Manifestantes violentos en Cort
PalmaEs una obviedad decir que cada uno debe poder manifestarse y expresar sus convicciones libremente. Soy tan radical con esta afirmación que pienso que incluso los admiradores de Franco deben poder retratarse públicamente. La lástima es que ellos no piensan lo mismo y consideran que los que no pensamos igual deberíamos escondernos en una alcantarilla en silencio, porque somos como ratas.
A la manifestación del miércoles en la plaza de Cort también acudieron nostálgicos del régimen. Lo puedo decir porque yo estaba allí y los vi y oí. No faltaron algunos “¡Viva Franco!”.
Otros se comportaron de manera violenta, tanto en lo que se refiere a sus proclamas como a su actitud con los periodistas. “Vienes de un medio de mierda”, “estás demasiado gorda para salir en la tele”, “opérate la cara y el cuerpo”, “no cojas mi testimonio porque eres una periodista de mierda”... Más allá de la afición a la escatología de estos sujetos, debo reconocer que es difícil trabajar en estas condiciones. Aunque tengas experiencia con esta clase de situaciones. Siempre te pones un poco nerviosa y te preocupa que, esta vez sí, te pase algo.
Lo hemos visto con compañeros de Televisión Española, La Sexta y otros canales. No es un hecho exótico. Hay agresiones a periodistas cada vez más a menudo.
Se dijo que era una convocatoria sin color político. Pero no fue así. Fue una manifestación mayoritariamente de ciudadanos de derecha y extrema derecha. Como hay otras mayoritariamente de ciudadanos de izquierda y de extrema izquierda. A eso se le puede llamar normalidad democrática. Ahora bien, también fue una protesta de personas que los partidos utilizaron para su provecho político. Como usan la crisis en Ceuta y todo lo que se les ponga por delante.
Ahora bien, vi a personas bienintencionadas y, sobre todo, con miedo, que querían alzar la voz por una situación que consideran peligrosa e injusta. La política se aprovecha de esta gente, es una práctica generalizada e independiente del color político. Ahora es Ceuta y otro día es otra cosa.
Hacer un llamamiento a la reflexión de los partidos políticos es inútil en estos momentos. La llamada a las urnas es demasiado poderosa para actuar con responsabilidad. Tal vez debemos plantear un ejercicio de resistencia a la manipulación, pero el esfuerzo que haría falta sería titánico. Ciertamente, la situación es preocupante.