descanso nocturno, tendríamos tiempo para dedicarnos a nuestros verdaderos intereses, a nuestra libertad interior. ¿Pero ahora que por fin podríamos disponer de unas horas de ocio: por qué las hemos regalado inútilmente? Fijémonos en ello, los ‘amos’ de este tiempo perdido son los hombres más ricos del mundo, los propietarios de X, Facebook, Instagram, Amazon, etc. El capitalismo en red se ha construido sobre el tiempo que íbamos a emancipar, igual que el capitalismo industrial lo hizo sobre el tiempo que íbamos a las fábricas y a los centros de producción en masa. Ahora nos vemos hasta incapaces de leer un texto corto, como este artículo, y no hablemos de una novela entera, y mucho menos si es larga y quizás un poco exigente. La única manera, ahora, de leer ciertas cosas es ‘ligarse’ al palo del barco, es decir, desconectar el teléfono, hasta apagar el módem para no tener tentaciones de conectarse y mirar la pantalla cada quince minutos. Que estemos de esta manera, tan interferidos, debería preocuparnos, porque esta sí que es, literalmente, la alienación que pretendía denunciar el marxismo. Tu vida ya no es tuya si hasta el tiempo de tu libertad lo tienes bloqueado.       </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/sirenas_129_5735377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 05:37:50 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cielo vendido]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/cielo-vendido_129_5705019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6af46255-f543-4e3b-a093-9122029e4b0a_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>Cuando Neil Armstrong pisó la Luna el 20 de julio de 1969, pronunció una frase llena de épica que marcaría una época: “Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad”. Como el pasado se romantiza e idealiza a través de la nostalgia, creemos hoy que el objetivo de la misión al satélite era el conocimiento o la conquista del espacio. Pero nacía de la pura rivalidad con la Unión Soviética. Era simplemente un posicionamiento geopolítico dentro de la carrera espacial.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Torío]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/cielo-vendido_129_5705019.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 06:02:14 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/6af46255-f543-4e3b-a093-9122029e4b0a_16-9-aspect-ratio_default_0.png" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Capturando la luna llena de noche.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/6af46255-f543-4e3b-a093-9122029e4b0a_16-9-aspect-ratio_default_0.png"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pobres contra pobres]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/pobres-pobres_129_5671781.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/af843eba-9683-4aed-845c-621cb86a6d64_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El engaño no es sofisticado, pero sí efectivo. La rueda del sistema gira a favor de los capitalistas, que siempre ganan en esa ruleta de la mala suerte. Por otro lado están los pobres, quienes alquilan por horas sus cuerpos y cerebros a cambio de un salario que deben gastar para alimentar el estado 'natural' de las cosas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Llull]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/pobres-pobres_129_5671781.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 07:00:35 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/af843eba-9683-4aed-845c-621cb86a6d64_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Una persona pide en la calle.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/af843eba-9683-4aed-845c-621cb86a6d64_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá del crecimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/crecimiento_129_5655192.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Vivimos inmersos en el conflicto del capital contra la vida. Abocados a una profunda contradicción permanente que se materializa en situaciones de violencia extrema, de polarización exacerbada por el desconcierto, la incertidumbre y el miedo. Y tenemos la sensación de que todo ocurre cada vez a un ritmo más acelerado y, por eso, más alienante. Vemos estallar multitud de emergencias que se cronifican e intensifican mientras la política y los estados o bien son incapaces de hacerle frente o bien, directamente, operan intensificando las dinámicas de la lógica de la acumulación capitalista, como si el futuro fuera una variable secundaria e, incluso, cancelable.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/crecimiento_129_5655192.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 07:30:44 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tablero de tiburones]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tablero-tiburones_129_5605244.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/44fba994-5e97-4efe-b4e2-fdf9123a850b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Cuando llegó en el 2007, el grupo de amigos se dividía entre los de ocho linajes mallorquines, con una vivienda asegurada por herencia, y los que éramos hijos de forasteros, que sólo <a href="https://es.arabalears.cat/economia/crisis-vivienda-baleares-cambiado-sueno-casa_130_5605237.html" target="_blank">podíamos heredar la hipoteca de nuestros padres</a>. En mi pandilla era un axioma.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Torío]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tablero-tiburones_129_5605244.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Dec 2025 20:56:46 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/44fba994-5e97-4efe-b4e2-fdf9123a850b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Manifestación en Palma en defensa de una vivienda digna y contra la especulación.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/44fba994-5e97-4efe-b4e2-fdf9123a850b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luces de Navidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/luces-navidad_129_5577083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Las luces de Navidad llevan días encendiéndose y, con ellas, se produce ese efecto curioso por el que el tráfico, en las ciudades, parece intensificarse y volverse aún más difícil, más agresivo, más –precisamente– intransitable. Atascos sin tono ni sonido, coches atravesados ​​donde toca, congestiones en las vías principales, claxons, claxons, claxons. Una disonante sinfonía de claxones, clamando bien alto una de las características de estas fechas: la fuerza que cogen todas las formas de incivismo. Gente que llama, gente que empuja, gente que se pelea en la vía pública, en los lugares de ocio, en las superficies comerciales. "Es el espíritu navideño", proclaman, mientras a continuación le sueltan cualquier animalada a uno o una que les ha pasado por el lado, o por delante. Las luces de Navidad, mientras, engalanan las calles y las avenidas, las fachadas, los escaparates e incluso los árboles de la calle, con esos absurdos condones de bombillas que los enroscan en el tronco. La globalización hace que el paisaje sea, más o menos, lo mismo en todas las ciudades grandes del mundo occidental y Palma, que gracias al turismo tiene todos los inconvenientes de una ciudad grande pero ninguna de las ventajas, es una excepción.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/luces-navidad_129_5577083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Nov 2025 18:45:54 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo lo que no se mueve, se rompe]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/no-mueve-rompe_129_5550288.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En la primavera del 2022 tuve la oportunidad de entrevistar a Oriol Junqueras. Hacía poco menos de un año que había salido de prisión. Empecé la entrevista abordando la situación de división entre las personas y fuerzas soberanistas y preocupadas por la preservación de la identidad propia de la cultura catalana. Junqueras me alertó de repente: en Europa no está nada bien visto hablar de cuestiones identitarias, y más ahora con todo el auge de la extrema derecha que hay y el miedo a que sufrimos una regresión hacia lo que ya ocurrió antes de la segunda guerra mundial.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antoni Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/no-mueve-rompe_129_5550288.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Nov 2025 21:00:21 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nirvana doméstico]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/nirvana-domestico_129_5541587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Por algo que desconozco, Google me ofrece noticias sobre Marie Kondo, una japonesa que se ha hecho rica con un método de limpieza y orden. La última noticia sugerida sentencia: "La gente que no corta las etiquetas de la ropa se equivoca". Me veo impelido a descifrar el <em>clickbait. </em>Cuentan que deshacerse de este apéndice textil te permite conectar con la prenda, favorecer el tráfico de la tienda en tu hogar y vivir en armonía. Hay que dar las gracias por su función, para que continúe su camino kármico hacia la ruta del poliéster reciclado.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Torío]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/nirvana-domestico_129_5541587.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Oct 2025 18:19:52 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Capitalismo y sentimiento de culpa]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/capitalismo-sentimiento-culpa_129_5434286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En <em>Estuve aquí y me acordé de vosotros</em> (Anagrama, 2024), Anna Pacheco se infiltró en el submundo de los hoteles de lujo para intentar averiguar qué percepción tenían las trabajadoras y trabajadores de estos establecimientos sobre su trabajo teniendo en cuenta que muchos de ellos nunca podrían permitirse una noche de alojamiento en los hoteles en los que trabajan.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Cabot]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/capitalismo-sentimiento-culpa_129_5434286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Jul 2025 17:30:46 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
  </channel>
</rss>
