Mientras el PSOE celebra los récords de visitantes, el conseller de Turismo visita un crucero de lujo
La ciudadanía volverá a manifestarse el sábado en Sóller, pero los políticos continúan sin tomar nota.
Palma"Está claro que España nunca ha ido tan bien en su historia, lo mires por donde lo mires: 46,6 millones de turistas internacionales los seis primeros meses del año y un gasto récord de 63.800 millones de euros. Tanto ruido y exageración para que no sientas que gobernamos bien y te beneficia". Se ve que al ministro socialista de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, nadie le ha contado que en lugares como las Baleares la gente no está tan contenta y que 70.000 personas salieron a la calle el 26 de julio para reclamar algo tan sencillo como difícil de conseguir a estas alturas: que los ciudadanos de las Islas puedan vivir con dignidad. Quiero pensar que Bolaños entiende la diferencia entre PIB y PIB per cápita, porque este matiz le ayudará a entender que los 63.800 millones de euros que han dejado los visitantes no repercuten en los residentes en territorios turísticos. Quizás la satisfacción es porque empresas como Aena superan sus beneficios año tras año a base de exprimir las puertas de nuestro hogar.
Las cuentas del PSOE en redes se han sumado a la celebración de Bolaños, y remarcan que, solo en junio, las regiones turísticas españolas tuvieron que lidiar con 9,7 millones de visitantes extranjeros. Después, como si nada, presentan un oxímoron que pone a prueba la capacidad de comprensión de los ciudadanos de lugares como Baleares y Canarias. No solo pulverizamos récords, sino que, además, lo hacemos de manera sostenible: "El modelo turístico español avanza hacia una triple sostenibilidad, económica, social y ambiental. Más calidad, mejor equilibrio territorial, destinos menos saturados y una oferta cada vez más diversificada". ¿Mejor equilibrio territorial? ¿Destinos menos saturados? ¿Una oferta cada vez más diversificada? Tal vez los compañeros de Baleares deberían explicar en Madrid que esta triple sostenibilidad, de la que también hace bandera la presidenta del Gobierno, Marga Prohens, es mítica, utópica, ficción, irrealidad. Por mucho que hagan tuits. Es como cuando Prohens remarca que el Gobierno está aplicando medidas de contención y pone como ejemplo que muchos contratos de fijos discontinuos ahora son indefinidos. Dice la leyenda que miles de turistas dejaron de venir a unas islas pobladas por trabajadores indefinidos...
Ahora bien, el PP también disfruta de la fiesta del turismo. Y si no, que se lo pregunten al conseller del ramo, Jaume Bauzà, que este verano va de inauguración en inauguración. Este martes ha recibido el crucero de lujo Explora III (de la naviera MSC), un buque que puede alojar cerca de 900 turistas y que ha hecho su primera parada en el puerto de Palma (la Conselleria de Turisme explica en las redes sociales que la Fundación MSC tiene entre manos un proyecto de protección y restauración de la posidonia, además de traer miles y miles de cruceristas cada año a Mallorca).
La empresa aclara que estos 900 turistas que contribuirán a la saturación de las calles de Palma llegarán utilizando Gas Natural Licuado (GNL), que reduce las emisiones de óxidos de azufre y nitrógeno y de partículas. Lo que no hará el gas licuado es disminuir el número de cruceristas que llegan a saturar el centro de Ciudad. Eso sí, se desplazarán a sus suites exclusivas, "todas con terraza privada", destaca la compañía. "El cliente de ultralujo es especialmente sensible a la reputación medioambiental", señala una publicación especializada sobre la presencia de la Explora III en el Mediterráneo. Aquí hay que ir alerta con las palabras: no es que el cliente de ultralujo sea sensible al medio ambiente, sino que es una cuestión de reputación. La máquina no se para. De hecho, Bauzà terminó julio inaugurando el hotel Mandarin Oriental Punta Negra, en Calvià, una localidad que precisamente no está necesitada de alojamientos turísticos nuevos.
Mientras tanto, el GOB y Terraferida esperan respuesta por parte del Gobierno. Estas entidades pidieron una reunión con Marga Prohens y el presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, el 27 de julio, y este martes han explicado que nadie les ha dicho nada desde entonces. Ya se sabe que agosto es un mal mes para la comunicación institucional. Quizás alguien contacta después de la manifestación de Sóller, que preocupa a algunos comerciantes porque la caja disminuirá durante unas horas. También hay quien dice que no es momento de añadir masificación a aquello que ya está masificado. Como si el derecho de manifestación tuviera que depender también de la saturación turística.