Calabazas y canciones

Los resultados de las pruebas PISA han sido un descomunal jarro de agua fría que todo el mundo, naturalmente, está más que dispuesto a olvidar tan pronto como sea posible. La realidad, sin embargo, es que las Baleares aparecen hundidas en lo más bajo: si el Estado español tiene unos resultados en Lectura y Matemáticas por debajo de la media de la OCDE y de la Unión Europea, las Baleares son la comunidad con los peores resultados del Estado español. Es decir, en la cola de la cola. Para explicarlo con ejemplos concretos, los resultados obtenidos por las Baleares en PISA implican que muchos alumnos no tienen las competencias mínimas para –citamos el informe– “interpretar y reconocer, sin instrucciones directas, cómo se puede representar matemáticamente una situación sencilla; por ejemplo, comparar la distancia total entre dos rutas alternativas o convertir precios a otra moneda”. Con respecto a la Lectura, tampoco están en condiciones –volvemos a citar el informe– “de identificar la idea principal de un texto de extensión moderada, encontrar información a partir de criterios explícitos, aunque a veces complejos, o reflexionar sobre la finalidad de los textos cuando se les indica explícitamente que lo hagan”. Para cualquier país, una situación como esta es simplemente devastadora. Una sociedad basada en unos niveles educativos tan bajos está destinada a sufrir abusos y engaños de charlatanes, explotadores, desaprensivos, demagogos y autoritarios.

La respuesta del Gobierno ante este verdadero desastre fue hacer salir a Antoni Vera a “lamentar” los resultados de PISA y echarle la culpa a Pedro Sánchez. No debemos desanimarnos: quizás no seremos capaces de leer correctamente un texto sencillo, pero siempre podremos aspirar a ser consejeros de Educación del Gobierno balear.

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La muerte de Celestí Alomar nos obligó a recordar otra caída libre, la de la calidad de la política en las Baleares. Algunos de nuestros gobernantes se encargan de hacerla patente, esta caída, sin necesidad de que muera nadie, cosa que siempre es de agradecer. Que con este panorama la presidenta Prohens ose inaugurar el curso hablando de “la cultura del esfuerzo y el mérito” es una broma sin gracia. En cualquier caso, quien no se conforma es porque no quiere: los malos resultados de PISA no son un hecho privativo de las Baleares, sino un fenómeno global que la OCDE vincula directamente con los malos usos de pantallas e IA dentro de las aulas, así como a la pérdida de interés y prestigio de la lectura entre los jóvenes.

Países tradicionalmente sólidos y avanzados en materia educativa han retrocedido también de manera alarmante: es el caso de Alemania, que ha tenido los peores resultados PISA de su historia.

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Esto tal vez pueda tener relación con el hecho de que un grupo de ciudadanos de aquel país, agrupados en una banda musical llamada Honk! (que en alemán significa ‘necio’) hayan publicado un videoclip con una canción de borrachera en la que exaltan la Mallorca del turismo hooligan, una isla rebautizada como ‘Malle’. Malle es un diminutivo que designa a Mallorca entendida como escenario de desenfrenos sin control. ‘Go home’, repiten a quien no le guste ‘Malle’, ‘vayan a casa’. Aquí tenemos el re (que es una “garrapata hinchada por haber chupado mucha sangre”, según el Alcover-Moll): muchos mallorquines no tienen casa, ni se pueden plantear tenerla, como consecuencia del modelo económico que ha dado pie al nacimiento de esta ‘Malle’ que sí que representa un lastre para el futuro de todos. La gran sustitución no la harán los inmigrantes que llegan en patera. Será una ‘Malle’pasada de cervezas la que engulla a una Mallorca cargada de calabazas PISA.