Pablo Gárriz Galván

El eclipse: gestionarlo como una emergencia para evitarla

El 12 de agosto, miles de personas mirarán al cielo para observar el eclipse total de Sol. Y nuestro objetivo es precisamente este: que todos los ojos queden puestos en el cielo. Cuando todo va bien, el trabajo de los servicios de seguridad y de emergencia casi no se ve. Porque nuestro trabajo es justamente anticiparnos a las cosas que nadie quiere que pasen.Desde hace muchos meses, el Gobierno trabaja en el plan de seguridad para el eclipse solar del próximo 12 de agosto. Un fenómeno extraordinario requiere medidas extraordinarias para poder disfrutarlo de manera segura y sin sorpresas.Las condiciones especiales de visibilidad del eclipse —al atardecer y justo antes de la puesta de sol—, la fecha —en pleno verano y en el punto de máxima presión humana— y la geografía singular de nuestro Archipiélago —con cuatro islas, bosques, montañas, acantilados y el mar— hacen de este acontecimiento un reto de gestión apasionante para el Gobierno y, especialmente, para la Dirección General de Emergencias y el Interior.Por este motivo, desde el primer momento hemos planificado la gestión de todo el dispositivo como si fuera una gran emergencia, precisamente, para que no se convierta en una emergencia. Por muy espectacular, histórico e irrepetible que sea el eclipse, nunca será más importante para nosotros que la seguridad de las personas y la protección de nuestro medio natural.Con este objetivo, hemos diseñado un protocolo de acción específico, el ECLIPBAL, que se complementa con el Plan de Protección Civil Territorial de las Illes Balears (PLATERBAL), activado en la fase de preemergencia desde el 9 de julio.Estos planes son los que nos permiten gestionar y coordinar un dispositivo en el que participan multitud de administraciones y fuerzas y órganos de seguridad y de emergencia: el Gobierno, la Delegación del gobierno de España en las Islas Baleares, los consejos insulares, los ayuntamientos, la Dirección General de Tráfico, la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Policía Local, bomberos, bomberos forestales, agentes de medio ambiente, autoridades marítimas y portuarias y agrupaciones municipales de Protección Civil.La colaboración de todas estas instituciones es tan admirable como imprescindible. Gracias a este trabajo conjunto hemos ido avanzando durante meses, desde la recogida de la información científica necesaria hasta el diseño del ECLIPBAL, incluida la identificación de las zonas de riesgo y de observación.No hay improvisación. Cada decisión responde exclusivamente a los criterios técnicos de seguridad y protección civil. Aunque hay miles de lugares desde donde ver el eclipse, el Gobierno propone 26 zonas oficiales de observación distribuidas entre las cuatro islas, seleccionadas no solo por su visibilidad, sino también por su accesibilidad, capacidad y condiciones de seguridad.Tampoco es un capricho proteger la sierra de Tramuntana, otras zonas ambientales sensibles y las praderas de posidonia. Las restricciones previstas para una veintena de carreteras responden a una medida preventiva esencial para minimizar el riesgo de incendio y otras emergencias, proteger nuestro patrimonio natural y garantizar la intervención de los servicios de emergencia, si es necesario. El objetivo es evitar una afluencia masiva de vehículos que puedan suponer un riesgo. Aun así, se permitirá el acceso a los residentes y a las personas que acrediten la necesidad.El plan está diseñado para todas las personas que estarán en nuestras islas aquel día, sin distinciones ni prioridades. Sí, quiero aprovechar estas líneas para pediros vuestra colaboración. Estoy convencido de que la sociedad balear volverá a actuar con la responsabilidad y el sentido común que siempre ha demostrado en situaciones de riesgo, sean tormentas, inundaciones o incendios.Estamos ante un día histórico. Consultad el sitio web eclipsisegur.caib.es, planificad con antelación dónde verlo (y, si puede ser desde casa, mejor), conseguid gafas homologadas y disfrutad de un fenómeno único.Queremos que sea una experiencia inolvidable por lo que pase en el cielo y no por lo que pase en la Tierra. Si todos recordamos la emoción de mirar hacia arriba el 12 de agosto, querrá decir que entre todos habremos hecho bien nuestro trabajo.