Celestí Alomar, muchas gracias

31/08/2026 - 21:23 h.

Hay personas a quienes un diario debe mucho más que los artículos que ha escrito, los consejos que ha dado y las colaboraciones que ha hecho. Celestí Alomar es, sin duda, una de estas personas. A ARA Balears le debemos, sobre todo, una generosidad extraordinaria. Como miembro del consejo editorial que fue desde el principio, en él siempre encontramos una mirada atenta, una inteligencia aguda y una disposición a ayudar que nunca era impuesta ni interesada. Sus consejos eran buenos porque nacían de una observación profunda y sensata de la realidad. También nos regalaba ideas, temas, preguntas y análisis tan lúcidos como certeros. Y lo hacía con una naturalidad que hacía aún más valiosa su aportación.

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Pero si ARA Balears le está agradecido, el motivo no es solo que nos ayudara a hacer mejor este diario. Es que Celestí Alomar pensaba en este medio de comunicación porque pensaba en el país, siempre y en todos los casos. Pensaba en las herramientas que tenemos para hacer país, para entenderlo, para defenderlo y también para explicarlo. La cultura, el territorio, la lengua, la sociedad, la economía, el medio ambiente, todo aquello que conforma las Islas y que determina qué futuro tendrán. Alomar era de aquellas personas que, ante cualquier debate, se hacen una pregunta que hoy parece más necesaria que nunca: ¿qué podemos hacer para contribuir a mejorar este país?

Tenía la cabeza de un estadista y la mirada de alguien que no se conformaba con las explicaciones fáciles. Su trayectoria política y profesional estuvo marcada por esta manera de entender las Islas. Como consejero de Turismo del primer Gobierno de Progreso, fue el impulsor de la ecotasa y para hacerlo se enfrentó a la poderosa patronal hotelera. Estaba convencido de que los beneficios del turismo debían revertir en el territorio. Pero la suya no era solo una política turística: había detrás una determinada idea de país y de autogobierno.

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Aquella mirada no se agotó con la política. Hasta los últimos años continuó participando en el debate público y advirtiendo de los riesgos de una economía excesivamente dependiente del turismo, de la presión inmobiliaria y de la degradación del territorio. También desde las páginas del ARA Balears. Todavía este año defendía que el Impuesto de Turismo Sostenible debía crecer, pero sobre todo porque debía servir para retornar recursos al patrimonio, al paisaje y a la cultura de las Islas.

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Su trayectoria explica de dónde venía este compromiso. Participó en la fundación de Gadeso y del Partit Socialista de les Illes, militó en la izquierda mallorquina y, más adelante, fue director general de Estrategia Turística del gobierno de Felipe González y consultor internacional. Ha sido un animal político, en el sentido de que por encima de siglas y cargos, había una misma idea: la política entendida como una herramienta al servicio del bien común. Con compromiso, espíritu crítico y un fuerte sentido cívico.

En el ARA Balears tuvimos el privilegio de contar con esta mirada, la suya. Como consejero editorial, como articulista y, sobre todo, como persona que siempre nos ayudaba a mirar un poco más allá. Hoy no solo despedimos con agradecimiento a un político, un geógrafo, un intelectual y un articulista. Hoy le manifestamos nuestra gratitud porque, aunque pensara mucho en el ARA Balears, sabemos que, en realidad, cuando lo hacía pensaba en algo mucho más grande: en las Islas que quería dejar y que quería que todos dejáramos.