Marga Prohens

Tres años gobernando para la gente de aquí

Ciudadanos y ciudadanas de las Illes Balears, esta semana se cumplen tres años de mi investidura y toma de posesión como presidenta de esta Comunidad Autónoma, de este honor inmenso que tengo gracias a la confianza de una amplia mayoría de ciudadanos, que hace tres años pidieron un cambio en las políticas y en la manera de hacer política en estas Illes. Un cambio desde la centralidad, desde la moderación, desde la sensatez y para la gente de aquí.Pasados tres años intensos y de mucho –muchísimo– trabajo, soy consciente de que todavía queda mucho por hacer, soy consciente de los retos que tenemos por delante y soy consciente de cuáles son las preocupaciones de las familias de estas Islas, y no caeré en el conformismo, en la autocomplacencia ni en el qué más da. Porque no nos lo podemos permitir, y, por eso, mi compromiso es dejarme la piel.Con estas líneas quiero compartir con todos vosotros mi balance de estos tres años de trabajo, de estos tres años de legislatura, que creo que se pueden resumir principalmente en tres evidencias.La primera, lo que ha sido mi obsesión desde el primer día: el cumplimiento de la palabra dada. Porque así me lo enseñaron en mi casa, el valor de la palabra dada, cumplir lo que se promete. El primer compromiso cumplido fue el de formar un gobierno en solitario. Una promesa en la que nadie creía, que algunos veían imposible y hasta llegaron a mofarse de ella. Pero dije que si tenía una mayoría suficiente de los ciudadanos, así lo haría. Los ciudadanos respondieron, y cumplí. Y, evidentemente, gobernar en minoría no ha sido fácil, pero eso nos ha permitido marcar el tono y el ritmo, y evitar que la inestabilidad que se ha vivido en el Parlament no se haya trasladado en ningún momento al Gobierno.A partir de ese momento no solo no hemos cruzado ninguna de nuestras líneas rojas, sino que hemos cumplido y puesto en marcha el 95% de nuestro programa de gobierno. 10 días después empezamos a bajar impuestos con la eliminación del impuesto de sucesiones —que ya ha beneficiado a más de 35.000 familias— y con la eliminación o bonificación del impuesto por la compra de la primera vivienda, del cual se han beneficiado más de 5.000 jóvenes. 50 días después cumplimos haciendo realidad la gratuidad de toda la etapa educativa de 0 a 3 años, que beneficia hoy a más de 15.000 familias. 100 días después aprobamos el Decreto ley de emergencia residencial, como primer paquete de medidas ante el reto de la vivienda. Y así hemos ido cumpliendo nuestro programa durante tres años, con la cuota cero de autónomos, la recuperación de las notas numéricas, más horas de matemáticas y de lenguas, el plan de captación de profesionales sanitarios, la Ley de conciliación, la Ley de simplificación, la Ley de costas, además de tantas y tantas medidas que incluimos en nuestro programa y que hoy son realidad.En segundo lugar, el hecho de que no se haya cumplido aquel guion que habían pronosticado los partidos de izquierda, que no se haya cumplido aquel discurso del miedo a los recortes en los servicios públicos, de los recortes en derechos y de la crispación social. Al revés, durante tres años hemos destinado más recursos que nunca a nuestros servicios públicos; hemos mejorado las condiciones de nuestros profesionales sanitarios, de nuestros docentes y del conjunto de nuestros trabajadores públicos; hemos avanzado en nuevos derechos, como las ayudas a los enfermos de ELA, la atención 24 horas de los cuidados paliativos pediátricos, la gratuidad del ocio adaptado para niños con discapacidad, el límite de los precios de los comedores y psicólogos en las aulas y en los centros de salud, entre otros avances.Todos, desde el diálogo y el acuerdo. Porque somos un Gobierno de pacto y de entendimiento, como demuestra el logro de acuerdos tan importantes como el Pacto por la sostenibilidad, el Pacto por la salud, como también el Pacto de legislatura con la mesa de función pública, el acuerdo para la recuperación de la carrera profesional sanitaria y el Pacto por la conservación marina.Y, finalmente, una evidencia de la cual, como empezaba diciendo, soy plenamente consciente: que queda mucho trabajo por hacer. Nos encontramos con una herencia envenenada, con unos precios disparados de la vivienda, con unas Islas al límite, fruto de 115.000 plazas turísticas autorizadas en ocho años, y con los servicios públicos tensados por un patrón de crecimiento de población que es hoy absolutamente insostenible. Durante estos tres años hemos puesto las bases para cambiar el rumbo, cambiando leyes, planificando y poniendo recursos, porque no hay soluciones mágicas y la situación no se cambia en un día, pero gracias a nuestras diferentes leyes tenemos más de 10.000 viviendas asequibles en tramitación; viviendas asequibles y para la gente de aquí, entre las cuales hay más de 1.000 de promoción pública, cuyas obras comenzarán esta legislatura. Y, por supuesto, hablamos de vivienda a precios asequibles, con precios entre un 30 % y un 50 % por debajo del precio de mercado y para la gente de aquí, con al menos 5 años de residencia. Porque se trata de vivienda para quien ya vive en las Illes Balears.Aunque queda mucho camino por recorrer para que llegue a los ciudadanos, empezamos a ver signos de un cambio de tendencia con la reactivación de la promoción de viviendas plurifamiliares, con un aumento del 60% en un año, y que desde hace dos años vuelve a superar a las unifamiliares, es decir, más pisos que chalets, según los últimos datos del Colegio de Arquitectos Técnicos y Aparejadores. También con el descenso en un 33% de la compra de vivienda por parte de ciudadanos extranjeros, según los datos del Colegio de Notarios. Porque ahora, la promoción de vivienda vuelve a orientarse a vivienda asequible y para la gente de aquí.Y hacemos trabajo para transformar nuestra economía y pasar de un crecimiento en volumen a un crecimiento en valor, un modelo que apuesta por la diversificación de nuestra economía hacia la innovación y el conocimiento, como hemos hecho con el plan de impulso del ParcBit y con la Ley de aceleración de proyectos estratégicos, y con una estrategia clara de contención turística, que fija un crecimiento cero de nuevas plazas turísticas, que prohíbe nuevos pisos turísticos y que acuerda la reducción del número de cruceristas, la compra de fincas públicas para proteger nuestros espacios naturales. Y acabaremos la legislatura con la entrada de vehículos y coches de alquiler turístico limitada a las cuatro islas. Porque sí, hemos llegado al límite.Debemos avanzar hacia un modelo que no necesite la captación continua de trabajadores de fuera, porque debemos cambiar el patrón del crecimiento poblacional. Como también necesitamos poner freno a la llegada continua de inmigración irregular a nuestras Islas. Porque siempre hemos sido una tierra de acogida, pero necesitamos una inmigración no solo vinculada a un contrato de trabajo, sino que tenga en cuenta también la capacidad de integración de nuestra tierra, exigiendo siempre el respeto a nuestras leyes y valores. Si no, el resultado es que vemos cómo se va desdibujando la fisonomía de nuestros pueblos y barrios. No, aquí no cabe todo el mundo.Somos el Gobierno que más se parece a la gente de esta tierra, un Gobierno que toma las decisiones desde el sentido común y la tranquilidad, que no esconde los problemas en los cajones. Hemos venido a arremangarnos para resolver los problemas estructurales de estas Islas.A partir de aquí, algunas políticas necesitan un último empujón y otras necesitan consolidarse en el tiempo para dar frutos. Y con este objetivo trabajaremos este próximo año, trabajando duro para dar respuesta a las principales preocupaciones de los ciudadanos, para ampliar su confianza y poder alcanzar una mayoría de estabilidad que nos permita continuar con el cambio desde la centralidad, desde la moderación, desde la sensatez y gobernando pensando solo en la gente de aquí.