Celestí Alomar, la razón y la fuerza

Celestí Alomar ha fallecido a los 76 años y deja un vacío muy grande como una época. Hizo y fue muchas cosas más, pero será recordado como el conseller que implantó el ecotasa en las Baleares. Esto lo hizo en su etapa como conseller de Turismo del primer gobierno del Pacte de Progrés, un gobierno que tuvo que aguantar las críticas más feroces durante su existencia –de los adversarios, pero también de los más cercanos– y que ahora, pasados 25 años, muchos valoran y añoran, y con motivo. El primer Pacte de Progrés de las Baleares gobernó del año 1999 al 2003. En poco tiempo, las muertes del president Francesc Antich y del vicepresident Pere Sampol, y ahora del conseller Celestí Alomar, suponen la desaparición prematura de tres personas clave en la historia política reciente del país. Escribo 'prematura' porque, aunque los tres rondaban o pasaban los setenta años, la muerte de aquellos que trabajan de verdad por el bien común siempre es prematura.El Pacte de Progrés fue el primer gobierno progresista que tuvieron las Baleares y fue pionero en muchas cosas, aquí y en el estado español. La ecotasa que impulsó Celestí Alomar se adelantó a su tiempo al unir políticas turísticas con políticas medioambientales serias. Alomar entendía este impuesto como una herramienta de autogobierno y de cohesión social. Le valió una fatua, una guerra de los hoteleros, un sector económico con pretensiones más de casta que de lobby. 

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En estos últimos años he tenido el gozo de conversar algunas veces con Celestí Alomar y de oírle explicar cómo uno de aquellos hoteleros le persiguió por las escaleras del Consolat de Mar mientras le gritaba: “¡No pienses que volverás a trabajar en las Baleares! ¡Olvídate!”. Lo contaba riendo, porque Celestí Alomar era maestro de la ironía y del buen humor. Geógrafo de formación, se había profesionalizado en el turismo y no renegó de ello, pero reivindicó, de palabra y por escrito, que al turismo le hacen falta límites para impedir la turistificación, es decir, la masificación y la especulación. Señalaba que la excesiva dependencia de una industria como la turística conduce a una crisis de modelo económico, que es donde se encuentran en la actualidad las Baleares y buena parte del Mediterráneo.Socialista histórico, fue uno de los fundadores del PSI (después PSM, actualmente dentro de la coalición MÉS) y pasó después a militar en el PSIB-PSOE, del cual se dio de baja como respuesta a la aprobación del 155. Pensó y habló siempre por libre, y al mismo tiempo se mantuvo leal a un pensamiento progresista que se basaba en dos ideas irrenunciables: bien común y justicia social. No quería que se dejara de crear riqueza, lo que quería era que se distribuyera en favor de la comunidad, de la sociedad. Buenos servicios públicos para los ciudadanos: esta era su idea de país, de patria. Su legado es el de la razón frente a la fuerza, y el de la fuerza (de voluntad, de pensamiento) al servicio de la razón. Como me decía el director del ARA Balears, Jaume Perelló, puede parecer un tópico, pero ya no hay personas así en política.