Xisca Mir

¿Qué Palma queremos?

Aunque el calendario se obstine en decir que el año empieza en enero, todas sabemos que la verdadera página en blanco se ha abierto en septiembre, con el inicio de curso. Nervios, ilusión y ganas de hacer muchas cosas.

Y este curso que hemos empezado no es un curso cualquiera: finaliza con una cita electoral importantísima para decidir qué modelo de ciudad queremos para Palma. Qué Palma queremos y qué papel queremos tener en ella.

Cargando
No hay anuncios

A nivel urbanístico, frente a un modelo de ciudad-escaparate, que entiende la ciudad como una herramienta productiva, un parque temático transformable según la voluntad del cliente, en Més per Palma apostamos por un modelo de ciudad para vivir en ella, una Palma viva y con personalidad donde la vivienda se considere un derecho fundamental. A menudo se critica que somos el partido del “no”, y, en este caso, les doy la razón: somos el partido del no a los pisos vacíos, no al alquiler turístico y no a la especulación. Las casas son para vivir en ellas. Que haya más de un millar de ciudadanos y ciudadanas viviendo en las calles de Palma o en caravanas o que nuestros jóvenes tengan que dejar la ciudad por la imposibilidad de acceder a una vivienda debería ser la principal preocupación (y vergüenza) del equipo de Gobierno de Cort.

A nivel económico podremos elegir entre un modelo de monocultivo y descontrol, con crecimiento ilimitado, infraestructuras saturadas, presión sobre los recursos, el medio ambiente y las personas, basado en la explotación laboral y del que se benefician solo unos pocos, y un modelo diversificado y sostenible, donde se pongan y gestionen límites, donde se priorice la diversificación económica, el comercio local y de proximidad y, sobre todo, mejorar la calidad de vida de la gran mayoría social. No tenemos miedo a hablar de decrecimiento turístico. Es necesario un cambio de modelo productivo que apueste por mantener la idiosincrasia de Palma, ponga a las personas en el centro y no precarice a los trabajadores y trabajadoras. El sentido de tener unos gobernantes es que trabajen para equilibrar las diferencias entre poderosos y vulnerables.

Cargando
No hay anuncios

A nivel democrático se potencia un modelo individualista y centralizado, donde las decisiones se toman en despachos cerrados y de espaldas a la gente, a menudo en contra de la voluntad de los vecinos y vecinas, donde se ponen trabas e impedimentos a cualquier tipo de iniciativa popular y alfombras rojas a eventos privatizados y macroproyectos turísticos. Nuestro modelo de ciudad no solo es una Palma para vivir en ella, sino también para convivir en ella. Nuestro modelo se basa en la transparencia, la participación, la escucha activa y la colectivización de las decisiones, en fomentar la ciudadanía organizada, las iniciativas populares y el tejer red en los barrios. Nosotros no tenemos miedo de una ciudadanía movilizada, articulada y crítica, una ciudadanía que ame y defienda la ciudad, su espacio público y las personas que vivimos en ella.

No hemos comenzado un curso cualquiera. Como dicen los Amics de les arts, “se decide si mañana todo esto es nuestro o si mañana ya no somos nada”. El 23 de mayo elegiremos entre un modelo de ciudad que nos quiera hacer callar y nos expulse y un modelo de ciudad que nos dé la voz y nos escuche.