Sencelles exige aturar la lavandería y llevará a la Fiscalía la contaminación del agua
Los análisis han detectado PFAS por encima de los límites permitidos en la red de Son Saletes, declarada no apta para el consumo humano
SencellesEl Ayuntamiento de Sencelles llevará la situación del agua del municipio ante la Fiscalía de Medio Ambiente. El Consistorio ha anunciado esta medida drástica para que se investigue tanto el origen de la contaminación por químicos detectada en la red de Son Saletes –que ha obligado a declarar el agua no apta para el consumo humano– como las posibles omisiones administrativas acumuladas durante más de dos décadas. En paralelo, el equipo de gobierno ha exigido la suspensión inmediata y cautelar de los vertidos de la lavandería industrial Elis Mallorca (antigua Lavanderías Diana) hasta que se aclare si tiene relación con este episodio.
La alerta ha saltado a raíz de las últimas analíticas comunicadas por la empresa suministradora Aguas Son Company. Los análisis han revelado concentraciones de sustancias contaminantes conocidas como PFAS por encima de los límites permitidos por la normativa sanitaria. En concreto, se ha registrado un valor de 0,12 microgramos por litro para la suma de 20 PFAS, cuando el máximo permitido es de 0,10, y de 0,09 microgramos por litro de PFOS, que superan el límite de 0,07. Aunque el Consistorio matiza que ahora mismo no dispone de pruebas analíticas que atribuyan la contaminación a una actividad concreta, considera indispensable aplicar el principio de precaución para proteger la salud pública.
Esta situación, sin embargo, no se entiende como un hecho aislado en la zona. El municipio arrastra más de 20 años de advertencias y denuncias reiteradas por parte del Ayuntamiento, los vecinos de Biniali y entidades ecologistas sobre los vertidos en el torrente de Solleric. Ya en el año 2001 se cuestionaron públicamente los controles a la antigua Lavanderías Diana, y en 2002 unos análisis encargados por el municipio ya detectaron contaminación en el torrente y en diversos pozos. A pesar de estos avisos, la Dirección General de Recursos Hídricos renovó la autorización de vertido de la depuradora privada en el año 2003.
El historial de quejas ha sido constante a lo largo de los años. En 2004 se volvieron a denunciar aguas residuales y olores, en 2010 diversos propietarios tuvieron que dejar de consumir agua de sus pozos por la presencia de espumas, y en 2018 el Consistorio volvió a criticar la falta de actuación autonómica. Más recientemente, en octubre de 2025, el Ayuntamiento solicitó un estudio urgente ante la muerte de una veintena de árboles maduros en el mismo torrente, una petición que tampoco obtuvo una respuesta ágil ni definitiva por parte de las autoridades competentes.
Inacción
Fuentes del Ayuntamiento de Sencelles sostienen que no se afirma sin pruebas que la contaminación proceda de la lavandería, pero remarcan que ante los antecedentes y la proximidad de la actividad se debe actuar inmediatamente: "Recursos Hídricos conoce esta problemática desde hace décadas. Hemos presentado denuncias, encargado analíticas y pedido estudios, pero la respuesta ha sido insuficiente y hoy tenemos una red declarada no apta para el consumo. No descartamos exigir responsabilidades penales y políticas si se confirma que la inacción administrativa ha puesto en riesgo la salud de la población".
Ante la gravedad de los hechos, la corporación local no solo ha reclamado detener los vertidos de la lavandería y acudir a los tribunales. También exige a las administraciones una inspección urgente y exhaustiva de las instalaciones industriales, analíticas específicas de aguas residuales, la toma de muestras en el torrente y en los pozos del entorno, y el estudio de la depuradora de Consell como posible foco alternativo. Asimismo, se ha pedido un estudio hidrogeológico para entender la circulación del agua subterránea, la revisión de las autorizaciones de vertido y, sobre todo, que se garantice inmediatamente un suministro alternativo de agua potable para los usuarios afectados de Son Saletes.