Antoni Costa

Pedro Sánchez impone y las Baleares pagamos el precio

Pedro Sánchez culminó lo que hace tiempo que denunciábamos: un sistema de financiación hecho para dar respuesta a las necesidades políticas del presidente del Gobierno de España, no a las necesidades reales de las comunidades autónomas.

Las Islas Baleares votamos que no porque no se ha querido negociar nada y no se han tenido en cuenta las reclamaciones unánimes y consensuadas de toda la sociedad de las Islas Baleares. Sánchez, simplemente, ha impuesto.

En primer lugar, este modelo no solo no mejora el peso de la insularidad, como reclamamos desde las Baleares, sino que además lo reduce del 0,6% al 0,5%. Para el Gobierno de Pedro Sánchez, hoy cuesta menos prestar los servicios públicos a unas islas que ayer. ¿Es esto lo que nos quiere hacer creer?

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En las Baleares sabemos qué significa la insularidad. Significa transportar personas y mercancías entre islas, asumir sobrecostes, garantizar conexiones y mantener infraestructuras en un territorio fragmentado.

Por otro lado, el modelo de Pedro Sánchez no tiene en cuenta dos realidades esenciales de las Baleares: la población que nos visita y nuestro crecimiento demográfico.

Millones de personas llegan cada año a nuestras islas. Turistas, trabajadores temporales y residentes de temporada utilizan nuestras carreteras, nuestros hospitales, nuestro transporte público y nuestros servicios. Pero, cuando llega la hora de repartir los recursos, esta población desaparece.

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Y también desaparece, o no se reconoce lo suficiente, otra realidad: las Baleares crecen. Somos una de las comunidades de España que se llena. Más habitantes significa más demanda de servicios públicos. Más escuelas, más profesionales sanitarios, más transporte, más vivienda y más infraestructuras.

Pedro Sánchez no puede pedirnos que atendamos cada vez a más personas y, al mismo tiempo, darnos un sistema de financiación que no refleja esta realidad.

Este sistema está pensado para una sola comunidad y, por eso, lo que es posible para ella no lo es para las Baleares. Las Islas Baleares aportamos mucho más de lo que después recibimos. Y aquí es donde aparece la gran contradicción del modelo que Pedro Sánchez ha aprobado. El problema es que el presidente del Gobierno de España ha decidido que hay comunidades a las que se puede dar una respuesta singular porque lo necesita políticamente, mientras se ríe de las otras.

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Esto no es igualdad. Esto no es solidaridad. Y esto no es un sistema de financiación justo.

Y hay una razón más, una línea roja: la autonomía fiscal.

En Baleares los ciudadanos exigieron que se eliminara el impuesto sobre las herencias y reclamaron una bajada de impuestos. El Gobierno de Marga Prohens les escuchó y cumplió.

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Ahora Pedro Sánchez deja caer que pretende que las comunidades tengan menos margen para decidir su propia política fiscal. Y nosotros lo dejamos claro: no aceptaremos que desde Madrid se nos imponga recuperar un impuesto que los ciudadanos de Baleares decidieron eliminar.

Baleares no pedimos privilegios. Pedimos exactamente lo mismo que debería poder pedir cualquier comunidad: que se nos trate con justicia.

Pero Pedro Sánchez ha elegido otro camino. Ha elegido un sistema que reduce la insularidad, ignora a la población que nos visita, no responde a nuestro crecimiento y, además, cuestiona nuestra capacidad para decidir nuestra propia política fiscal.

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Por eso votamos que no. Porque no aceptaremos que el precio de los acuerdos políticos de Pedro Sánchez lo paguen, una vez más, los ciudadanos de las Islas Baleares.